martes, 24 de junio de 2014

Rey como Dios manda

Por culpa de los hiperlaicistas vociferantes, Felipe VI no puede jurar ante la cruz que respetan casi todos los españoles. Me parece que está cometiendo el error de querer reinar para la minoría que no lo soporta y no para la mayoría que lo quiere o lo tolera. Ese mismo error cometió Alfonso XIII.

Me habría parecido señal de un país maduro que el rey hubiera podido jurar sobre la constitución y la cruz. Y todos tan contentos.

Sin embargo, como es un hombre católico, no ha podido evitar realizar su coronación como Dios manda pero en una ceremonia privada. Sobre pocos hombres del mundo pesará tanto la tradición secular de tantas generaciones de Majestades coronadas ante la voluntad de aquel que es el auténtico dueño del poder. Estoy seguro de que Felipe VI siente que, sin Dios, no es verdadero rey, que sin Dios no puede reinar. Nada de monarquías absolutas. Eso es cosa del pasado. Se trata simplemente de sentirse amparado por Dios en la solitaria tarea de reinar en un país ingobernable.

Yo estoy infinitamente agradecido a doña Sofía por algo que algún día podré contar y le tengo un gran cariño a su hijo.

Por eso, Majestad, que Dios le bendiga y no le falten la gallardía, la valentía y el honor.

4 comentarios:

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
Llevo varios días dándole vueltas a su entrada y no sabía si dar mi opinión o no.

Los símbolos (rituales, gestos y demás actos protocolarios) son importantes y necesarios para evitar conflictos. Hasta aquí, una perogrullada tan grande como la catedral de Sevilla o el estadio de Maracaná (utilizar un símil u otro nos conduce a interpretaciones interesantes)pero, yendo al asunto que nos ocupa, el juramento de Felipe VI, me ha parecido correcto.
Cualquier símbolo religioso, en esas circunstancias, no tiene cabida ni razón de ser.
La separación entre el ámbito religioso y el gubernamental deben ser cada día más nítidos.
Si Felipe VI quiere ir a misa, que vaya las veces que quiera, pero no como acto oficial.

Creo que colocar un "símbolo", cualquiera, en un lugar público aporta unas connotaciones de poder excluyente.

El ejemplo más "internacional" que se me ocurre en estos momentos es el de la "Cruz Roja". Ha habido que cambiar el logotipo en los países musulmanes (la "Media Luna Roja)para evitar susceptibilidades.

25 neutonios sin protocolos.

Jesus Cotta Lobato dijo...

Hace usted, don Dyhego, muy bien dando su opinión y la ha expuesto muy bien. Pero hoy no tengo ganas de discutir, porque anoche ya discutí bastante sobre un asunto parecido y salí escaldado y, aunque sé que con usted nunca me pasará eso, hoy estoy poco peleón. Reciba usted mi abrazoy mi amistad.

Carmen Leal dijo...

No pretendo discutir, solo reflexionar sobr eel símbolo. ¿Qué mayor símbolo que la propia Monarquía, la corona, el trono, el cetro? ¿Podríamos todos cambiarlos por...? No sé: un iPhone sustitutivo del cetro, un gorrito de lana con los 7 colores del arcoiris como sustitutivo de la corona, y como emblema de esa cosa con su simbolismo concreto llamado "monarquía"... mmm... ¿una piedra hincada, como la que hace unos dias embadurnaron de m***da en mi otra tierra? a lo mejor todos necesitamos símbolos nuevos, pero para eso se necesitan Reyes Nuevos (quizá Magos ;) o taumaturgos) que los implanten; o una nación de soñadores que inventen símbolos poéticos y que dejen de agarrarse a los antiguos. Pero entonces ¿qué rayos es un símbolo, si no algo heredado? Perdonen vds. el tocho, pero es que me asombra la incapacidad para leer símbolos que existe en la "sociedad" actual.

Jesus Cotta Lobato dijo...

Carmen, creo que ese que usted señala es uno de los males de nuestros días y me temo que en España especialmente. Yo siento un gran respeto por los símbolos que nos han legado, entre otras muchas razones porque yo estoy aquí por mis ancestros y no me gusta despreciar lo que ellos honraron. Los símbolos no pueden cambiar tan rápido como los tiempos, porque entonces dejarían de ser símbolos y serían tan solo modas. Un afectuoso saludo.