lunes, 23 de abril de 2018

Pidiendo a Dios una señal

He pasado unos días en una playa solitaria. Durante quilómetros de costa, las olas dejan un reguero de conchas de muchos tipos. Y como ando últimamente más obsesionado que de costumbre con la gran pregunta de mi vida, le dije a Dios:

-Si existes, dame una señal. Te lo voy a poner fácil: pon entre tantas conchas una caracola, aunque sea más pequeña que mi meñique.

Ha tenido Dios una oportunidad de varios quilómetros de playa. Anduve atento al reguero constante de conchas y no apareció ni una sola caracola.

Sí, ya sé que nada de esto es muy racional. Para empezar, si Dios existe, no tiene por qué participar de este juego mío tan tonto. Yo mismo me niego a convertirme en espectáculo cuando en público me piden que haga algo que sé hacer. Además, puede que yo escogiese el código equivocado, porque si aquella playa no da caracolas sino solo conchas, él no va a reunir unos átomos para poner una caracola y darme gusto. Las leyes de la naturaleza que él ha creado merecen un respeto.

En fin, que me temo que la única manera de salir de dudas es morirse.


martes, 17 de abril de 2018

Mis alumnos de griego os regalan estas palabras

MINERVA
-Geoclastia: romper la tierra. Vg.: "Con mis zapatillas geoclásticas rompo todas las pistas de baile".
-Heterofilia: amor a lo diferente. Vg.: "Los heterófilos siempre buscamos amigos del otro equipo, del otro bando, del otro partido y de la otra acera".
-Doxarquía: poder de la opinión. Vg.: "Los tanques de las doxarquías son las redes sociales".

ECO
-Filergia: amor a la acción. Vg.: "Los filérgicos solo pueden leer un libro dando saltos".

HERA
-Fitiatra: médico de plantas. Vg.: "¡Por Dios, Juanita, llama a un fitiatra, que a la higuera se le ha roto una ramita".
-Disfilia: dificultad para amar. Vg.: "Puse un cuernecille y me entró disfilia".
-Teóglota: que habla la lengua de Dios. Vg.: "Solo niños y ángeles son teóglotas".

DAFNE
-psicofanía: manifestación del alma. Vg.: "Las psicofanías de los difuntos se producen durante nuestros sueños".

ATALANTA
-ulogofobia: miedo a no tener la razón. Vg.: "Muchos se suman a la opinión dominante no porque están convencidos, sino por ulogofobia"

CÉFIRO
-econauta: marinero de casa. Vg.: "Berengario, tu madre dice que te vayas a casa a hacer econautismo, que ya hueles a sudor·.

lunes, 9 de abril de 2018

Creer en la dignidad del otro

Me recuerdo escandalizado de jovencito por un compañero de trabajo que cazaba pajaritos y explicaba a todo el mundo cómo cocinarlos y que afirmaba que a sus hijos no los iba a escolarizar, sino que les enseñaría en casa.

Me recuerdo diciendo palabras como "socializar" (¡con lo fea que es esa palabra y lo bonita que es hacer amigos!) y poniendo a los pájaros a la misma altura que los niños.

Me siguen gustando los pájaros y los colegios, pero más me gustan la libertad de los hombres para enseñar y comer lo que quieran y, sobre todo, la dignidad que los pone por encima de cualquier otra cosa que se me ocurra, ya sea el Estado, el arte, el progreso, la ciencia, el orden, etc.

Tan importante y digno es el hombre, que el verdadero pecado es tratarlo como una cosa y un animal, es decir, privarlo de libertad y dignidad.

Esas cosas pienso cuando alguien quiere obligatoriamente escolarizados y estabulados a niños y adolescentes, o cuando valora más la vida de un perro que la de un ser humano concebido, o cuando quiere prohibir que la gente difunda y manifieste sus ideas y creencias, o cuando, en fin, no cree en la libertad y la dignidad de los otros, porque, en realidad, solo creen en las suyas.



lunes, 2 de abril de 2018

Mejor acongojados que acojonados

Me gusta mucho observar los cambios de significado de las palabras. El otro día reparé en uno de ellos. En una reunión de trabajo, alguien comentó que estar tras la mesa de presidente "acojona bastante, con perdón". Entonces uno del público dijo: "Comprendo que se encuentre usted.... acongojado". Lo dijo como una broma, pero luego todos comenzaron a usar el verbo como si realmente significase "asustado", y no lo que realmente significa, que es entristecido.

