MENOS LA LUNA Y YO
Me llamó anoche el chopo al agua fría
que el monte derramaba por mi espalda.
Brotaron hojas frescas en su falda
y el agua hizo de mí lo que quería.
Menos la luna y yo todos dormían.
La brisa cimbreaba la cañada.
Por mis piernas trepó la madrugada
y en mi pecho quemaba el mediodía.
Todo me conocía por mi nombre.
La muerte estaba viva. Y al arrullo
de las ranas fluía la cascada.
El agua era más agua y yo más hombre.
La noche era más mía y yo más suyo.
Y el cielo me cabía en la mirada.
(Menos la luna y yo, Jesús Cotta, Isla de Siltolá)
1 comentario:
Don Epifanio:
un poema sensual y placentero.
Sólo sobran las ranas, malditas y asquerosas ranas.
25 neutonios piscineros.
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