lunes, 11 de enero de 2010

A merced de los pájaros


Este miércoles próximo, a las 19:30 en la Casa del Libro de Sevilla, Javier Sánchez Menéndez y el poeta José Julio Cabanillas presentan mi libro de poesía A merced de los pájaros.

Yo conocí a Cabanillas hace más de diez años. Me vio con unos papeles en la mano y me dijo:

-Anda, pásamelos, que los voy a leer.

Me adivinó el pensamiento: eso quería yo, que él leyera mis poemas. Él no sabía quién era yo, pero me vio tal cara de escritor, que decidió echarme un cable.

Desde entonces ha sido mi maestro. Si sé algo de poesía actual, si sé distinguir el oro de la paja, es porque él me ha guiado.

Por eso recomiendo a los poetas primerizos que se busquen un maestro, como en el Kung Fu.

A Javier Sánchez Menéndez lo conocí hace veinte años y gracias a él conocí la poesía que entonces se escribía. Veinte años después lo reencontré gracias al blog y le entregué estos pájaros en agradecimiento. Pero el que está agradecido soy yo.

Por último, quiero agradecer las palabras elogiosas que en su blog Rayos y truenos , que no logro enlazar, hace García-Máiquez a mi libro de poemas, en su entrada del ocho de enero. Es todo un caballero. ¡Hasta para decir que no leerá mi libro sobre el amor y la infidelidad es elegante!

Pues eso, este miércoles, para quien quiera y pueda.

sábado, 9 de enero de 2010

Neoesperanto III

1. Tienes más cara que espalda: You have plus faciem than dorsum.
2. Voy al excusado a hacer aguas menores y mayores: I viasepís and, de paso, viasepó.
3. Me gustan los huevos y la carne, pero, de todos modos, lo que más me gusta es la fruta: I am ovívoro and carnívoro, but, anyway, I am multifructívoro.
4.A los dictadores de longevidad exasperante no les gusta la libre competencia: Fidelcastropeople don't like cocapepsi.
5. No es bonito ser demasiado orejudo: It's not chachipiruli to be too much dumbo.

viernes, 8 de enero de 2010

Contra la escuela

Hoy envío un beso en la frente a los millones de niños que lo están pasando mal en el colegio y a los que no se les ha dejado ni un día para jugar con sus juguetes. Los veo por la mañana, del brazo cariñoso pero apresurado de sus padres. Algunos van contentos, otros dormidos y otros tristes.

Yo no guardo buen recuerdo del colegio ni del instituto. Los buenos momentos que allí pasé no son mérito del cole o del insti, sino míos y de mis amigos. Me lo pasé bien a pesar del colegio y del insti. Eso no quita que hubiera profes a los que recuerdo con mucho cariño. Lo que quiero decir es que hemos aceptado que, antes de entrar en el mercado laboral, tenemos que hacer una especie de mili o trabajo sin cobrar desde los tres años hasta los diecitantos y, si el niño sufre durante ese tiempo, lo consideramos normal y hasta conveniente, cuando no es normal ni conveniente.

El tener que pasar tantas horas en el cole es un tormento inhumano que no obedece a un interés del Estado en que los niños aprendan, pues para eso no hacen falta pasar más de mil horas anuales encerrado entre cuatro paredes. Entonces, ¿por qué es obligatoria la enseñanza tantos años y tantas horas? Echen su imaginación a volar y se asustarán al encontrar las respuestas. Lo que no logro entender es por qué la gente me mira con cara marciana cuando digo estas obviedades.

Mis únicos años académicos agradables fueron los de la carrera, cuando me encontraba entre adultos como yo con los mismos intereses culturales. Todo lo que yo sabía de antes de comenzar la carrera lo podría haber aprendido mejor y más de otra manera.

Y si queréis reíros un poco, visitad el Eroticón de hoy.

miércoles, 6 de enero de 2010

Aforismos XXIV

1. Ni lo bueno siempre es útil ni lo útil siempre es bueno.

2. Los que reducen lo bueno a lo útil olvidan que todo es útil para la vida, que no es útil, sino buena.

3. Si mi cuerpo fuera totalmente mío, haría siempre lo que quiero.

4. Estar de vuelta de todo es como morir antes de morirse.

5. Morir de belleza como Marylin es mejor que morir de fealdad como el fantasma de la ópera.

lunes, 4 de enero de 2010

Ya vienen los Reyes

Me recuerdo de niño corriendo bajo la lluvia por el campo, a la hora del crepúsculo, bajando por las lomas, con cara de velocidad y placer, con los brazos abiertos de pura felicidad de vivir, a grandes zancadas, con un puñado de hierba en cada mano para los camellos de los Reyes Magos, que vendrían esa noche, y lanzando gritos de euforia y todo el campo tenía el aire de un sueño o de un último y grandioso momento y luego llegaba a mi casa y al calor de mi madre y a la algarabía de mis hermanos, mojado y con los pies llenos de barro, animalillo feliz y bendecido por la suerte y la salud, y al amanecer una metralleta de juguete bajo la cama, que hacía tratratrá y echaba chispas dentro de su plástico transparente: ¡lo más de lo más! 

En el patio la hierba que habíamos dejado estaba triscada por los camellos.

Gracias, Reyes Magos. Como aquella metralleta, ninguna. ¡A cuántos malos maté con ella! Creo que mi fascinación por la bondad, mi compasión ante la debilidad, nacieron el día en que los Reyes Magos pusieron bajo mi cama aquella metralleta.
Amigos, feliz navidad.Y un capitán de madera.
De pequeño, yo estaba enamoradillo de la rubita.