Oh referéndum
¡Qué envidia me dan los suizos! Allí por lo visto celebran un referéndum por cualquier cosa. Por ejemplo, acaban de votar en referéndum que no se permitan minaretes de mezquitas. Aquí, en cambio, los partidos tienen miedo de preguntarle al pueblo. Desconfían de él y prefieren arrebatarle el poder durante cuatro años y hacer de él lo que les venga en gana. Las Iniciativas Legislativas Populares se las suelen pasar por el arco del Triunfo y, para colmo, en vez de castigar delitos, las leyes empiezan cada vez a regular nuestra vida: si tienes al hijo obeso, en Galicia te lo quitan y aquí ya mismo no podré fumarme un cigarrillo en mi bareto de cada mañana y EMASESA se pone a contar cuántos viven en tu casa para cobrarte más o menos. También van a arremeter con los huevos Kinder y los juguetitos que regalan en los Mac Donalds para los cumpleaños de los niños.
¡Oh cuánta salud y qué poca libertad!
El Telón de Acero no ha caído. Sólo se ha cambiado de sitio.
Pero no me hagáis mucho caso, porque escribo esta entrada mientras frío pimientos del padrón. Aún no los han prohibido.
