lunes, 24 de abril de 2017

El silencio del templo

Aquí estoy bajo la luz cenital de la iglesia de los Mártires en Málaga. Viernes Santo por la mañana. Iba con chaqueta y corbata porque acompañaba a siete mujeres con mantilla.

La luz rebota en mi calva y me transparenta las orejas y mi hermano inmortalizó el momento. Casi casi estoy a punto de levitar.

Hay algo sublime en los templos y en la oración. Mi duda constante acerca de si al orar me está escuchando alguien pierde importancia cuando pienso que, exista o no Dios, lo que hace grandioso al ser humano es precisamente tener conocimiento de lo divino o de su posibilidad. Vivir en esa posibilidad es lo más lejos que yo puedo estar de la materia.

Aun cuando Dios no exista, me salva de lo soez.

sábado, 22 de abril de 2017

El poema de la semana

Como mañana es el día del caballero san Jorge, que viene a liberar de lo feo, lo grosero y lo soez a la doncella, os traigo este poema sublime.

Feliz Pascua de Resurrección a todos.

MÁS ALLÁ
                                      Para Ana
Al volver de la muerte, algunos lo han contado:
hay un túnel de luz y un campo en flor
y un amigo, una abuela o un Guardián esplendente.

O dos que, cuerpo a cuerpo, al abrazarse,
fFlotan en una playa, salpicados de sol,
y una nube varada encuentran en sus labios.

O de pronto un almendro, al volver una curva,
puesto en pie y escribiendo
con su intacta blancura
cosas que ni él ni yo comprenderemos.

La luna que de pronto va y se ríe.

O tus dos ojos grises, mientras abres la puerta:
-Papá, al teléfono.
                          Y una corte de monos, enanos y princesas
y un san Jorge que trota
por la pizca de luz que, de una tierra rara,
al entrar, en tus ojos, te has traído.

José Julio Cabanillas (En lugar del mundo)

lunes, 17 de abril de 2017

Un largo etcétera, de Enrique García-Máiquez

Las tres palabras que mejor definen el encanto del cuaderno de bitácora de Enrique García-Máiquez son gracia, agudeza y simpatía.

Gracia en la forma, en la sencillez que derrama en sus textos, sin afectación ni falsos pudores ni rimbombancias. Agudeza por los giros de ideas, la sutileza y los matices que descubre. Y simpatía porque no hay sitio para rencores, sornas y violencias.

Cansado uno de cuadernos atestados de autobombo, lugares comunes y francotiradores, el de Enrique García-Máiquez es remanso de calidad y gentileza. Por eso es un placer su Un largo etcétera, de cuya calidad dan prueba los siguientes haikus, seguidillas o soleás: el primer poema da sentido al dolor; el segundo le da una vuelta de tuerca esperanzadora a un tópico pesimista; el tercero descubre la felicidad del yo en otro sitio; el cuarto me gusta por la belleza con que presenta el propio arrepentimiento; el quinto, por la sabia reflexión poética que se esconde tras un chiste; y la sexta, porque ¿qué mejor manera de cantar a la infancia que ser un poeta adulto haciendo un ruego a un personaje del mundo infantil?

Vienen bien unas penitas
de cuando en cuando. Que no
nos empalague la vida.

Sí... Ya... La vida es un soplo.
Pero un soplo que no apaga
esta llamita en nosotros.

Según parece,
yo, visto desde fuera, soy feliz.
Se tratará, por tanto,
de salir yo de mí.

Misa de mártires.
Y dudé si salir
porque llovía...

Estoy tan lírico
que con la media luna
tengo de sobra.

Tú, ratón Pérez,
llévate así su infancia,
poquito a poco.

Y un largo etcétera.

lunes, 10 de abril de 2017

Bailar un poema

Mi amigo y poeta Juan Andivia me ha dicho que en un teatro de Huelva una compañía va a cantar y danzar sus poemas. Y me ha parecido algo magnífico.

¿No es el colmo de la felicidad para un poeta que pongan música a un poema suyo, devolverlo a la música de donde nace? Si cantar un poema es hacer dos veces poesía, porque convierte el sonido en poesía, ¿cuántas veces hace poesía quien la baila, que no se conforma con poetizar el sonido, sino que además convierte en poesía su propio cuerpo?

Si ya sería maravilloso que musicasen un poema mío, ¡el alegrón que me darían si además me lo bailaran! Ni ojo vio ni oído oyó la fiesta interior, pirotécnica y archimuscántica que, si tal cosa ocurriese, mis potencias organizarían con mis sentidos internos y externos: mi aura se vería desde el monte Olimpo de nuestro hermano Marte.