Como además es una palabra que se usa poco y cuando se usa es muchas veces como eufemismo de "acojonado", la gente está dejando de recordar su significado.

Cuando leo con mis alumnos la Ilíada en la traducción de nuestro Segalá y Estalella, les pregunto qué significa 

"Acongojóse el Pelida dentro del velludo pecho", y ellos me dicen: "Que se asustó". Y yo les digo: "¿Asustarse Aquiles? Ni en sueños. Estáis confundiendo acongojarse con acojon.... y lo que sigue".

Y aprovecho para preguntarles qué prefieren estar asustados o estar tristes.

Siempre ganamos los tristes, porque preferimos ser valientes.

viernes, 23 de marzo de 2018

El monaguillo de Santa Cruz y Angelo Branduardi



Ese monaguillo de cinco o seis añitos que, en el momento de dar la paz en la misa, salta del presbiterio para dársela a todo el mundo, es para mí la imagen de lo más bello de la niñez. La capacidad de ese niño para tomarse como algo tan importante lo que para nosotros es más bien una fórmula, la sinceridad con que se la da a todos por igual, igual que Dios que llueve sobre justos y pecadores, la manera que tiene de hacerlo tan auténtica, tan sin cansarse, tan de verdad… eso es lo que salva la humanidad.

Qué pena me daría que alguien lo corrompiera diciéndole: "Niño, no hace falta que le des la paz a todo el mundo, porque hay gente que no la merece, gente que no tiene ganas de darte la mano, gente a la que le parece una estupidez lo que estás haciendo, gente que te da la paz con la misma mano con que roba o golpea…"

Ahora comprendo las durísimas palabras de Jesús contra los que escandalizan a los niños. Ahora comprendo por qué los santos se ríen y saltan y bailan (al menos los santos que me gustan). Porque son como niños. Angelo Branduardi lo canta muy bien.

Para mí lo más importante que va a pasar este domingo es ese niño llevando en la mano la paz para todos sin excepción.

lunes, 19 de marzo de 2018

Padres, hombres con un par

Hoy la figura del padre está muy cuestionada porque es una figura viril, cargada de autoridad e irreductible al igualitarismo sexual. Ahora que el patriarcado es la bestia parda, ser padre y ejercer de tal requiere de tener un buen par de virtudes: la primera es cumplir con el deber de educar y la segunda pasar olímpicamente de modas y presiones sociales anarcoides y hembristas que quieren al padre convertido en amiguito, coleguita o mero expendedor de semen.

Padre solo puede ser el varón: por más mujer que se sienta un hombre, no podrá ser madre y, por más hombre que se sienta una mujer, no podrá ser padre. La naturaleza nos impone ese límite.

El padre o tiene autoridad o no puede ejercer de tal, porque sin ella ni puede alentar contra los impulsos destructivos ni contra el caos del mundo ni educar ni establecer límites ni celebrar los logros. En mi opinión, el padre que hace de amigo y no de padre no puede realizar todas esas funciones.

En mi experiencia puedo decir que agradezco infinito que mi padre y mi madre hayan asumido en mi educación papeles distintos: la naturaleza los hizo distintos y me ofrecieron de la vida y del ser humano facetas y visiones y referencias distintas que me han enriquecido.

