miércoles, 22 de diciembre de 2010

Sobre la prohibición de fumar en parques y aceras de colegios

Con la nueva ley antitabaco, prohibirán fumar incluso, según tengo entendido, en playas, parques y aceras de colegios. Si prohíben fumar en un espacio abierto, ya no es para preservar el pulmón de los no fumadores, sino porque fumar es un acto impuro que produce mal ejemplo. Hemos vuelto al puritanismo y al pensamiento mágico. Vuelve a haber cosas puras e impuras.

Y me pregunto por qué no prohíben también, si de evitar escándalos y mal ejemplo se trata, rascarse el paquete en las aceras, decir palabrotas en la playa, vestir de manera zafia y vulgar en el parque, tratarse a gritos y a bocinazos en la carretera y y ser en general desagradable y verdulero.

Lo malo del pensamiento mágico es que, como no es racional, se ceba con un acto impuro, como el fumar, y hala, lo demás resulta, en contraste, santo y bueno.

Señores, esta democracia paternalista nos está arrebatando libertades, como una vulgar dictadura. Y, para colmo, en esta nueva ley todos los partidos están de acuerdo. Olvidan que el Parlamento no está para aprobar leyes que arrebatan libertades, sino para aprobar leyes que nos las garantizan.

En fin, hoy nos ha tocado a los fumadores. Mañana serán otros.

27 comentarios:

Ignacio dijo...

Es una mezcla de purtianismo calvinista y propaganda socialista; y está funcionando: se ve el calvinismo en la actitud sumisa a los poderosos y el desprecio a los demás; se ve el socialismo en el intento absoluto de control en todo a todos: hasta el follar nos indican amablemente como se debe hacer y como no.
Y aqui andamos aguantando: ¿cuando empezamos la reconquista?

Jesús Cotta Lobato dijo...

Ignacio, sí, esa es la mezcla. La reconquista la estamos empezando. Por lo pronto, hay que volver a insuflar a los corazones el amor por la libertad. Los hombres están dormidos y hay que despertarlos. No se me ocurre por ahora otra cosa. Un abrazo, Gran Kaimakán.

Ramón Simón dijo...

Sin comentario, Jesús. Vamos " patrás" como los cangrejos.

Un abrazo muu grande.

Fernando Moral dijo...

Yo quiero que me obliguen a llevar una F bien grande y roja bordada en la ropa. Y no porque me llame Fernando, sino por seguir las técnicas clásicas del puritanismo. La F de fumador, la F de la vergüenza. De esa manera, la gente me podrá odiar siempre, aunque no me vean fumar, porque sabrán de mi vicio por el estigma.

Un abrazo.

Alejandro dijo...

A mi me molesta mucho que los políticos besen a los niños en los mercados cuando hacen sus bolos en campaña electoral.

Por muchos motivos me parece de lo más impuro y debirían prohibírselo por Ley.

Un fuerte abrazo, querido Jesús.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Ramón, feliz Navidad. Al menos ella nos queda.

Fernando, ¡no les des ideas, por Dios! He leído tu enlace y, desde luego, la historia se repite. Un fuerte abrazo.

Alejandro, nada más leer tu comentario, he sentido un asco terrible por esos besos de los políticos a los niños. Eso sí que deberían prohibirlo. Una feliz Navidad, amigo.

ReyVindiko dijo...

¡Como que me están dando ganas de echarme a fumar!

Jesús Cotta Lobato dijo...

Reyvindiko, no se te ocurra llevar la contraria al nuevo puritanismo echándote a fumar. Te entiendo, por eso de la rebeldía y la ira del justo. Un abrazo, hermano.

lolo dijo...

Rebeldes viciosos, uníos. Llegará el día en que rompamos nuestras huchas de tabaco para revolvernos contra los políticos que besan niños. Hablo en serio.

Blimunda dijo...

Fíjate que yo no fumo y que ganas me están dando de salir a un parque y encender un cigarro porque sí, porque me sale del paréntesis en el que muy bien DHYEGO ayer ya metió esa palabra.

Y a mis niños que no los bese ningún político.

Ya está,Salud y besos.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Lolo, pero ¡qué estupenda eres! ¡Qué manera tan simpática de decir que los que han dejado de fumar no se alegran de una ley liberticida! Yo también hablo en serio.

Blimunda, Dyhego pone las palabras en su sitio, sí señor. Y Alejandro ha dado en la tecla al pedir una ley que prohíba a los políticos besar a los niños. Un beso.

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
Tomo la palabra por alusiones (gracias, BLIMUNDA).
En Malasia los policías castigan a los que comen chicle y los ponen de rodillas media hora en plena calle y disparates así.
Cuando las barbas de nuestro vecinos etcétera...

