Mal de amores
Ay, aquellos amores prepúberes que tanto me hicieron sufrir. Me he acordado hoy de Beatriz, no sé por qué. Un día quiso contarme un gran secreto y, lleno de esperanza, acudí a su encuentro y, para mi desconsuelo, me confesó que se había enamorado de mi mejor amigo. Aquel amor entre ellos fue para mí una corona de espinas, unas flechas de san Sebastián que me hirieron de muerte, pero no me dejaban morir.
Aquél ha sido mi único mal de amores. Muchos años más tarde tuve otro amor y fui correspondido y entonces me reconcilié con el mundo y con mi cuerpo. ¡He tenido tanta suerte!
Esta canción de Elefzería Arvanitaki se la dedico a quienes sufran mal de amores, para que no pierdan la esperanza.
Y si lo desean, un poemilla en el Eroticón Sevillano.