Afortunado el poeta que, como Juan Andivia, reciba en vida tal galardón. Otros esperamos alcanzarlo después de muertos si es que en el Cielo se prestan para ello las bailarinas de Gades, las hijas de la reina de Saba y, por supuesto, los hoplitas danzantes de Esparta.

sábado, 8 de abril de 2017

El poema de la semana

He aquí este poema para que nos sintamos con él menos solos todos los que seguimos sin entender cómo nos abruma hoy la oscuridad a pesar de haber conocido ayer la gloria de la luz y de la dicha.

Si eras tendida en lo oscuro
Si eras tendida, en lo oscuro, esa hebra de sol viejo
que en el territorio extenso de las noches, une
el raro porvenir y la infancia allí agazapada.

Si detenías tú las lluvias y era un vaho secreto
aquella cama en la que fuimos una sola sangre.

Si, a ciegas, una vez, tenté tu corazón de bruma
y fui, a tu lado, el alba y la luna y la sombra mansa.
Si en tu arisca cabellera durmió mi corazón de hombre.

Quién esparce, hoy, aquí, en mi cuarto, el aroma
de la muerte.

La soledad del aguacero, Rafael Adolfo Téllez

lunes, 3 de abril de 2017

Llegó, llegó la golondrina

Aún recuerdo con horror al padre de un amigo mío en mi pueblo destrozando a pedradas un nido de vencejos que había anidado en el alero de su casa. ¡Lo que yo lloré! Todavía me apenan sus polluelos caídos al suelo y la delicada arquitectura del nido destrozada, mientras él celebraba a risotadas su puntería.

Yo había heredado de mi familia el cariño por las golondrinas . En la casa solariega de mi madre anidaban y sé que mi abuelo alguna vez les reparó el nido para que pudieran anidar el año próximo. Era tradición decir que en tierra de moros las mataban, pero que Dios las amaba porque le habían quitado a Cristo las espinas. Por ser monógamas, insecticidas naturales, bonitas y elegantes y traer en sus alas negras la primavera, bendecir la casa en que anidan, por todo eso, las protegemos y agradecemos.

Ellas y la poesía se llevan muy bien. No sería mala idea hacer una antología de poemas dedicadas a los pájaros.

Ya los antiguos griegos las celebraban:

ἦλθ᾽ ἦλθε χελιδών καλὰς ὥρας ἄγουσα, καλοὺς ἐνιαυτούς, ἐπὶ γαστέρα λευκά, ἐπὶ νῶτα μέλαινα ...

"Llegó, llegó la golondrina, trayendo las buenas estaciones, los buenos años, de blanco vientre, de negra espalda…"

Recuerdo que, hace ya varios lustros, me enamoré de una pelirroja que musicó este poema griego en la facultad de Filología Clásica de Málaga. Lo cantó respetando las cantidades de las vocales y el ritmo del verso. A las golondrinas y a mí nos encantó.

Con ellas nos bendice la primavera.

Bendigámoslas nosotros a ellas.

sábado, 1 de abril de 2017

El poema de la semana

¿Cómo no celebrar la primavera con un poco de Eros? Gracias a él no somos individuos autosuficientes y autocomplacientes, sino personas capaces de amar y dignas de ser amadas.

¡Qué aburrida es la mismidad y qué interesante uno mismo en la otredad!

REQUIEBRO
Me disperso en tu cuerpo cada día.
Contigo me completo. Mariposa
De fuego me acaricia y se desposa
Con la fuente total de la alegría.

Amar es bendecir. La lejanía
Se acerca hasta tus ojos temblorosa
Viene –catarata poderosa-
Mezclando el barro con la fantasía.

Tú sacas de la sombra lo escondido,
Alzas el corazón, ayer dormido,
Y lanzas mil libélulas al viento.

Y busco cada día tu destello,
Y se me enreda el alma en tu cabello
Y se me vuelve tuyo el pensamiento.

Juan Lorenzo Collado Gómez ((Huellas)

viernes, 31 de marzo de 2017

Tu sangre en mis venas

La editorial Renacimiento, con edición de Enrique García-Máíquez, ha sacado a la luz esta antología de poemas en torno a la figura del padre.

Tengo el honor y el orgullo de figurar, entre poetas que admiro, con dos poemas míos que me ha inspirado mi padre allí donde esté.

Papá, va por ti.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Rezo del Ángelus en el campo

Debo a Felipe Barandiarán el conocimiento de este estupendo cuadro. Siempre me han sobrecogido los hombres fuertes que muestran pleitesía a lo sagrado, como este labrador, que se quita el sombrero para rezar a la Señora. Es una caballerosidad cristiana que parece contagiar incluso a los bueyes.

El cuadro está en el Museo de Bellas Artes de Álava, y es de Ignacio Díaz Olano.

domingo, 26 de marzo de 2017

Poema de la semana

La soleá es una estrofa sencilla y contundente. Las de hoy son también un poco amargas, pero buenas.

