lunes, 28 de enero de 2013

Ser padre te hace rehén

Ser padre te hace rehén del destino de tus hijos, te obliga a revisar todas tus ideas. A lo mejor uno se ha pasado la vida criticando a la gente delicada para comer y te toca una hija delicada para comer. A lo mejor un profesor se pasa el día ridiculizando a los alumnos vagos y ahora le toca un hijo vago. Y no solo eso. Además, tener hijos te vuelve más conservador en algunos aspectos. A uno le da igual si en el piso de al lado hay una secta o si el portero vende marihuana, pero si tiene hijos, empieza a preguntar si los de la secta tienen permiso para estar allí y si al portero hay que renovarle el contrato.


Cosas que antes decías y ya no puedes decir:

-Jamás pisaré un McDonald

-En mi casa no consumimos, por principio, nada que tenga azúcar

-Si no me paso dos horas en el gimnasio al día, estoy de mal humor

-Yo tengo que comer tranquilo y en silencio, sin sobresaltos. Si no, hago mal la digestión

-La siesta es sagrada. Si alguien me la interrumpe, le retiro la palabra

8 comentarios:

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
¿Que yo voy a corretear detrás del niño, en el parque, con el potito en la mano para que coma? ¡Vamos! ¡Eso lo hacen los padres gilipollas que crían monstruitos mimados etcétera etcétera!
:)
25 neutonios.

Fernando Moral dijo...

Lo más gracioso de esa lista es que para colmo es mutante, Jesús. Te pongo por ejemplo el primer punto. Después de años obligado por una mini-alguien que conozco a ir al McDonald, la postura actual de ese alguien ya no tan mini es: "Qué rollo y qué caro es McDonalds; te dan una hamburguesa mínima y unas patatas horribles. En el Patio de San Eloy (bar de tapas de toda la vida)se come mejor y más barato".

Con los años pierden memoria, pero ganan juicio, afortunadamente.

Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Don Dyhego, ¡ahí la ha clavado usted! He oído cosas de esas en boca de muchos que no tienen hijos. Reciba mis neutonios paternos.

Fernando, lo mejor de esa anécdota es el pedazo de corazón que tiene quien llevó a Minialguien al MacDonalds durante años. Si ha ganado en juicio, es por ti. Un abrazo, amigo.

lolo dijo...

Permíteme un comentario de mesa camilla, Jesús:

Esta madre moría por llevar a sus hijitos al Mac. Pero sus hijitos prefirieron desde pequeños los bocatas del bar.
Esta madre soñaba, y predicaba, la idílica visión de la tarde en el parque leyendo mientras sus hijitos jugaban en el tobogán. Esta madre nunca abrió un libro en ningún banco de ningún parque de alrededor.
Esta madre se propuso muchas teorías pedagógicas que han ido cayendo una a una, hasta quedarse solo con el amor.

Y un poquito de mano dura, porque si no te expones al síndrome de Estocolmo, al rescate o a la fagocitación.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Lolo, esta madre debería escribir un libro que arremeta contra los métodos infalibles y los nuevos dogmas educativos y que se titulase Amor y supervivencia, o algo así. Un beso.

Paco Principiante dijo...

Cómo me gusta el comentario de lolo...

Yo también he visto como se me giraban mis "nunca" en "a veces", mis "a veces" en "a menudo" y mis "a menudo" en "casi siempre".

Tengo la sensación con ellos de nadar contra corriente y no solo no avanzar, si no retroceder. Pero estoy convencido de que algo les quedará.

Abrazos para todos.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Paco Principiante, ya somos dos los forofos del comentario de Lolo. Eres un buen padre si tus nunca se transforman en a veces, porque un padre es una persona que no trata con máquinas que se comportan siempre igual, sino con personitas imprevisibles y muy amadas. Un abrazo.

Antonio Montes dijo...

¡Qué razón tienes! Sobre todo lo de las comidas tranquilas... vamos que no son todos los días.

Un saludo muy cordial.