Padres, os animo en vuestro día a serlo con orgullo, amor y legitimidad. No somos imprescindibles, pero sí insustituibles. Ni seáis como Murdstone, el padrastro de David Copperfield, preocupado tan solo, y sin amor, por la disciplina y la compostura del niño, ni el padre de Pippi Calzaslargas, preocupado tan solo por que la niña fuera feliz y no buena y, ausente siempre, le dejó en la casa una bolsa de dinero y caramelos. Estad al pie del cañón hasta que la muerte os abata. Sed, como en Roma, el sacerdote doméstico que realiza los sacrificios en casa; sed quien bendice la mesa; sed quien lleva a hombros a los niños.

lunes, 12 de marzo de 2018

Censuras encubiertas

Una vez me entrevistaron en una televisión local por un libro mío y aprovecharon para que yo abriera el siguiente programa, que consistía, entre otras cosas, en preguntar a los viandantes qué hacían cuando estaban agobiados. Hubo de todo: yoga, sexo, alcohol, llamar a la madre… pero una señora dijo “rezar”. Al final televisaron todas las respuestas, menos la de rezar, supongo que porque no les pareció interesante o laica o políticamente correcta. Me pareció muy triste que aquellos periodistas jóvenes comenzaran a censurar con tanta naturalidad y que no tuvieran reparo alguno en decírmelo, como si dieran por hecho que yo iba a participar de sus prejuicios.

lunes, 5 de marzo de 2018

Paz interior

Vive solo. Está cachas. Solo come atún y arroz. Vive para mantener esa musculatura. Le encanta lucirla en la playa. Está acomplejado porque piensa que la tiene muy chica y por una cicatriz que le afea los impresionantes pectorales. Gana un buen sueldo y me ha dicho que no es feliz.

Entre copa y copa (y todo en un inglés chapurreado), este ha sido mi consejo: "No busques la felicidad, sino la paz y, para la paz, es importante, después de las pesas, encender una vela y hablar con Dios diez minutos para darle y pedirle gracias; si crees que no existe Dios, cierra los ojos igualmente y llénate de gratitud y amor por cuanto te rodea, y hazte el firme propósito de evitar el dolor a tu alrededor. Mira, en fin, la maravilla que hay dentro de ti para salir un poco de ti y volcarte un poco más en los demás".

Qué bien me salió el consejo y qué poco me lo aplico.

jueves, 1 de marzo de 2018

Discriminaciones buenas y malas

Unas discriminaciones están muy mal vistas e incluso penadas, y otras, sin embargo, gozan de indulgencia o buena prensa.

Hoy, en Europa, está muy mal visto ridiculizar o rechazar a alguien por ser mujer, negro u homosexual, pero no por ser feo, gordo o viejo; para esos tres casos, la gente no anda pendiente de detectar cualquier comentario ofensivo o acción discriminatoria.

No hay más que ver los comentarios en las redes sociales sobre el físico y los quilos de unos y de otras; o los anuncios publicitarios que ridiculizan o culpan a quien no va al gimnasio o no se opera la nariz o sencillamente come mucho porque le da la real gana; o las ofertas de trabajo donde ese “se exige buena presencia” no significa tanto buenos modales y saber estar como tener buen físico; o la propuesta de algunas compañías de aviones de querer cobrar más a los pasajeros obesos; etc..

¿Por qué es un agravante atacar a alguien por racismo u homofobia, pero no por ser viejo, feo, pijo, pobre o testigo de Jehová?

O se declaran igualmente inmorales todas las discriminaciones o entonces hay que pensar que los que defienden que unas discriminaciones sean agravantes y otras no están buscando crear minorías privilegiadas.

lunes, 26 de febrero de 2018

Mi epitafio

Este es el epitafio que Virgilio escribió para sí mismo a las puertas de la muerte en Nápoles:

Mantua me genuit; Calabri rapuere; tenet nunc 
Parthenope; cecini pascua, rura, duces.
(Mantua me engendró; los calabreses me arrebataron; me retiene ahora Parténope (Nápoles).
He cantado pastos, campos y caudillos").

En cuanto a Esquilo, el primer gran dramaturgo, no dijo nada en su epitafio acerca de su obra literaria, por lo que hoy se le conoce, sino acerca de su valor en las guerras médicas:

“de su valor puede hablar la llanura de Maratón y el medo de larga cabellera, que lo ha probado bien”.