Le dejo a usted que me voy a una manifestación, aunque no me guste hacerles el juego a los sindicatos.

25 neutonios para vd (y otros 25 para BLIMUNDA)

Jesús Cotta Lobato dijo...

Dyhego, suerte para la manifa. Grite usted mucho.

Blimunda dijo...

Con tu permiso Jesús.
DYHEGO, nunca me habían dado un neutonio pero estos veinticinco qué bien que me han sentado, hombre.
Muchas Gracias y te neutonizo yo también.
Cotta, fíjate si es estupenda

Blimunda dijo...

Creo que la letra azulita no funciona en el comentario anterior. A ver ahora:
estupenda sí señor

Jesús Cotta Lobato dijo...

Cáspita, Blimunda, no tenía ni idea de que Lolo tenía un blog. Gracias por hacerme ese descubrimiento.

Blimunda dijo...

Jesús, ha sido mi regalo de Navidad, para los dos, para lolo y para ti. Sé que os apreciáis y yo os quiero mucho a los dos.

Olga Bernad dijo...

Me encantaría dejar de fumar,como a ti, pero esto no lo entiendo... Ni un cigarrillo mirando el mar, ni tomándote un café en un bar, ni en las tardes larguísimas y repetidas de parque con los niños, para no dar mal ejemplo. Me siento una mala madre porque lo único que me apetece es encenderme un cigarrillo ahora mismo. ¿Y cómo les libro yo de la mala influencia del mundo absurdo en que les ha tocado vivir? Los besos de los políticos, la programación televisiva, todo lo que verán en cuanto comiencen a salir solos, sus compañeros poniendo firme al profe porque habla de la curación del jamón... ¿los meto en una burbuja libre de humos y de hipócritas?
Un abrazo desde el lado impuro.

lolo dijo...

Como veo que ya se vale todo, aprovecho para decir que las burbujas no sirven de nada, creo. Que en la calle hay contaminación de todo tipo y que un cigarrito bien echao no es un mal ejemplo, qué va. Sirve además para que distingan lo que es droga de lo que no lo es (no podría escribir este comentario si me hubiera fumado tantos porros como cigarritos llevo hoy).
De esta manera destrozo mi estupendez; la hucha todavía no la tengo. No la tengo pero la tendré. Lo de revolvernos es una idea de futuro.

Lo siento, Cotta. Esto es así.

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
No he gritado, pero me he llevado un chisme que es pito, brújula, lupa y termómetro (decathlon) que silba muy pero que muy fuerte porque es para cuando uno pierde en los montes y los agudos llegan más lejos...
¡Vaya si he pitado!
Lo malo es que con tanto interrumpir el tráfico en la Gran Vía, luego los autobuses no podían pasar y he tenido que llamar a mi moza para que bajara a Murcia a recogerme...
25 neutonios manifestosos.

Rubén del Pino dijo...

No es tan descabellado. A tan solo dos o tres metros de distancia se puede oler sin ninguna dificultad (de hecho, con demasiada poca dificultad) el olor del cigarro de alguien, y si hay mucha gente fumando, alguien que quiera mantener sus pulmones en buen estado no puede disfrutar del espacio público.

Aunque a los fumadores les cueste comprenderlo, es muy molesto que alguien fume a tu lado. E imagino que todos tenemos derecho a la salud, así pues: La libertad de cualquiera termina donde empiezan los derechos de los demás.

Y todo esto lo digo después de quejarme una y otra vez de los errores del gobierno y de la hipocresía de la oposición.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Blimunda, muchas gracias por el regalo.

Olga, aun cuando dejáramos los dos de fumar, seguiríamos en el lado impuro, ¡y a mucha honra!

Lolo, yo también tendré hucha, o al menos eso espero. Y desde luego, desde que la han tomado con el tabaco, veo que cada vez hay más jóvenes deportistas que no fuman tabaco, sino porros, porque han perdido quizá, como dices, la diferencia entre la droga y lo que no lo es.

Dyhego, no conocía yo esa faceta tuya revolucionaria. Eres una caja de sorpresas. Veinticinco neutonios.

