Nudismo
El otro día quería yo información sobre el budismo y mi subconsciente puso n en vez de b y me vi en una página de nudismo y, ya que estaba, eché un vistazo (os doy permiso para no creeros esta excusa).
La página estaba llena de artículos exaltando lo naturalísimo que era ir desnudo y cómo la sociedad judeocristiana, que por lo visto es mala malísima, nos ha llenado de complejos y prejuicios contra la desnudez natural. Luego alababan a los griegos y los polinesios y todas esas culturas donde ir en pelota no estaba tan mal visto.
Y eso me ha hecho pensar que, al menos en mi caso, cuando la desnudez es constante y natural, deja de ser misteriosa y excitante. Yo no asocio la desnudez a la naturalidad, sino al erotismo. Asociarla a la naturalidad me parece trivializarla.
No hay cosa que iguale y trivialice más a la gente que la desnudez común. Cuando la mili era obligatoria, obligaban a todos los pobres soldados a despelotarse para reducirlos a seres indefensos, a rosadas larvas desprotegidas. Es una manera de humillar. Lo mismo hacían los nazis con los judíos cuando iban a gasearlos. Sin embargo, la desnudez tapada por ropa y destapada en la penumbra o bajo un árbol frondoso es un regalo de Dios. Así que si ha sido el judeocristianismo el que nos ha invitado a taparnos, yo lo celebro, porque así da gusto destaparse. Si fuéramos siempre destapados, el gusto sería taparse y veríamos una esquimala embutida en piel de foca y nos pondríamos a cien.
Por otra parte, la desnudez no es inocente: muestra los mensajes eróticos sin tapujos. El vello púbico es señal de que estamos sexualmente maduros y la erección no se puede ocultar. Yo creo que Adán se puso una hoja de higuera precisamente para ocultar un poco sus deseos o por el gusto de ver la hoja de higuera levantarse.