Me parece encantador que Esquilo se enorgulleciera de su valentía antes que de sus palabras. Quizá pensara que las tragedias eran solo palabras, mientras que su participación en la guerra eran actos reales.

Por más vueltas que le doy no encuentro grandes cosas que decir en mi epitafio. Solo cosas muy pequeñas, como “tenía la letra muy fea”, “se quedó calvo muy pronto”, “cantaba en las clases las declinaciones con las músicas más variopintas”, “leía la Ilíada subido en una mesa”, “recomendaba a sus alumnos no decir palabrotas y llevar la edad de oro consigo para los demás", "le gustaba ser reaccionario contra las modas y la presión social” o “Lo más interesante lo dijo en algún verso que otro”.

Pero realmente lo que me gustaría que dijeran de mí es esto:

"Era todo su afán eliminar a su paso el sufrimiento".

Habrá que ponerse manos a la obra para que lo puedan decir.

lunes, 19 de febrero de 2018

Menos feminismo y más humanismo

Me preguntaron el otro día unos alumnos si yo era feminista. Cuando les dije que no, unos se llevaron un chasco y otros se miraron con el rabillo del ojo censurándome, como si fuera pecado no compartir esa ideología. Les respondí:

-No soy feminista. Soy humanista. Defiendo a hombres y mujeres, pero no el feminismo.

Eso no significa que yo apoye la marginación de la mujer, sino que apoyo la dignidad humana sea quien sea la persona y, sobre todo, significa que, en mi opinión, se margina a más gente por su aspecto físico, su edad, sus aficiones y su religión que por su sexo, y de esas otras marginaciones se habla muy poco.

Yo he notado cómo ciertas personas son excluidas de asociaciones, pandas de amigos, entrevistas, grupos de trabajo o de influencia, de mesas redondas, etc porque está gordo, o no cree en el poliamor o va a misa y le gustan los toros o la caza o es muy pijito, en fin, por no ir a favor de la presión social y de lo políticamente correcto.

Por eso, permitidme este consejo: no creáis que ser marginada por ser mujer es más grave que ser marginada por ser feo.

jueves, 15 de febrero de 2018

Simulacro de incendio

En una reunión de trabajo.

-Cuando toque el timbre, los profesores y profesoras irán acompañados y acompañadas de sus alumnos y alumnas hasta el patio. Los padres y madres ya están informados e informadas de que sus hijos e hijas van a estar expuestos y expuestas a la intemperie durante un rato. Pero cuando toque el timbre, entonces profesores y alumnos subirán a las aulas.

-¿Y nosotras las profesoras nos quedamos en el patio pasando frío?

-¡No, las profesoras también!

-Como no lo has dicho...

lunes, 12 de febrero de 2018

Los nigerianos y los invitados a las bodas

Doy limosna a quien hace algo para ganársela: vender pañuelos o ser simpático o dar información o abrirte la puerta. No suelo dar a quien pide sin hacer nada más que pedir, sin gracia y sin gratitud. Los santos dan sin poner tantas condiciones, pero como yo no soy santo y hay tanta gente a la que socorrer y no puedo socorrer a todos, hago esa selección.

Me baso para ello en la parábola de los invitados a las bodas. Cuando los criados trajeron a todos los pobres y mendigos de las calles a las bodas, el señor de la casa expulsó a uno que vino sin traje de boda; para mí ese traje de boda no es más que la amabilidad, el saber que no tengo derecho a exigir limosna, el pedir con la humildad suficiente, el no despreciar a quien no da. Y me he dado cuenta de que, de entre todos los que se ganan el pan en la calle, los que vienen mejor vestidos a la boda son los nigerianos. A casi ninguno he visto pidiendo sin más. Todos ofrecen algo, y con lo mejor que tienen en la cara: la sonrisa.

lunes, 5 de febrero de 2018

Una conversación pillada al azar

-Pero hija mía ¿tú has tenido alguna vez alguna conversación seria con tus compañeros de facultad?

-Sí, una vez. Sobre la dualidad.

-¿Y eso qué es?

