le doraba la cabeza,
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
Eso dijo nuestro Federico de Ignacio Sánchez Mejías. Si a mí me dijeran eso, me podría dormir tranquilo. ¿Cómo se puede decir de modo tan para siempre que el rostro de ese torero tenía el ángel de lo romano y el duende de lo andaluz y que su cara era un sitio donde la risa tenía la sal de la chispa y el color blanco y el perfume del nardo? Desde entonces, existe la risa de sal y de inteligencia y la reconocemos en muchos rostros.
A mi juicio, lo mejor que se ha escrito en español en el siglo XX es precisamente LA SANGRE DERRAMADA del LLANTO POR LA MUERTE DE IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS, que además de mecenas de la generación del 27 fue presidente del Real Betis Balompié.
El ministro de cultura, cancelándolo de la efemérides del 27, está consiguiendo que Ignacio Sánchez Mejías sea aún más guapo.
1 comentario:
Don Epifanio:
gracias a esos versos siempre quedará la memoria de Sánchez Mejías.
No sabía que lo habían excluido de esas celebraciones. Hay ausencias más presentes que las de los propios asistentes.
25 neutonios presenta2.
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