lunes, 9 de noviembre de 2020

Principio de plata y final de oro, con Joaquín Díaz

 

Desde que le oí a mi muy apreciado Joaquín Díaz la preciosa canción de "La serrana",  he redescubierto los romances españoles. Todo en estos versos es discreto a la vez que elevado y de una sencillez conmovedora. La protagonista no es princesa ni noble, sino una serranilla que se nos presenta en cuatro facetas consecutivas: indefensión, honestidad, intrepidez y piedad. Y el muchacho que la sigue es primero galán y después gañán y por último víctima con su toque de pundonor; de hecho, su última preocupación no es morir, sino que se sepa que ha muerto víctima de su propio puñal. 

Hay en el poema muchos detalles desconcertantes que invito a descubrir oyéndolo en este enlace que os pongo, con la guitarra y la voz delicada y vibrante de Joaquín Díaz. Por ejemplo, hay más versos dedicados a contarnos cómo es la nieve que a contarnos cómo muere el galán. Tiene el poema todo el aire de un sueño. 

Y lo mejor es ese final que está como sin terminar, como caído por casualidad, cuando es tremendo e inolvidable. No sé qué es mayor homenaje para el galán: si el lugar santo donde lo entierran o si el objeto con que cava ella el hoyo. Qué vuelta de tuerca, Dios mío, y dicha tan como así.

Todo aquí, en este enlace.

2 comentarios:

Dyhego dijo...

Pues sí, don Epifanio:
una muy buena canción, pardiez, con ese regusto a castellano.
¡Ojalá todas las asesinadas hubiesen tenido la misma oportunidad de acabar con esos monstruos!
25 neutonios serranos.

Jesús Cotta Lobato dijo...

ME alegro de que le guste, don Diego. Reciba mis neutonios romanceros