-Será otro día mañana
si no me quito de en medio
y si a mí me da la gana.

-Aunque esté lejos del puerto
veré a los barcos venir,
que al mar lo llevo por dentro.

-Empieza a darme lo mismo
que la muerte me separe
o que me junte conmigo.

-Averigua quién te dio
esas ganas de morirte.
Ha tenido que ser Dios.

Ha tenido que ser Dios
un día que estaba triste.
No tiene otra explicación.

Manuel Alcántara

viernes, 24 de marzo de 2017

"Las chicas no tienen pilila...y nunca la tendrán", de Los Inhumanos

La canción no vale la pena, pero lo que sí vale la pena señalar es que su mensaje, que en su tiempo parecía en la onda de lo rompedor y lo guay, hoy sería tachada de tránsfobo, carca e intolerante. Desde luego, el futuro de los acontecimientos humanos es impredecible. ¿Quién iba a decirnos que el estribillo de esta canción iba a ser prohibido unos años después, aunque dice una verdad tan vulgar como innegable?

La canción aquí.

Oigo el otro día en un bar la siguiente conversación entre dos varones:

-Esta noche voy al club, a ver si ligo.
-Que no te engañen: si alguna accede increíblemente a irse contigo al apartamento, pregúntale antes si es una mujer con pene o con vulva.

Y la gente del bar se echó a reír.

Pues eso, amigos, a reír. Contra censura, risa.

domingo, 19 de marzo de 2017

A mi padre, Miguel Cotta Rebollo, en su día

Nunca daré bastantes gracias por el hecho de que el varón que, junto con mi madre, ha sido causa de mi existencia no se limitase a algo tan grande y maravilloso como darme la existencia, sino que además me haya acompañado durante ella hasta que el cielo nos lo arrebató y me haya querido tanto y llevado a hombros e inspirado y hablado de padre a hijo y luego de hombre a hombre y me haya besado la frente y llorado y reído conmigo.

Mi padre me comprendía mejor que yo a mí mismo y me sigue comprendiendo. Y no puedo evitar seguir acudiendo a él para pedirle guía y consejo.

Recuerdo con horror un pecado mío que aún me abre las carnes. Me enfrenté a él con una tremenda discusión, en su propia casa, y me creía tan cargado de razón, que lo humillé. Él me intentó explicar, con argumentos luminosos, que no eran tan simples las cosas, que lo que para unos valía, para otros no, que… Pero yo, obcecado, arrojaba anatemas sin dejarlo terminar. Sólo me faltaba girar el cuello como la niña de El Exorcista. Ay, mi padre tendría que haberme cruzado la cara a bofetadas. Pero no; se fue a su cuarto dando un portazo y, al día siguiente, me dio un beso en la frente y un abrazo que me desarmó.

Resolvía los problemas con amor, sonrisas y determinación. Y esa mezcla tan suya de libertad individual, humor, reverencia ante Dios y amor al bien y la belleza ha sido su legado.

Lo último que poco antes de morir nos dijo fue un chascarrillo que hizo reír al médico y a todos nosotros en medio de las lágrimas.

En mis momentos oscuros, cierro los ojos y reclino en su pecho la cabeza. Aún lo recuerdo con sus imperecederos rizos negros, que no heredé, y su sonrisa iluminándole el rostro, mirándome atento para contarme las cosas importantes y bellas de la vida. Desde entonces, el amor, las estrellas, los ríos huelen a su mano y sus palabras de poeta.

Gracias, padre, por mi madre, mis hermanos y la Tierra y el cielo que con la vida me has regalado. Aún sigo recibiendo aquí abajo tu bendición.

sábado, 18 de marzo de 2017

El poema de la semana

Qué sea la flor azul es un misterio. ¿Dicha, sentido, amor, esperanza? ¿Lo que mata a la muerte? ¿Volver a pasear con Dios en el Edén? ¿Lo que descorre el velo del misterio? Pero es algo que solo puede revelar un moribundo, porque es muy difícil de encontrar en esta vida y él ya tiene un pie puesto en la otra.

LA FLOR AZUL
Dónde la flor azul. En qué ladera
de la montaña crece o en qué calle
de la ciudad asoma su corola,
hecha de mar y cielo despejado
y pétalos de eterna juventud.
Dónde la flor azul que habla el idioma
primeval del amor y del coraje
y que cura la alergia de estar vivo.
“Al país de la rama de oro, donde el pájaro
azul se posa, más allá de fuertes
y fronteras, habrás de ir a buscarla”,
dijo mi madre antes de morir.
Luis Alberto de Cuenca