-Yo qué sé. Pero fue muy profunda.

lunes, 29 de enero de 2018

Cuatro despistes

Como los despistes no dejan demasiado mal a quien los sufre, me atrevo a contar cuatro recientes:

a) Salía el otro día de mi casa y no encontraba el sombrero. Mi casa no es grande, pero el sombrero sí. Total, que me resigné a salir sin él y he aquí que, cuando llego al trabajo, me dice una compañera que voy mi guapo con mi sombrero.

b) Un alumno no sabe traducir en el examen la  máxima latina "Sursum corda", pero comenta: “Así llamaría el profesor a su caballo”. Solo entonces recordé que, en el entusiasmo que pongo siempre en la presentación de cada máxima, yo había dicho que ese nombre me encantaba para un caballo. Con razón cuando alguna vez releo un libro mío me digo a mí mismo: ¿cómo se me ocurrió esto?

c) En mi departamento, durante un hueco de mi horario, escribo en un papel las preguntas de los tres exámenes de tres asignaturas distintas para pasarlos en mi casa al ordenador. Cuando llego a casa, el papel no aparece por ningún sitio. Tampoco esa misma tarde en el departamento. Ubi est? “Donde habite el olvido, en los vastos jardines sin aurora”

d) Tras cambiar de trayecto, por variar un poco, me pierdo y llego tarde al trabajo. ¡Veinte años pateando Sevilla con la cabeza siempre en otro sitio!

lunes, 22 de enero de 2018

Gracias, Jaume Vives, por representar a Tabarnia

Reconozco que la persona que más simpática me cae hoy mismo en España es el portavoz de Tabarnia, Jaume Vives. Si pudiera, le daría mi abrazo y toda mi benevolencia. Rezuma simpatía, buen humor, inteligencia y sensatez. Tiene un discurso que, por integrador, es moralmente irreprobable y políticamente incorrecto, como Dios manda. Los que lo acusan en las redes sociales de fobias varias (ahora todos los que disienten de las modas y la presión social sufrimos, por lo visto, una fobia) hacen el discurso contrario: moralmente reprobable pero políticamente correcto.

Desde aquí lo animo a no tirar la toalla por esas críticas estúpidas. Son señal del éxito de Tabarnia. Si les diera igual, no se habrían molestado los rabiosos antitabarnistas en intentar abatir al portavoz.

A mí me parece magnífica la propuesta de Tabarnia e irreprochable su representante. Así como los secesionistas, buscando la mayoría y con la ley electoral hinchándoles los votos, delimitan qué parte del mapa de España tiene derecho a salirse de España, los antisecesionistas también tienen derecho a delimitar qué parte del mapa de esa parte de España que es Cataluña tiene derecho a salirse de una supuesta republiquita independiente catalana.

Si Tabarnia es eso que explico aquí y su representante es Jaume Vives, ¡viva Tabarnia!

lunes, 15 de enero de 2018

Mi paisana Claudia Prócula

De los personajes del evangelio siempre me cayó especialmente bien Claudia Prócula, la esposa de Poncio Pilato. Su intervención es exigua, pero noble y con un toque maravilloso: intentó disuadir a su esposo de condenar a Jesús porque había soñado que era un hombre justo. Y el evangelista consideró su intervención digna de figurar en el evangelio.

Me gusta por varias razones: porque es la única gentil, que yo recuerde, que intervino a favor de Jesús; porque ese impulso le vino a través de un sueño; porque todos los personajes que en el evangelio reciben revelaciones a través de sueños me caen simpáticos: san José, los Reyes Magos y Claudia Prócula; porque es una mujer valiente que se opone a una condena elaborada por varones; porque, frente al mundo de leyes manipuladas y juicios amañados por los enemigos de Jesús, ella enarbola el simpecado de un reino que no dominan los hombres, sino los ángeles: el reino de los sueños; y porque, como ha demostrado mi amigo e historiador local Francisco Baquero Luque, era paisana mía, de Cártama, como descubrió él en una lápida hallada en la finca de un lugareño, la cual, por desgracia, fue destruida en una obra.

