Antiafrodisíacos naturales
Esta mañana, en un Mercadona descomunal, con mucho aire acondicionado y poca gente aún, he sentido un olor acre a sudor reconcentrado que ocupaba todos los espacios. Cuando me percaté del sobaco de qué señor provenía, tuve que huir de allí a otro pasillo y cambiar, por tanto, mi programa de compra. Al rato volví, y quedaba algo del tufo, pero ya era soportable para las pituitarias.
Y esto me ha planteado las siguientes dudas existenciales: ¿Aquel hombre era un ser humano o un arma bacteriológica? ¿La señora que lo acompañaba tan amorosa está inmunizada? ¿Se acuesta con él? ¿Hubo una época en que los hombres hedían y eso excitaba? ¿O más bien cumple el sudor la función de disuadir a los mosquitos y los vampiros? ¿Se ha realizado algún estudio serio al respecto? ¿Los hombres primitivos, capaces de elaborar refinadas armas con piedra, eran así de bestias o más bien la humanidad ha sido lo bastante civilizada desde el principio como para reparar en que lavándose en los manantiales dejaba de cantar el alerón? ¿Hay alguna ley que permita echar de un lugar cerrado, como un autobús o un ascensor, al causante de tales aromas? ¿No estamos haciendo algo mal en una sociedad ninguno de cuyos miembros le ha dicho jamás a ese señor que debería ducharse y echarse desodorante? ¿Quedarán las aguas del mundo lo bastante puras si a ese señor le da un año de estos por lavarse? ¿Hay palabras adecuadas en el lenguaje humano para describir el estado en que estarán sus calzoncillos? ¿Cristo también murió por ese hombre? ¿Es el amor una fuerza lo bastante grande como para tolerar en el cuerpo amado tal agravio? ¿Existe un derecho humano que permita a un hombre no ya ocupar el metro cuadrado que todo cuerpo exige, sino kilómetros con esa prolongación de su cuerpo que es su olor corporal? ¿No es una violación de nuestros pulmones que lo más personal de ese macho cabrío penetre incorpóreo en nuestras narices sin que nosotros podamos hacer nada por evitarlo? ¿No es eso una invasión similar a la de Atila?
Si alguien conoce las respuestas a estas preguntas, habrá dado por fin sentido a mi vida.