martes, 14 de marzo de 2017

Un ateo en la Scala Santa

Milagro del amor y del respeto, del aprecio de una tradición venerable, he aquí que mi amigo Felipe, que no siente necesidad alguna de trascendencia ni religiosidad, ni ve necesario postular un ser primero, superior y originario para explicar el cosmos; que considera este como el hecho primario y originario más allá del cual es absurdo remontarse y del cual somos una imprevista consecuencia, un hecho accidental, contingente y casual; que opina que la inteligencia no alcanza la verdad sino una ilusión de conocimiento que, mira por dónde, funciona y que solo es cuantitativamente distinto del que tiene, por ejemplo, un lince; que considera al hombre un ser totalmente material y mortal; que no cree que Jesús fuera la encarnación del Logos, sino solo un hombre; en fin, Felipe, que ha ido a Roma de visita con su familia, ha subido de rodillas la Santa Scala, aquella que se trajo santa Elena, madre de Constantino, de Jerusalén, y que todos los peregrinos suben de rodillas y rezando porque, según la tradición, son las escaleras del pretorio que subió Jesús al ser juzgado por Poncio Pilato.

Le he preguntado si rezaba un padrenuestro en cada peldaño y me ha dicho que no, sino que solo quería participar de esa tradición con su mujer y sus hijos, que sí que creen, y con los demás peregrinos.

Desde luego, si existe el Cielo y me muero antes que Felipe y resulta que soy digno de estar con Homero, Dante, Tolkien, san Juan de la Cruz y todos los grandes y buenos, y veo que algún ángel un poco tiquismiquis se opone con mil razones a que mi amigo Felipe suba al cielo alegando su perfecto ateísmo, yo gritaré en pleno juicio: "¡Protesto! Felipe ya ha subido al cielo en la tierra, en concreto en Roma". Y mostraré como prueba el vídeo celeste de su ascenso. Y entonces el Cielo entero le abrirá las puertas.

Lo garantizo.

domingo, 12 de marzo de 2017

Poema de la semana

No se puede decir de modo más claro ni más bonito. Feliz domingo.

EL JOVEN FRAILE

Y pensar que nadie desabrochará mi camisa
con manos de paloma,
ni hará caracoles en el vello de mi pecho
porque ya tengo un amor que es Todo y Nada…

Y saber que soy un guerrero
que reza como un almendro.

(Antonio Praena)

lunes, 6 de marzo de 2017

Sueño y autoconocimiento

He soñado que estaba a mi cargo un recién nacido que no sé si era mío, de unos huéspedes o de unos desconocidos. No estaba claro su origen, pero sí cuánto lo quería yo. Y he aquí que se lo llevaron unos secuestradores (o unos alenígenas o unos ectoplasmas oníricos materializados o unos espíritus inmundos, que eso estaba menos claro aún) a un mundo paralelo e impenetrable que, de pronto, estaba en mi misma habitación. Al principio me separaba de él un cristal esmerilado a través del cual yo advertía allí al fondo un movimiento vertiginoso, pero salí un momento de la habitación y, al volver, ya no estaba el cristal, sino solo mi habitación, como antes.

La única prueba que quedaba de que yo tenía hasta hace poco un niño en brazos era la sensación de haberlo tenido. Llegué a plantearme en el sueño si había sido todo un sueño y me indignaba pensar que todos pondrían en duda mi relato, porque mi única prueba era mi propia sensación de que me había sido arrebatado algo maravilloso. Al final, ni siquiera recordaba qué es lo que me había sido arrebatado.

Me he despertado con angustia y sintiéndome aún despojado.

Esa sensación me es familiar. La conozco desde que tengo memoria. Este sueño no ha hecho sino presentármela de modo narrativo e impactante, pero estoy seguro de que es la misma que les quedó a Adán y Eva cuando fueron arrojados del Edén por aquella espada de fuego.

Soy todo lo feliz que se puede ser en esta vida, pero me falta esa cosa que no sé qué es. Y el sueño me ha hecho ver que tal vez escribo poesía para encontrar el camino al paraíso y volver a tener en mis brazos la maravilla.

sábado, 4 de marzo de 2017

El poema de la semana

Contra mi costumbre, envío hoy un poema triste, muy triste, pero lo pongo aquí por dos razones. La primera es que me parece buenísimo y representativo de la desesperanza que a todos nos ha oscurecido alguna vez. La segunda es que es de mi hermano Daniel.

En esa pared blanca y encalada
veo un puntito negro, sólo un punto,
y pienso y pienso tanto en ese punto
que sólo veo punto en la fachada.

Veja y maltrata, pero ¡cuánto agrada
dejarse fornicar por ese punto,
que viole a mis cerebros hasta el punto
de serlo todo él; lo demás, nada!

Un punto, un punto negro desintegra
y vampiriza mi alegría. Un punto
que vuelve una pared de blanca en negra.

Un punto que es un universo.
Un punto se está comiendo mi existencia.
Un punto va a devorar a Dios, un punto, un punto.

