lunes, 28 de marzo de 2016

Entre la cena y la cama

He tomado una decisión de la que estoy contentísimo y recomiendo: abstenerme de Internet después de la cena y dedicarme a leer.

Hace muchos años que me liberé de la inercia de ver la tele antes de dormir, pero luego caí en la inercia de bichear por Internet saltando de un sitio a otro y leyendo oblicuamente. Quizá otros se sientan a gusto leyendo en la Red todo lo que ella nos ofrece, que es mucho, pero, en mi caso, me dispersaba, me hacía ir por aquí y por allá, de modo inconexo y fragmentario. 

Así que ahora que he vuelto a la paz de la lectura serena y profunda, me siento como un patriarca que lee a Homero mientras en mi huerto crecen los árboles por la noche.

Teniendo en cuenta que tengo en mi biblioteca más libros de los que me va a dar tiempo a leer en esta vida, lo mejor que puedo hacer es volver a las buenas costumbres.

Recomiendo volver a este diálogo con los sabios que nos han precedido. Es de las mejores cosas que se pueden hacer entre la cena y la cama.

Si después de una cena frugal y sana y de leer un buen libro, te vas a la cama en buena compañía, ¿qué más le puedes pedir a la vida? ¿Cómo no vas a dar gracias?

3 comentarios:

L. N.J. dijo...

Hola Jesús, también estoy en ello y poco a poco lo estoy consiguiendo. Desconectar cualquier aparato y leer en libro, como antes. Recuerdo que esa interacción entre el libro y yo me hacía más feliz. En mi caso me pierdo menos y me centro más en lo que leo y a quién leo y hasta imaginar, imagino de otra manera.

Bonito título.

Saludos

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
¡esto parece un bloguicidio!
No obstante, es una buena medida. A ver si me la aplico.
25 neutonios lectivos.

Jesus Cotta Lobato dijo...

LNJ, ya me siento menos solo en mi nueva vida libre de máquinas. Un saludo

Don Dyhego, el día es muy largo y hay tiempo para el blog. 25 neutonios blogueros