Notas de Castilla
1. Los pueblos tienen los nombres de los apellidos de mis amigos. Ya sé de dónde vienen sus ancestros.
2. En los campos, viña, mies y girasol.
3. Pueblos pequeños con iglesias grandes. Los museos y las bodegas cobran; las iglesias, mucho más hermosas, no.
4. Aves rapaces señoreando el cielo.
5. Poca gente en las carreteras; en ningún lugar hay que guardar cola. Tratan bien al viajero. Nada de aglomeraciones y prisas.
6. En la iglesia de Santa María de Wamba el corazón se pone a cantar y, en su apabullante osario, a pensar en lo que a uno le espera. Gracias a Antonio, el guía de la iglesia, enamorado de la luz y la belleza, hemos aprendido con él mucho más que en un máster de arte. Por ejemplo, ahora sé que el mal absoluto es un león con cuernos en el inframundo.
7. Recomiendo la bodega Emina, de la empresa de Matarromera, en la Ribera del Duero, y en concreto el restaurante de la bodega. Nana y Pope os tratarán como a reyes. Y, al lado, el impresionante monasterio cisterciense de San Bernardo.
8. Dios, vino, castillos, chopos apuntando al cielo y cigüeñas en todas las torres, espadañas, silos y aljibes. Vine con intención de escribir prosa y solo me ha salido poesía.
9. En el hotel AC de la Rioja hay una sauna, un baño turco, una sala de musculación y una piscina climatizada. He disfrutado de todo eso yo solo, muy temprano.
10. Y en la piscina de nuestra anfitriona, por quien brindo y rezo, me he bañado todas las noches, cuando todos, menos la luna y yo, dormían. Las noches castellanas son recias, pero los chopos me llamaban al agua fría y ella me agradecía ese encuentro poniéndome más fuerte. Y os envío la fuerza, amigos, porque por el momento me sobra.
El mejor regalo del verano ha sido Castilla de manos de una amiga. A sus pies.