(Daniel Cotta, de Alma inmortalmente enferma)

jueves, 2 de marzo de 2017

Los niños tienen pene y el rey está desnudo

Decir que los niños tienen pene y las niñas vulva, algo tan vulgar, sencillo y evidente, es tachado de transfóbico en España y se ha convertido en delito de opinión, en "crimental", como dice George Orwell en 1984. Por lo visto, la tolerancia no consiste en tolerar las opiniones contrarias, sino en que estas no existan.

Dado que la opinión políticamente correcta y sostenida por el sistema político y educativo es la ideología de género, según la cual no se nace niño o niña, sino que se hace uno niño o niña, la opinión del autobús de Madrid diciendo que los niños tienen pene y las niñas vulva, es una ofensa inadmisible. Así que, sin resolución judicial alguna, el autobús ha sido detenido por la policía (ahí en una foto de El País).

Comienza a ser delito decir lo evidente y cierto: que el rey está desnudo, es decir, que a nivel celular, fisiológico, de percepción y de comportamiento (y, en el homo sapiens, incluso en la manera de gestionar los sentimientos y los pensamientos), machos y hembras son afortunada y complementariamente distintos. Los machos pueden ser padres y las hembras pueden ser madres y no hay cultura donde no haya una división de tareas según los sexos: el contenido de tales tareas varía de una cultura a otra, pero la división existe.

Los raros casos con disforia de género (la discordancia entre el sexo biológico y la identidad sexual), son la excepción que confirma una regla y tal regla consiste en que los que nacen con un sexo son por el dimorfismo sexual de la naturaleza distintos de los que nacen con el otro.

Si alguien, en la edad adulta, desea cambiarse de sexo, puede hacer lo que le venga en gana, que para eso hay libertad, pero lo que no puede pretender es cambiar la sociedad y la educación y la concepción antropológica de manera que su disforia de género pase de ser excepción a ser norma.

Según el Colegio Americano de Pediatras (aquí un enlace), tales casos se resuelven casi todos en la adolescencia a favor del sexo biológico. Entonces, ¿para qué confundir a los niños diciéndoles que no tienen por qué aceptar su sexo biológico y condenándolos así a estar siempre en disconformidad con su propia naturaleza?

Si todas las personas que piensan que los niños tienen pene y las niñas vulva fuesen detenidos, el mundo se quedaría prácticamente despoblado. Entonces, ¿por qué no sale más gente defendiendo lo evidente frente a quienes, con argumentos ideológicos sin base científica, quieren callar la boca de los que disienten?

Con el silencio de muchas personalidades e instituciones, que tienen miedo a perder prestigio, prebendas ,subvenciones o a recibir ataques de los furibundos ideólogos de género en la prensa y en los medios sociales, y con el ataque directo de políticos como Iglesias, Cifuentes, Colau, Pedro Sánchez, etc, algo huele a podrido en España, donde lo políticamente correcto está destruyendo nuestro sentido del humor, nuestra libertad de criterio, nuestro ancestral individualismo anarcoide antitotalitario.

Desde luego, el "no he de callar, por más que con el dedo..." es ya letra muerta.

lunes, 27 de febrero de 2017

Si hubiera un país...

Si hubiera un país de clima templado, sin los rigores de las heladas, los monzones y los sirocos, con tantas montañas como ríos y playas, con islas bienaventuradas y un volcán, qué afortunados deberían ser sus habitantes.

Si existiera un país que en sus bosques y villas hubiera acogido a extranjeros del norte y del sur y hubiese asimilado sus artes y costumbres y no solo hubiera hecho suya a Roma la invasora sino que además la hubiera derramado con frailes intrépidos por los cuatro puntos cardinales, qué herencia feliz habrían legado al mundo.

Si existiera un país, y esto sería ya el colmo de la maravilla, con una riqueza incontable de tradiciones, una literatura dos veces milenaria, unas ciudades monumentales, una gente acogedora, unos pintores mundialmente conocidos, una música popular y culta tan variada como bella, unos vinos portentosos y una gastronomía única, sana y colorida, ¿quién no querría irse a vivir allí?

Si hubiera un país cuya lengua hablaran quinientos millones de personas que lo llamaran Madre Patria y donde existieran palabras como amapola, compañero, ruiseñor, Peñíscola, cariño o lubricán, ¿quién no querría que le hablasen de amor o amistad con esas palabras alegres como soles?

Y si existiera un país con una Sagrada Familia y una Giralda y unos pináculos góticos apuntando al infinito y un botafumeiro perfumando el mundo y unos libros con personajes eternos como Amadís, don Juan, la Celestina o don Quijote, qué orgullosos deberían estar sus habitantes y qué natural y bien fundado debería ser allí el patriotismo. ¿Existirá algún país así? ¿Habrá en el mundo alguna nación que haya bendecido con tantos bienes a sus hijos?

sábado, 25 de febrero de 2017

Poema de la semana

El amor se desborda ante el abandono, la indefensión y el misterio del hijo durmiente.