Rubén, veo que sigues manteniendo tu espíritu dialéctico y así me gusta. Pero no estoy de acuerdo contigo. Yo pienso que la salud no es un derecho, pero la libertad sí. La salud es un bien que cada cual debe mantener como buenamente pueda y no creo que sea deber del Estado velar por nuestra salud a costa de nuestra libertad, porque si le damos esa facultad, como tú haces, no tendrán freno a la hora de prohibirnos cosas para preservar nuestra salud. El Estado padre que nos prohíbe cositas porque él es muy bueno y nosotros muy malos y muy tontos no me gusta y me parece peligroso. En cuanto a que el olor del tabaco molesta, es cierto. Pero a mí me molestan muchas otras cosas y no se me ocurre ir por ahí pidiendo que las prohíban. Por ejemplo, no soporto a los perros en la ciudad meando en las esquinas y en los árboles. No soporto a las bicis invadiendo las aceras. No soporto tener que pagar con mis impuestos la porquería de programación de las teles públicas. No soporto muchas cosas. Y no se me ocurre por eso ir pidiendo que prohíban perros, bicis y teles. Yo creo que lo mejor para todos no es prohibir lo que a la gente le molesta, porque entonces lo acabaríamos prohibiendo todo, sino tolerar que la gente haga cosas que nos molestan para que así a nosotros tampoco nos las prohíban. Veo bien prohibir el ruido excesivo, porque los tímpanos no pueden evitar oírlo, pero el humo en la calle se puede evitar fácilmente. No es como el ruido. Más molesto me parece el olor a sudor que trasminan algunos y no se me ocurriría obligar por ley a la gente a ducharse. Un abrazo y ¡feliz navidad!

Jesús Cotta Lobato dijo...

Blimunda, muchas gracias por el regalo.

Olga, aun cuando dejáramos los dos de fumar, seguiríamos en el lado impuro, ¡y a mucha honra!

Lolo, yo también tendré hucha, o al menos eso espero. Y desde luego, desde que la han tomado con el tabaco, veo que cada vez hay más jóvenes deportistas que no fuman tabaco, sino porros, porque han perdido quizá, como dices, la diferencia entre la droga y lo que no lo es.

Dyhego, no conocía yo esa faceta tuya revolucionaria. Eres una caja de sorpresas. Veinticinco neutonios.

Rubén, veo que sigues manteniendo tu espíritu dialéctico y así me gusta. Pero no estoy de acuerdo contigo. Yo pienso que la salud no es un derecho, pero la libertad sí. La salud es un bien que cada cual debe mantener como buenamente pueda y no creo que sea deber del Estado velar por nuestra salud a costa de nuestra libertad, porque si le damos esa facultad, como tú haces, no tendrán freno a la hora de prohibirnos cosas para preservar nuestra salud. El Estado padre que nos prohíbe cositas porque él es muy bueno y nosotros muy malos y muy tontos no me gusta y me parece peligroso. En cuanto a que el olor del tabaco molesta, es cierto. Pero a mí me molestan muchas otras cosas y no se me ocurre ir por ahí pidiendo que las prohíban. Por ejemplo, no soporto a los perros en la ciudad meando en las esquinas y en los árboles. No soporto a las bicis invadiendo las aceras. No soporto tener que pagar con mis impuestos la porquería de programación de las teles públicas. No soporto muchas cosas. Y no se me ocurre por eso ir pidiendo que prohíban perros, bicis y teles. Yo creo que lo mejor para todos no es prohibir lo que a la gente le molesta, porque entonces lo acabaríamos prohibiendo todo, sino tolerar que la gente haga cosas que nos molestan para que así a nosotros tampoco nos las prohíban. Veo bien prohibir el ruido excesivo, porque los tímpanos no pueden evitar oírlo, pero el humo en la calle se puede evitar fácilmente. No es como el ruido. Más molesto me parece el olor a sudor que trasminan algunos y no se me ocurriría obligar por ley a la gente a ducharse. Un abrazo y ¡feliz navidad!

Mery dijo...

ESO ESO, ya puestos a pedir yo quiero una policía callejera que multe, incluso detenga, a los maleducados, verduleros, groseros e incívicos en general.
Qué cosas mas raras nos está tocando vivir ¿verdad?

En fin, te deseo una muy FELIZ NAVIDAD

Un beso

Jesús Cotta Lobato dijo...

Muy feliz Navidad, Mery.

Anónimo dijo...

Sin buena salud no hay libertad que valga, porque eres prisionero de tu propio cuerpo.
Y si me dan a elegir entre libertad y salud, o entre libertad y seguridad (ya sé que esto es casi un oxímoron, pero bueno)yo prefiero la salud y la seguridad a una libertad que mi propia naturaleza humana limita y que roza muchas veces la utopía, inexorablemente.

Pero dejemos las entretenidas polémicas para otro día, que es Navidad.
Felices fiestas, y muchos besos para ti y tu familia, de todo corazón.

Merche

Jesús Cotta Lobato dijo...

Feliz Navidad, Merche. Pido a Dios por ti y tu familia.