domingo, 5 de febrero de 2012

Mi primera clase sobre la condición humana

Aprendí mucho de la condición humana en sexto de EGB.

Mi madre me daba para la merienda del cole una bolsa muy grande de quicos. Ella los vendía en la tienda y a mí me tenía bien surtido, porque me encantaban.

Un día, durante el recreo me abordó un niño para pedirme quicos. Me contó una larga historia. Él era de familia pobre, muy pobre, y su madre no tenía para darle de merendar. Le di por lo menos la mitad de la bolsa y él se fue tan contento.

Al día siguiente la misma historia. Pero la iba adornando de dialéctica. Según él, como mi madre tenía una tienda, era rica, mientras que él era pobre, y mi deber era darle a él la mitad.

Día a día, me iba exigiendo su ración de quicos, cada vez más exigente y menos agradecido, como si no fuera un regalo que yo le daba sino un derecho suyo.

Un día me planté y le dije que no le iba a dar más. No es que yo no quisiera ser generoso, pero me agobiaba tener que vérmelas con él todos los días, su poca gratitud, su insistencia en pedirme todos los días sin que se le olvidara jamás y, sobre todo, me fastidiaba su cara dura disfrazada de justicia. Era además un niño que no me caía bien y que sólo me saludaba cuando iba a pedirme quicos.

Pues bien, ese día me insultó, me pegó, me llamó rico de mierda.

Al día siguiente le dije a mi madre que no me diera quicos, sino un bocadillo. Y entonces el niño dejó de pedirme. Los bocadillos no le interesaban, porque ya los tenía en casa.

Aquel niño fue para mí la imagen viva de la envidia, del codiciar los bienes ajenos, del resentimiento contra el mundo. Y cada vez que descubro en mi corazón un sentimiento tan feo como esos, lo arranco de cuajo me cueste lo que me cueste, más que para ser bueno, para no ser por dentro tan feo como ese niño.

16 comentarios:

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
Es una enfermedad muy frecuente y se llama "victimitis".
25 neutonios.

Anónimo dijo...

¡Preciosa manera de hablar de una de las peores enfermedades, si no la peor, del ser humano!
Gracias.
Caty

Jesús Cotta Lobato dijo...

Dyhego, victimitis es todo un hallazgo. Te tomo prestado el vocablo. 25 neutonios.

Caty, gracias a ti por interesarte por estas historias tan personales.

Anónimo dijo...

Hay muchos caraduras cabroncetes que se les ve venir desde pequeños. Sobre todo por la victimitis de la que hablais, que es una de sus tácticas favoritas.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Anónimo, se nota que tú también te los has encontrado a lo largo de la vida. Dejémoslos solos con su resentimiento. Un saludo.

Rosna dijo...

Que historia Sr.Cotta estoy convencida que estamos unidos a algo o alguién superior , todos tenemos una misión , si la descubrimos intentamos cumplirla , usted descubrió algo ...por eso decidió no responder más a las exigencias de ese niño que actuaba erróneamente sin saber que somos UNO estas personas viven en un mundo irreal llenos de resentimiento odian la vida , ya ve utilizó su fuerza para agredir , insultos ahh que mal utilizamos nuestro cuerpo , cabalgamos sobre el , no lo cuidamos , lo alimentamos mal ...no solo alimentos sino que nos alimentamos de codicia , avaricia, envidias , egoímos ... que bueno que usted supo despertar ....
...Y CADA VEZ QUE DESCUBRO en mi corazón un sentimiento tan feo , como esos lo ARRANCO DE CUAJO .... Son sus palabras , la perlita del despertar . Esa luz que guie nuestros pasos , la condición humana : el propio camino que debemos buscar en nosotros mismos ...
Feliz despertar

lolo dijo...

Pues yo caí en que tenía también envidia cuando ya era muy mayor. No me gustó. Lo de arrancar de cuajo me gustaría saber cómo se hace y si es eficaz.

Menuda suerte, quicos para merendar.

Rosna dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rosna dijo...

Pd ... me había equivocadooo , sabe me encantan los kikos espolvoreados con cacao amargo , no sé si es una rareza :-) Sr. Cotta me ha despertao la vena de la gula ...

Jesús Cotta Lobato dijo...

Rosna, gracias por tan bellas palabras. Sí, eso es lo que ese niño no sabía: que somos uno, que somos hermanos. Rosna, no conozco esos quicos, pero tienen que estar buenísimos. Tómese unos a nuestra salud y no se preocupe: no es gula, es salud. Que pase usted una noche feliz.

Lolo, yo, por ejemplo, cuando siento envidia por la suerte de alguien, me digo en voz alta: "Me alegro por él. El mundo sería un poco más triste si él no hubiera tenido esa suerte o ese mérito". Y sí, los quicos me encantaban.

Varenka dijo...

Ves? El mal rato que te hacía pasar y lo bien que te vino. Habrá que agradecer a los niños que nos hicieron ver tan clarito lo feo que es la envidia, la codicia, y el estar amargado por nada y por todo.

Aunque creo que tu ya lo sabías porque también el buen ejemplo enseña y parece que de esto tenías bastante.

Mi reino por una bolsa de quicos.

Menalcas dijo...

yo envisio a los que tienen mas voluntad que yo y una conciencia mas clara que la mia.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Varenka, me gusta esa manera tuya de darle la vuelta a la tortilla y convertir una mala experiencia en una buena y de dar las gracias a un niño que las hizo pasar canutas. Gracias.

Menalcas, ya somos dos. Bienvenido al club.

NGG dijo...

Parece ser que te topaste con un sociata en ciernes. Seguramente hoy será sindicalisto liberao o senador... o diPUTAo der partio ( de la PSOE )
Bueno, saliste vacunao. Puedes dar gracias a Dios.
Un saludo
PS.¿ Y tú ahijado ? A ver si pones una fotito del querubín.

AdP dijo...

Mi primera clase fue similar en el contexto pero, a la vez, muy diferente en el desenlace y en el concepto de la misma.

Digamos que por compartir mi merienda con un compañero proveniente de una familia no ideal fui diana de la misma violencia verbal e incluso física de la que algunos alumnos de familias acomodadas hacían gala al tratar con él. Aquello sucedió mientras cursaba primero o segundo de preescolar y, con el tiempo, me sirvió para entender el origen de ciertos males que afectan a nuestra sociedad.

Saludos.

Jesús Cotta Lobato dijo...

NGG, mi ahijado aún no ha nacido. Ya tiene cuna. Y ya os contaré. El padre se ha mudado a un barrio más humilde, porque no podía pagar el alquiler. Gracias por acordarte de él.

AdP, qué triste lo que cuentas. Pero fuiste bueno y valiente y estoy seguro de que aquella mala experiencia no te ha quitado las ganas de seguir siéndolo.