lunes, 12 de junio de 2017

Con poetas y Daniel Cotta en Jerez de la Frontera

Estuve el sábado pasado en Jerez de la Frontera en la presentación del maravilloso Como si nada, de mi hermano Daniel Cotta, en la colección DKV, de José Mateos, espléndido en su acogida con nosotros. Fuimos José Julio Cabanillas, mi hermano Daniel y yo. Allí pasé una velada poética maravillosa que incluyó sesión de foto de honor con El Chule y oda al Huevo Frito.

Conocí en persona a poetas como Raúl Pizarro, Pilar Pardo, Antonio Apresa, Ricardo Rodríguez, Margarita Bermudo, Julia Bellido... Enrique García-Máiquez no estuvo, pero véase aquí que se leyó el libro a la misma hora en que nosotros lo oíamos recitar.

Vi la iglesia de San Miguel, con el magnífico retablo de Martínez Montañés. No pude verla con detalle, porque se celebraba allí una boda. Una soprano cantaba el Ave María guaraní de Ennio Morricone. Un invitado a la boda, enchaquetado, se tomaba un café fuera de la iglesia, móvil en mano y torrándose al sol. Me dieron ganas de decirle:

-Oiga, invitado a la boda, sea digno de los novios. ¿Qué hace usted esclavo de la inmediatez, leyendo mensajes seguramente irrelevantes, sudando la gota gorda, en vez de darse un sublime baño de música, Dios y belleza en ese magnífico templo donde además hace mucho fresco?

Os dejo con este soberbio poema de Daniel Cotta:

¿Qué ojos me pongo para ver la luna?
Es que se me ha posado en la ventana
y yo no sé qué hacer,
ni qué decirle.
¿La miro o no la miro?
¿La cojo con la mano o con un verso?
Mejor quedarse mudo,
no asustarla,
que cante su canción de plata y sueño
y dejarla brotar de su crisálida.
¡Silencio, está en mis ojos!
¡Si se quedara en mi ventana, quieta!
¡Si durase!
¡Si pudiera no irse para siempre!

3 comentarios:

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
lo disfrutaré en breve.
25 neutonios "cotteros".

Jesus Cotta Lobato dijo...

Le aseguro que no le defraudará. Palabra de poeta

Daniel Cotta dijo...

Confirmo plenamente lo del día espléndido y lo de la acogida maravilloso de José Mateos y los poetas de Jerez. Y por supuesto, la deliciosa hospitalidad del Chule.