La pequeña durmiente
No es que el mundo esté bien: es que no existe.
No hay nada alrededor:
sólo tu sueño.
Nada tiene más ley que tu abandono,
tu suave abjuración,
la dulce apostasía que te ausenta.
No hemos fundado el mundo: nunca cambia.
Pero este cuadro es nuevo
-padre e hija-,
porque sólo el amor es diferente,
sin por ello dejar de ser lo mismo.
El anchuroso mundo, que no importa,
gravita en torno a ti: lo has imantado,
y vive irreprochable hacia tu brújula.
Lo innúmero se rinde a tu unidad sencilla.
Durmiente flor desnuda en mis palabras,
adormidera de los desencantos,
prístina amapola pálida.

De Carlos Marzal

lunes, 20 de febrero de 2017

Pelícana púgil

Tenía yo veinte abriles y peinaba aún rizos en mi cabeza cuando quise componer un poema de amor muy original. Yo quería decir a una mujer que era luchadora a la vez que abnegada, así que tuve la ocurrencia de llamarla en mi poema "pelícana púgil": pelícana, por lo de abnegada, porque en la tradición los pelícanos dan su sangre a sus crías, y lo de púgil, por lo de luchadora.

Cuando la persona en cuestión leyó lo de pelícana púgil, me dijo en un tono que era, por increíble que parezca, de agradecimiento y recriminación: "Pero, Jesús, ¿qué te he hecho para que me llames pelícana púgil?".

Y entonces se me cayeron de los ojos unas como escamas y me di cuenta de que todo lo que uno escribe lo tiene que leer antes otra persona que sea amiga tuya, pero que ame más aún a la poesía.

Pues, eso, ¡tened amigos que os lean cuando aún hay tiempo!

sábado, 18 de febrero de 2017

Poema de la semana

Desde que se pronunció ese sublime “Sed como niños”, el niño dejó de ser solo el inicio de un proceso y pasó a ser un modelo.

Leyendo este poema entiende uno por qué.

Feliz semana a todos

Curriculum vitae
Fui feliz en los bancos de la escuela,
feliz en el cuartel y en el colegio,
y en aquellos veranos sin más agua
que la del pozo aquel del patio.
Si tuve sinsabores
supe olvidarlos al debido tiempo.
Viajé en un tren colgante sobre un río
entre bosques y fábricas,
y en vaporcitos entre los canales
de ciudades marinas.
Fue azul mi vida como el mar,
blanca como la nieve,
y tuve, cómo no, mis horas bajas,
de ésas que abren en el alma el surco,
difícil de llenar, de los remordimientos.

Aquilino Duque

miércoles, 15 de febrero de 2017

El poema de la semana

El hombre es más grande que el océano porque lo puede abarcar en una sola palabra y una sola lágrima.

FUENTE
Hoy me salgo del río más profundo. Monstruo soy de ese lago
donde me espera un cisne.
Tengo la paz ahogada en una gota de agua,
en esa sal que sale, a veces, de los ojos. En la sangre
que corre y se desborda y hace fuente a los árboles.
Tengo una inmensidad que tiembla en los océanos,
siendo sólo una fuente pequeña como un ojo.

(de Rebelión de un recién nacido, de Juan Antonio Villacañas)

Feliz miércoles a todos.

lunes, 13 de febrero de 2017

Niños de Papúa cantando a Dios y un negro albino

¿No es conmovedor lo natural de la reverencia que muestran estos cantantes ante lo sagrado? Me gusta la manera que tienen de aplaudir, con las manos un poco más abajo que nosotros y alternando una palma con la otra; me gusta que la letra no vaya de lo que Jesús (Keliso) puede hacer por mí, sino lo que yo puedo hacer por él. Eso es algo más grande incluso que la religión. Y lo que más me gusta es ese fervor sin afectación ni hipocresía, esa naturalidad de lo religioso que en Europa se está perdiendo. ¿En qué lugar de Europa se va a poner a cantar a Dios todo un poblado? En Europa, desde luego, estamos mucho más atrasados que en este rincón de África o Papúa Nueva Guinea (que no lo sé muy bien).

Se da además la curiosidad de que uno de los guitarristas es un negro albino. Aunque he leído mil veces acerca de la mala suerte de nacer albino en África, este parece feliz e importante allí. ¡Con qué entusiasmo él, como los otros guitarristas, se esfuerzan por guiar el canto!

