lunes, 12 de noviembre de 2012

La histeria secesionista


Ser español no es mejor ni peor que ser italiano o francés. Nacer en un país y tener una nacionalidad es cuestión de suerte, no un mérito. Tampoco un demérito. Por tanto, si alguien se siente avergonzado de ser español tiene un problema de aceptación que debería tratar un psicólogo, porque solo hay que avergonzarse de lo que uno hace, no de lo que uno es sin querer.
            
Sentirse avergonzado de pertenecer sin querer al grupo de los velludos o de los pelones es una tontería muy poco práctica. Avergüéncese usted más bien de lo mal que se portó el otro día con su viejo o de las colillas que tira al suelo.

Por eso, dado que no es mejor ni peor ser español que no serlo, el empeño de algunos españoles en no querer seguir siéndolo es un problema psicológico, no político, y no deberían jodernos a los demás con él. Los demás no tenemos problemas de aceptación. Somos españoles y no le damos más vueltas al asunto. Ellos están todo el día quejándose de ello. Los secesionistas sufren una histeria colectiva.

A mí me daría igual su histeria, que por cierto es aburridísima, si no fuese porque pretenden hacer mi país más pequeño, más débil y sin preguntarme. Resulta que en la finca que hoy es España algunos españoles de un rincón de la finca quieren decidir que a partir de ahora ese trozo ya no es mío.

Y lo peor de todo no es que los secesionistas quieran hacerme extranjero en mi propio país. Lo peor es que los españoles no secesionistas están ya tan hartos de ellos, que comienza a darles igual que los secesionistas logren su objetivo.

Sí, eso es lo peor: que los españoles estamos perdiendo el norte.

9 comentarios:

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
¡Pues yo ya estoy harto de tanto porculo de que si soy español, no soy español, soy un poco español, fui español, nunca he sido español, jamás seré español, soy español a la fuerza, soy español por contagio, soy pseudo español...!
Ah, y en cuanto a hechos diferenciales, los murcianos semos muncha más que los catalanes porque mientras que ellos no llegaron más allá de condado nosotros fuimos Reino de Murcia, anda ya.
Salu2 panochos.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Dyhego, tiene usted toda la razón. ¡Vivan los murcianos, que teniendo hechos diferenciales van por la vida de la gente más normal del mundo! Eso es categoría, sí señor. Neutonios amigos.

Varenka dijo...

Jesús, gran parte del problema ha estado en la educación. Lo he visto y oído con mis ojos y mis oídos, es escuelas privadasa y en institutos de públicos. Anda que no discutí este tema (con los alumnos más que con los profesores...)

Cuando los jóvenes necesitan ideales en los que creer, se les ha vendido que España era el enemigo. Es victimismo sin ningún fundamento. Lo explicaste muy bien en otro post.

Lo que NO tiene perdón es lo de los políticos. Unos verían mucha gente en la manifestación, otros quieren arañar cuatro votos... Quieren el poder a costa de todo.

Se ha perdido el norte. Los ideales están en otro sitio. Donde tú sabes. Por esto te digo muchas veces que tus alumnos son muy afortunados.

Fernando Moral dijo...

Por otra parte, Jesús, y si se me permite añadir otro punto, las amenazas secesionistas también tienen el objetivo de conseguir un rédito económico. Esa porción de España que citas es especialista en ello: cada vez que amenaza, termina echándose atrás pero con muchos kilos de más en sus arcas, bastante maltrechas últimamente, por cierto.

Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Varenka, hiciste bien en discutirlo, porque están acostumbrados a que no se les lleve la contraria. Y sí, es una lástima convertir en ideal de tu vida el victimismo tribal.

Fernando, ese es el beneficio económico de la histeria, sí señor. Sin ese beneficio, habría pocos histéricos. Un abrazo.

Enrique García-Máiquez dijo...

Redondo final, sí señor.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Enrique, también un triste final. A ver si lo cambiamos. Recibe mi abrazo.

lolo dijo...

Qué buen diagnóstico de lo peor y lo aún peor.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Lolo, la postura de los secesionistas ya nos la sabemos. Pero lo desesperanzador es la postura mayoritariamente desesperanzada de los no secesionistas.