jueves, 15 de agosto de 2019

Un niño y una niña

Un niño y una niña juegan en el parque. La niña se cae y el niño la ayuda a levantarse y la consuela.

Todo el universo ha estado esperando ese momento. Todo el universo se ha vuelto loco de explosiones e infinitos para ese sencillo gesto de amor. Desde el principio de los tiempos, el bien y la belleza han estado aguardando a que surgiera una criatura inteligente como ese niño y esa niña que los identificaran y los llevaran a la práctica. Todo un voraginoso y desmedido e incomprensible universo ha evolucionado y sigue evolucionando para ser conocidos en su verdadera dimensión de belleza y bien por las únicas criaturas capaces de ello.

Me siento como ese niño y esa niña. El bien y la belleza me necesitan para que, una vez que el universo me ha dado a luz, sea yo su luz, lo único capaz de iluminarlo y celebrarlo. Ese es el sentido de todo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ojalá uno pudiera creer que las cosas son tan simples. Pero con el mismo motivo, o la misma falta de él, podría uno decir que todas esas conmociones cósmicas no han tenido otro objeto que el que seis millones de judíos fueran asesinados por los nazis; con el agravante de que este hecho, el Holocausto, es infinitamente más grave, por la gravedad misma del daño en cada caso y por la increíble extensión a que llegó.
Y conate que no digo esto por un "pesimismo" que contraponer al "optimismo" de usted, sino porque creo que lo justo es tratar de ver la realidad (máxime si uno piensa que es cosa que procede de Dios, Suma Justicia) tal como es, no tal como nuestros prejuicios, optimistas o pesimistas, quieran pintarla.

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
¡ojalá la belleza del universo nos haga más receptivos al bien!
Feliz verano.
25 neutonios siderales.

RECOMENZAR dijo...

Bonito tu escrito no se como he llegado aqui me gusta tu simplicidad cuando escribes abrazos desde Miami

Jesús Cotta Lobato dijo...

Gracias, Recomenzar. Un abrazo muy grande y fuerte desde Sevilla.