No sé qué tiene este vídeo que me llena de paz y quiero compartirlo con vosotros.


lunes, 6 de febrero de 2017

El día de la concepción

El día más importante de mi vida no fue el de mi nacimiento, sino el de mi concepción, porque con mi nacimiento me dieron a luz y con la concepción a la existencia. Ese día dos personas que me querían incondicionalmente, como yo saliese, y que me hicieron con amor, placer y libertad, que es como los hijos se deben hacer, me salvaron de la nada, que es mucho peor que la muerte. Hicieron mi cuerpo para la eternidad y obligaron a todo un Dios a infundirle un alma inmortal y asignarle un ángel.

Yo empecé a ser yo no cuando nací, sino el día en que un microscópico e intrépido nadador logró alcanzar la isla dorada, porque entonces fue cuando fui dotado de todo lo que yo iba a ser y necesitar hasta el día de mi muerte. El día de mi concepción está escrito con oro en el Libro y ya nunca será borrado.

Propongo, amigos míos, que se celebre a partir de ahora el día de la concepción más que el del nacimiento. Como no todos conocemos ese día (y está bien que así sea), será mejor que celebremos el mes de la concepción. Durante ese mes, los que nos quieren nos harán nuestras comidas favoritas, nos regalarán libros, ropa, quizá un viaje o un masaje, un libro de poesía... Durante ese mes, las estrellas nos serán favorables.

lunes, 30 de enero de 2017

Revelación dentro de un sueño

Hace unos diez años tuve un sueño muy vívido, límpido, lúcido y, en general, muy esdrújulo e inténsulo él. Soñé que me bañaba en una corriente de agua subterránea fresca y transparente donde pasaron ciertas cosas que es mejor no contar. El caso es que tengo todavía muy grabadas en mi memoria las formas y espacios de aquel lugar.

Y cuál fue mi sorpresa cuando hace un par de meses, visitando la Gruta de las Maravillas de Aracena, después de la llamada Cristalería de Dios, encontré el lugar exacto de ella donde transcurrió mi sueño.

Lo más curioso es que yo había visitado esas cuevas hacía más de treinta años y solo me acordaba, vaya usted a saber por qué, de la llamada Sala de los Desnudos. De lo demás no lograba acordarme en absoluto. Pero se ve que las grutas estaban escondidas en mi mente esperando, para regalarme un sueño delicioso y detallado.

La mente humana es misteriosa y grande como el mundo. ¡La de sitios y cosas y personas y maravillas y horrores y pasadizos y secretos que tendré seguramente dentro de esta mollera calva! ¡Lo que me gustaría realizar por ahí un viaje, a ser posible, sin psicotrópicos!

sábado, 28 de enero de 2017

El poema de la semana

Lo más contrario de la muerte es Eros, que es la celebración de la vida.

Ardimos en el bosque
(…)
Joven el rostro era,
sus labios sonreían,
y el retenido fuego de su cuerpo
era quemada luz.
Entramos en el mar, rompíamos
el cielo con la frente,
y envueltos en las aguas contemplamos
las orillas del bosque,
su extensa fosquedad.
Miré, tendidos en la playa, el rostro:
contemplaba las nubes;
y el retenido fuego de su cuerpo
era un sombrío resplandor.
Penetramos el bosque, y en las lindes
detuvimos los pasos;
perdido, tras los troncos, miramos cómo el mar
oscurecía.
Tenía triste el rostro,
y antes que para siempre envejeciera
puse mis labios en los suyos.

Francisco Brines

martes, 24 de enero de 2017

Una cura de humildad y moral sexual


Le espeté una vez a un cura que la iglesia estaba obsesionada con el sexo y la moral sexual y él me respondió algo así como esto:

-El que está obsesionado eres tú y la sociedad de hoy. La Iglesia no ha cambiado su postura al respecto; es ahora cuando gente como tú, rechazando como represión cualquier manera de humanizar y dignificar un impulso tan fuerte como el sexual, se revuelve contra lo que siempre ha dicho y dirá la Iglesia.

No le di la razón, por una cuestión de orgullo, pero, nada más oírlo, supe que la tenía él, no yo.

Hoy es dogma la creencia de que en el sexo vale todo entre personas adultas y libres, siempre que no haya coacción. Por ello, es un antidogma, un tabú, la afirmación católica de que el sexo no debe desligarse del placer, el amor, el compromiso y la fecundidad.

Si quieres probar lo tabú que es, sugiérelo en una reunión y se te lanzarán al cuello treinta, como yo me lancé al del cura.


jueves, 19 de enero de 2017

Silencio, de Scorsese

La vi el sábado y no dejo de rememorar escenas de una película cuya banda musical es el silencio de Dios en la tierra aislada, negra, húmeda y neblinosa de Japón. Es un silencio por el que pasó el mismísimo Cristo en Getsemaní y a pesar del cual los protagonistas llevan la llama de lo sagrado siempre encendida en el corazón.

