jueves 9 de febrero de 2012

Cristo da en la diana

Cuando Cristo, con esa elegancia, salvó a la prosti, o a la adúltera (san Juan, 8), de morir lapidada, dejó claro que el adulterio no era un delito, sino un pecado, y que los pecados necesitan perdón, no castigo. Nunca le estaremos lo bastante agradecidos a Cristo por esa distinción sutil tan hermosa y liberadora. ¿Os imagináis que nos encarcelaran o apedrearan por ser racistas, machistas, malos amigos, malos padres, malos hijos, malos esposos, por cosas, en fin, que, en todo caso, son moralmente reprobables, pero no delictivas?

Por cierto, deduzco de ese pasaje que Cristo, como hijo de carpintero que era, tenía que tener buena musculatura. Así resulta más fácil comprender que su sola presencia disuadiera a una turba de varones armados de piedras.

domingo 5 de febrero de 2012

Mi primera clase sobre la condición humana

Aprendí mucho de la condición humana en sexto de EGB.

Mi madre me daba para la merienda del cole una bolsa muy grande de quicos. Ella los vendía en la tienda y a mí me tenía bien surtido, porque me encantaban.

Un día, durante el recreo me abordó un niño para pedirme quicos. Me contó una larga historia. Él era de familia pobre, muy pobre, y su madre no tenía para darle de merendar. Le di por lo menos la mitad de la bolsa y él se fue tan contento.

Al día siguiente la misma historia. Pero la iba adornando de dialéctica. Según él, como mi madre tenía una tienda, era rica, mientras que él era pobre, y mi deber era darle a él la mitad.

Día a día, me iba exigiendo su ración de quicos, cada vez más exigente y menos agradecido, como si no fuera un regalo que yo le daba sino un derecho suyo.

Un día me planté y le dije que no le iba a dar más. No es que yo no quisiera ser generoso, pero me agobiaba tener que vérmelas con él todos los días, su poca gratitud, su insistencia en pedirme todos los días sin que se le olvidara jamás y, sobre todo, me fastidiaba su cara dura disfrazada de justicia. Era además un niño que no me caía bien y que sólo me saludaba cuando iba a pedirme quicos.

Pues bien, ese día me insultó, me pegó, me llamó rico de mierda.

Al día siguiente le dije a mi madre que no me diera quicos, sino un bocadillo. Y entonces el niño dejó de pedirme. Los bocadillos no le interesaban, porque ya los tenía en casa.

Aquel niño fue para mí la imagen viva de la envidia, del codiciar los bienes ajenos, del resentimiento contra el mundo. Y cada vez que descubro en mi corazón un sentimiento tan feo como esos, lo arranco de cuajo me cueste lo que me cueste, más que para ser bueno, para no ser por dentro tan feo como ese niño.

jueves 2 de febrero de 2012

La poesía embellece

Pero no sólo espiritualmente. Físicamente también. Me he dado cuenta. No conozco poetas feos. Y si alguno lo fuera, sería muchísimo más feo si no fuera poeta. Igual que la luz alumbra la cara nada más que por acercarnos a ella, la poesía y la belleza embellecen el cuerpo y el rostro sólo porque sabemos apreciarlas. Tiene belleza no solo quien nace con ella, sino quien sabe apreciarla y la admira: a este la belleza lo contamina especialmente.

No estoy haciendo propaganda de la poesía como un embellecedor más económico que las clínicas de cirugía. La poesía es más que eso. La belleza de quien la admira es una consecuencia, no su objetivo. Pero no está mal decirlo en voz alta, para que todo el mundo lo sepa.

La Bestia, cuando se rodea de belleza, atrae a Bella.

En el rostro de los amigos de la belleza advierto una belleza real que hace más agradable el mundo.

Gracias a vosotros, amigos de la belleza.

lunes 30 de enero de 2012

Judo

Mi padre consiguió que el dueño del local de judo que acababan de abrir en mi barrio nos hiciera un precio especial porque apuntó de golpe a cuatro de sus churumbeles.

A mí lo que me gustaba del judo era que, según decían, servía para defenderse y no para atacar y que en él valía  más la agilidad y la maña que la fuerza.

Pero he aquí que yo casi nunca ganaba los combates. Una vez participé en un macroconcurso y nos pusieron a todos los contendientes en el tatami. A mí me pusieron a combatir con un chico que pesaba el triple que yo. Me hizo no sé qué llave, me aplastó con su peso y allí me tuvo diez minutos aplastado y disfrutando de su fácil victoria. Recuerdo incluso que me pidió disculpas por ganarme tan pronto y no poder soltarme a la espera de que el juez se pasase por allí y lo declarase vencedor.

Entonces me di cuenta de que mi maña y mi agilidad nada podían contra casi cien quilos. Y colgué del armario mi cinturón amarillo-naranja.

El judo es tan sólo una de esas muchas cosas que he comenzado con entusiasmo y que he abandonado con desencanto.

Hoy me he dado cuenta de que casi todo en mi vida ha sido así: comenzar entusiasmado y dejarlo a medias, desencantado y diciendo. "No, tampoco era esto lo que buscaba"

jueves 26 de enero de 2012

Mis alumnos de griego os regalan más palabras

AQUILES:
Ornitosteóforo: que tiene huesos de pajarito. "A mi novia le tengo que dar los arrechuchos con mucha delicadeza, porque es ornitosteófora"
Nesomio: ratón de isla (nueva especie que está por aparecer)

CALÍOPE:
Talasotanasia: morir en el mar. "Si me dan a elegir entre la uranotanasia (morir en el cielo), la geotanasia y la talasotanasia, me quedo con la primera. ¡Morir ahogado es horrible!"!

VENUS:
Orexiatra: médico del apetito. " ¡Necesito urgentemente un orexiatra que me quite el hambre!

LEÓNIDAS:
xenoenofobia: aversión al vino extranjero. "Le regalé a mi suegro una botella de vino francés y la tiró a la basura, porque resulta que es un xenoenófobo empedernido"

HIPÓLITA:
Hipomorfolitocripta: lugar subterráneo donde se ocultan piedras con forma de caballo. "Todavía no he conocido a nadie que haya visitado una hipomorfolitocripta"

APOLO:
Psicógrafo: que escribe lo que ocurre en el alma. "Los mejores psicógrafos son los poetas".
Teoscopio: aparato para observar a Dios o a los dioses. "El mejor teoscopio son tus ojos, amada mía".
Cardiomorfo: con forma de corazón. "Mis gominolas favoritas son las cardiomorfas".

HÉCTOR:
Cronofiláctico: guardián del tiempo. "El profe se nos pone cronofiláctico cada vez que nos recuerda que se está acabando el tiempo del examen".
Tanatocosmo: muerte del universo. "Según el calendario maya, este año se producirá el tanatocosmo".
Leuciatra: médico de los blancos. "Menos mal que mi doctor no es un leuciatra, porque, si lo fuese, como soy del Congo, no me atendería".

EL MENDA:
Pinacodermatolatría: adoración por la piel tatuada. "Le gustan tanto los tatuajes, que no ha descansado hasta que ha tatuado a su novio de cabo a rabo".
Metálogo: después de la palabra. "Ha pasado un ángel metalógico".

Voy a empezar a utilizar estas palabras para que se extiendan por el mundo.

Un abrazo a todos.