miércoles, 16 de septiembre de 2015

Corazón silencioso

Fui ayer con dos filósofos y una filósofa a ver en el cine una película danesa que recomiendo vivamente y que trata en toda su crudeza y desde muchas perspectivas distintas el asunto de la decisión personal de poner fin a la propia vida cuando el deterioro es implacable, inminente y sin posibilidad alguna de curación. ¿Tienen derecho los deudos a impedir que el suicidando acabe con su vida? ¿Y este a exigirles que respeten su decisión? ¿Cómo sabemos que quienes lo apoyan no tienen intereses ocultos? ¿Quién quiere más al suicidando: el que lo ayuda a morir o el que se niega a ello? ¿Debe la ley permitir que cada cual decida con quiénes se quiere suicidar o eso se presta a abusos?

Corazón silencioso, de Bille August, trata todas estas cuestiones con delicadeza y demostrando que ninguna de las opciones que uno elija está libre de objeciones y más en esos casos extremos. Los actores actúan tan bien, es tan intensa la acción, el asunto toca tan de lleno el corazón, que, arrastrados por la catarsis, la filósofa y yo nos hartamos de llorar. Al principio yo intentaba disimular, pero ella lo notó y me dio un pañuelo.

Nunca fue caballero de damas tan bien servido.

Gracias.

4 comentarios:

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
no se llega a una decisión así por capricho y creo que hay que respetarla.
No me gustaría verme así, hecho un muñeco sin futuro ni remedio. Sin poderme ocupar de mí mismo.
25 neutonios.

Jesus Cotta Lobato dijo...

Don Dyhego, vea usted la película. La situación es siempre más compleja de lo que uno se imagina.
25 neutonios

Daniel Lebrato dijo...

Querido Jesús: Me hizo gracia eso de tú llamarte filosófo. Sobre lo cual yo he escrito otra película, la película griega, que espero te entretenga, por lo menos. El parche o vínculo es este:

https://daniellebrato.wordpress.com/2015/09/21/una-pelicula-griega-filosofia-y-filosofos/

Jesus Cotta Lobato dijo...

Querido Daniel:
He intentado dejar un comentario en tu cuaderno y he sido incapaz. Ni para dejar un comentario sirve la filosofía.
Y, bueno, solo una salvedad. En mi entrada yo no me considero filósofo: si te fijas, digo que fui con dos filósofos y una filósofa, pero, que yo recuerdo, no me incluí en ellos.
Ya en Grecia había mucha sorna con los filósofos, que ni siquiera hoy han conseguido ser unos profesionales de algo. Cuando hay dudas jurídicas, se le pregunta a un abogado; cuando médicas, a un médico. ¿Y cuándo a un filósofo?
Así que te doy la razón.
Pero no puedo evitar sentirme fascinado, como profesor de secundaria que soy, por todos los razonamientos filosóficos que el ser humano, sea profesional de la filosofía o no, ha ido elaborando para habérselas consigo y con el mundo.
Recibe mi abrazo y mi aprecio.