lunes, 16 de febrero de 2015

Este cuerpo

Ayer una mujer muy guapa no podía sacar la bici municipal del cimbámbalo (o como demonios se llame el cacharro de hierro en que se incrusta la pestaña de la bici) y le pregunté si necesitaba ayuda y ella me suplicó que sí. Tuve que tirar fuerte y la saqué sin dificultad y quedé como un caballero.

No sé explicar por qué me gustó tanto quedar tan bien ante la mujer. Fue sobre todo una satisfacción moral el comprobar que la poca fuerza que tengo tiene un sentido, que es ponerla al servicio de la belleza, del desamparo, del amor.

Y mientras tomaba yo mi bici y aceleraba con mi melena al viento, me vi a mí mismo joven y fuerte y, de pronto, me vi cadáver y comido por los gusanos.

Anaximandro tenía razón: la vida es un atrevimiento imperdonable y, más pronto que tarde, el universo inerte e inconsciente que nos rodea viene a cobrarse su tributo.

Pienso mucho en ese momento, cuando todo lo que soy y conozco desaparezca de aquí y deje a mis deudos mi cuerpo, que ya no seré yo, sino mi antiguo habitáculo, una cosa inerte de la que mis seres queridos tendrán que deshacerse pronto.

Ver el cuerpo muerto de un ser querido es una experiencia definitiva, porque vemos de él lo que siempre hemos visto, pero lo que vemos ya no es él y, entonces, ¿él qué era: el mero funcionamiento del cuerpo o algo más?

6 comentarios:

Vicente dijo...

Tu entrada de hoy me afecta especialmente. Pase el día de ayer ante el cuerpo de uno de mis más queridos amigos. Tú lo conociste auque no ss si lo recuedas: Juan Carlos de Pablos. Durante su enfermedad, que ha sido muy dura, conservó el buen humor, las ganas de vivir, pero aceptando la voluntad divina y el cambio que se le avecinaba, que como él decía, iba ser para mejor. Al verlo ayer pensaba: yo me qiero morir así, cuando Dios quiera aunque tenga que ser a los cincuenta y pocos. Un abrazo

Jesus Cotta Lobato dijo...

Vicente, rezaré por él. Yo también lo conocí y me dio buenos consejos sobre libros que leer y sobre cómo leerlos. Lamento que ya no esté con nosotros en la Tierra y esperemos encontrarlo en el Cielo. Un abrazo para ti.

Jesús Esteve Yagüe dijo...

Algo más no, mucho más... respondiendo a tu última pregunta.

En ese momento debemos sentirnos satisfechos por haber colaborado en ese "más" y haber contribuido a su felicidad mientras vivía.

Muy buena reflexión tocayo.

Un saludo!!

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
Me resulta curioso cómo de un acto generoso y caballeroso llega usted a reflexiones tanatorias.
¡Quédese usted con la satisfacción que queda al haber hecho un favor en el que uno demuestra su tino, su inteligencia, su fuerza o su saber hacer!
25 neutonios bicicletarios.

Jesus Cotta Lobato dijo...

Jesús, siempre me digo que, aun cuando no hubiera algo más que cuerpo, mereceríamos ser algo más por el mero hecho de desearlo tanto. Un saludo muy cordial

Jesus Cotta Lobato dijo...

Dyhego, todos los caminos conducen a Roma. Todas las estrellas llevan a la última. No puedo evitar que la muerte figure al final de muchas de mis reflexiones; lo que pasa que no siempre os lo cuento, para no amargaros la vida. 25 neutonios vivitos y coleando.