lunes, 19 de junio de 2017

La belleza de lo masculino

Quejábase hace poco una mujer de lo mal que ponía sobre el sofá las telas su marido y otra dijo encantada que prefería que su marido las pusiera regular, porque llevaría muy mal que su marido fuera más femenino que ella.

Me gustó a mí aquella mujer.

El otro día en clase, Calipso, una chica, por una bajada de tensión o algo, empezó a dar señales de ir a perder el sentido y ninguno atinaba cómo ayudarla a incorporarse para llevarla al baño y, entonces, Hermes, corpulento, grande, de brazos grandes y generosos, la tomó en brazos como si fuera una pluma y la sacó con elegancia y presteza fuera de clase. Era aquella una imagen muy poderosa y caballeresca.

San Jorge siempre matará al dragón para salvar a la princesa.

4 comentarios:

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
¿por qué se tiene que dar por hecho que una mujer tiene buen gusto con las telas del sofá y un hombre no? El comentario de la segunda señora me parece muy desafortunado.
En cuanto a la segunda anécdota, ese muchacho actuó como un caballero.
25 neutonios caballerosos.

lolo dijo...

Sin embargo dicen que al envejecer las mujeres van adquiriendo tintes masculinos, y viceversa. No sé...

Jesus Cotta Lobato dijo...

Dyhego, se da por hecho porque es lo más habitual, pero gracias a Dios no es una ley física, así que hay tanta variedad, que eso justifica las dudas de usted. Reciba mis neutonios.

Jesus Cotta Lobato dijo...

Lolo, eso sería una buena cosa de la vejez. ¡Y los demás pensando que la vejez solo trae cosas malas!