Es el momento de escribir una novela sobre Claudia Prócula, si es que aún no la hay. ¿Alguien se anima?

Esta noche, cuando me eche a dormir, pensaré en ella y le pediré a los ángeles que me regalen algún sueño revelador y bonito, aunque, al despertar, no me acuerde de él.

domingo, 14 de enero de 2018

Villaperdida de Andalucía

En Villaperdida de la Andalucía Profunda, entre montañas y balidos de oveja, en cuya iglesia el pintor ha pintado a un Adán y una Eva tan sumamente desnuditos y apetitosos y deseosos el uno del otro, que casi uno peca de vista con solo un vistacillo, intenta desasnar a los hijos de los pastores y labriegos mi amigo A recitando a Miguel Hernández. Sus alumnos, aunque tienen un fondo de nobleza, son de un basto que no puedo encarecer aquí sin insultarlos o compararlos con el alcornoque. Y él ha tenido hasta poco una crisis existencial por ello, hasta que un alumno le recitó, porque no sabía escribir, un romance de un pastor hablándole a una loba. Y entonces el profesor se puso a recoger con los abuelos de los alumnos romances, nanas y cuentos populares de Villaperdida. Y ha reunido tantos folios, que el ayuntamiento va a publicar un libro. Es el primer libro en el mundo que se escribe sobre Villaperdida de la Andalucía Profunda y todo gracias a un foráneo.

Contiene la antología unos cuentos encantadores. En ellos no hay princesas ni castillos ni ogros ni reyes, sino un hechicero que quiere impedir que un jornalero, joven, pobre y guapetón, se case con la hija del dueño del cortijo. Pero al final el ingenio y la bondad del muchacho pueden más que los negros poderes de la hechicería, y el muchacho se casa con la guapa. La Administración de Educación no le levantará a A un monumento porque a ella lo que le importa es que A siga “las buenas prácticas docentes” y no que traiga un soplo de nobleza y de belleza a un pueblo dejado de la mano de Dios. ¡Dios, qué buen vasallo si tuviera buen señor!

Espero al menos que el ayuntamiento le ponga el nombre de A a una calle y que en el pueblo los jornaleros buenos y guapos se casen con las ricas buenas y guapas.

lunes, 8 de enero de 2018

Trabilonforrichipitoclulilontubulubarribarla

De niños mi hermano Alfonso y yo nos inventábamos idiomas, que básicamente consistían en sustituir unas consonantes por otras hasta hacer la lengua irreconocible y, a veces, adornábamos la lengua con las terminaciones que nos parecían más eufónicas (-eus, -lar, -orum…) y le añadíamos, en fin, tantos embellecedores, que acabábamos convirtiéndola no ya en una lengua en clave, sino en casi otra lengua, con otras normas y otras palabras.

De todos aquellos experimentos infantiles me ha quedado una lengua en clave que sigo utilizando en mis papeles secretos y que ya me revelaban como futuro filólogo, porque, en mi intuición, agrupé las consonantes en labiales, dentales, guturales, líquidas y vibrantes.

Pero lo que más recuerdo de aquellos días fue que una vez, a un hermano mío más pequeño, Alfonso y yo le comenzamos a decir que nos dijera, mientras mi madre lo pelaba, cómo se iban a pronunciar en una lengua inventada por él las letras del abecedario. Este hermano mío era más pequeño y aún no tenía claro el concepto de fonema, así que nos dijo que la “a” se iba a pronunciar algo así como “tamborlán” y la “b” algo así como “chivilir”. ¡Lo que nos reíamos Alfonso y yo formando palabras tan interminables en el idioma de nuestro hermano, cuando aún no habíamos oído hablar del interminable lenguaje de los ents de Tolkien! Por ejemplo, “salud” se decía algo así como: Trabilonfo-sichipitoc-lulilón-tubulú-barribarla.

 Pues, eso, amigos, que os deseo mucha Trabilonfosichipitoclulilontubulubarribarla y, por supuesto, próspero año nuevo.