Yo había leído a mis veinte años la novela de Endo, en que se basa la película, y me marcó. Pero ahora, al ver la película, compruebo que hay novelas que no mueren dentro de uno.

Esta película es un canto al concepto de dignidad individual traído por los misioneros al mundo oriental, donde el individuo no es un hijo de Dios, sino una ilusión pasajera que volverá a fundirse en un todo incomprensible.

La simpatía y la humanidad de los jesuitas y de los mártires es incompatible con la incomprensión, la indiferencia y el sentido del deber de los funcionarios imperiales encargados de erradicarlos de modo eficaz y venenoso.

La caracterización de los personajes, la ambientación, los diálogos; la impresión que produce la naturaleza con sus paisajes bellos e inocentes en contraste con la crueldad de los martirios, que el director no oculta ni exagera; el miedo que se respira en cada minuto y en cada esquina; el choque de dos culturas hechas y derechas; la conciencia como reducto inconquistable de libertad, esperanza y belleza donde solos están Dios y el individuo; lo religioso como lo más íntimo y libre en el hombre... todo eso hace de esta película de Scorsese una maravilla que recomiendo encarecidamente a quienes amen la historia, el cine, Japón y la belleza de los inocentes.

lunes, 16 de enero de 2017

Preadolescencia

Aquí poso en un campamento en la Sierra de Cazorla.  No sé si tengo doce o trece años. Aún no tenía ni bozo.

Fue por aquellos días cuando, jugando en medio de los pinos al poliladro, me camuflé tan sumamente bien, que una cierva que estaba a mi vera no se percató de mí, y la toqué pensando que era el tronco de un árbol, y era cálida y suave y bonita y huyó asustada de mí, pero a mí me dejó para siempre herido de poesía.

Nunca le estaré lo bastante agradecido.

Por cierto, me han dicho que cada cinco años se renuevan todos nuestros átomos. Si no soy mis átomos, ¿qué soy? ¿La organización de mi materia? ¿Soy su epifenómeno? Y si lo soy, ¿cómo es que me considero más importante y real que mi materia? ¿Cómo va a ser este que os habla una mera consecuencia de una organización material, una percepción psíquica en sus neuronas, en vez de una realidad inmaterial, el fundador del individuo, el protagonista real de todos esos átomos tan complejamente organizados?

En fin, no os caliento la cabeza, no sea que, como yo, os quedéis calvos.

sábado, 14 de enero de 2017

El poema de la semana

La poesía es la única forma elegante de desnudarse. En esta, el poeta se desnuda y muestra el círculo de placer, dolor y desconcierto en que consiste su vida. El final es brillante y revelador de lo que es ser humano.

Feliz año y que la poesía os abrigue en estos días de frío.

La pregunta
En la noche avanzada y repetida,
mientras vuelvo bebido y solitario
de la fiesta del mundo, con los ojos muy tristes
de belleza fugaz, me hago esa pregunta.
Y también en la noche afortunada,
cuando el azar dispone un cuerpo hermoso
para adornar mi vida, esa misma pregunta
me inquieta y me seduce como un viejo veneno.
Y a mitad de una farra, cuando el hombre
reflexiona un instante en los lavabos
de cualquier antro infame al que le obligan
los tributos nocturnos y unas piernas de diosa.
Pero también en casa, en las noches sin juerga,
en las noches que observo desde esta ventana,
compartiendo la sombra
con el cuerpo entrañable que acompaña mis días,
desde esta ventana, en este mismo cuarto
donde ahora estoy solo y me pregunto
durante cuánto tiempo cumpliré mi condena
de buscar en los cuerpos y en la noche
todo eso que sé
que no esconden la noche ni los cuerpos.

(Vicente Gallego)

lunes, 9 de enero de 2017

Yo de cinco en cinco años

Quería inaugurar el año cambiando la foto de mi cuaderno de bitácora, que es de hace más de diez años, pero no tengo ni idea de cómo hacerlo. Así que he decidido mostrarme a mí mismo de cinco en cinco años de mi vida.

Al ver mis fotos antiguas, lo increíble no es lo mucho que he cambiado por fuera, sino lo poco que he cambiado por dentro. Pero más increíble me parece lo breve y bello que ha sido todo. 

Me siento como una efímera chispa que, escapando de la nada que le antecede, brilla un instante con todo el fogonazo del que le hizo capaz el amor con que la engendraron, para alumbrar el oscuro cosmos que luego va a devorarlo, y en ese breve instante ¡cuánto amor, cuánto deseo, cuánta poesía, cuánta incertidumbre y cuántas estrellas guiándome desde el cielo!

En esta primera entrega creo que tengo cuatro o cinco años. En una estoy serio y en otra me río, porque estoy rodeado de hermanos y en brazos de mi padre.