Hoy vi a Patricio atareado entre coches y, con mi habitual paso rápido, pasé de largo. Pero llevaba cien metros andados cuando no pude resistir y miré hacia atrás y allá a lo lejos Patricio me hacía señales para que me detuviera. Y acudió corriendo a mí.
Yo creo que tenía miedo de que yo hubiera intentado darle esquinazo. Y me saludó con más intensidad que nunca. Le pregunté si pudo pagar el alquiler y me dijo que sí y, esta vez en español, me dijo: "Dios bendica a ti".
Y, como me aconsejó Dyhego, le compré un rosario, uno solo, y no dos o cuatro como antes. Y a él le pareció muy bien.
Yo creo que Patricio no me engañó. Me pidió el dinero porque lo necesitaba y no tenía a quien acudir.
Gracias a todos por vuestros consejos.
lunes, 23 de mayo de 2011
viernes, 20 de mayo de 2011
Cuando sueñan contigo
C. es simpatía y bondad por los cuatro costados y, por fortuna, compañera mía de trabajo. Esta mañana, en cuanto me ha visto, me ha dicho riéndose y mirándome a los ojos:
-¡Jesús, he soñado contigo esta noche! Te vi en medio de un lago maravilloso y azul, sentado en una barca, con una camisa blanca. Y te pregunté qué hacías y tú me respondiste: "Meditando. Meditando".
De todas las cosas que hice ayer, la que más me ha gustado es estar meditando en los lagos de C..
¡Y ahora tengo unas ganas tremendas de saber qué cosas hago yo en los sueños de los demás, porque ese Cotta onírico y libre también soy yo y no lo puedo conocer a no ser que otros me lo revelen!
¿No os morís de ganas por saber qué andáis ahora mismito haciendo en los sueños de los demás? Se podría escribir con esas historias una nueva, definitiva y verdadera autobiografía. Y hoy, gracias a C., voy a comenzar la mía.
(Respecto a Patricio, me temo que, si no ha huido, hasta el lunes no lo veré. Ya os contaré)
martes, 17 de mayo de 2011
¿Cómo debo actuar con Patricio?
Esta mañana, Patricio, el negro del semáforo, me ha dicho, mirándome a los ojos y un poco avergonzado:
-Mr. Asús, yo tener pequeñito problema. Yo no tener dinero pagar cama. Si no pagar cama, calle.
-¿Y has ido a Cáritas?
-Yo ir Carita y after cama ayuntamiento no. Pero I live in apartamento with tres y I need 50 euros. Si no, no cama.
Y yo, que me había acomodado a mi Patricio amable, que me vendía rosarios de madera y me preguntaba por la familia y yo le dejaba una buena propina y él me despedía con un God bless you, brother; yo, que siempre he considerado egoístas a los que claman justicia social y luego no se rascan el bolsillo por el que está al lado y encima tienen el descaro de decir que no dan limosna por la dignidad del que pide; yo, en fin, lamenté que Patricio me pidiera dinero y no siguiera siendo el negrito simpático que no me da problemas.
El caso es que le he dado el dinero, sin pensar demasiado, sin indagar hasta qué punto esa necesidad era tan real y perentoria como me decía.
Ahora mi relación con él es distinta. Ahora no soy un cliente, sino un benefactor fácil para él. Me temo que he actuado impulsivamente y que tenía que haberle dicho que, si quería cincuenta euros, me vendiera muchos rosarios, porque así seguiría siendo su cliente, y no, como ahora, una persona con miedo a que la gente la agobie con sus problemas(lo siento, soy así de mezquino).
Y, mañana, cuando me lo encuentre, no sé cómo actuar. ¿Lo esquivo para no sentirme más obligado con él? ¿Lo saludo como siempre pero no le compro rosarios hasta finales de junio para que comprenda que esos cincuenta euros valen por los rosarios de dos meses? ¿Y si me pide más dinero? ¿Hasta dónde debo ser generoso? ¿Le digo que vaya a Cáritas, a la que pago una suscripción mensual, y así me quito quebraderos de cabeza?
En fin, que estoy hecho un lío.
-Mr. Asús, yo tener pequeñito problema. Yo no tener dinero pagar cama. Si no pagar cama, calle.
-¿Y has ido a Cáritas?
-Yo ir Carita y after cama ayuntamiento no. Pero I live in apartamento with tres y I need 50 euros. Si no, no cama.
Y yo, que me había acomodado a mi Patricio amable, que me vendía rosarios de madera y me preguntaba por la familia y yo le dejaba una buena propina y él me despedía con un God bless you, brother; yo, que siempre he considerado egoístas a los que claman justicia social y luego no se rascan el bolsillo por el que está al lado y encima tienen el descaro de decir que no dan limosna por la dignidad del que pide; yo, en fin, lamenté que Patricio me pidiera dinero y no siguiera siendo el negrito simpático que no me da problemas.
El caso es que le he dado el dinero, sin pensar demasiado, sin indagar hasta qué punto esa necesidad era tan real y perentoria como me decía.
Ahora mi relación con él es distinta. Ahora no soy un cliente, sino un benefactor fácil para él. Me temo que he actuado impulsivamente y que tenía que haberle dicho que, si quería cincuenta euros, me vendiera muchos rosarios, porque así seguiría siendo su cliente, y no, como ahora, una persona con miedo a que la gente la agobie con sus problemas(lo siento, soy así de mezquino).
Y, mañana, cuando me lo encuentre, no sé cómo actuar. ¿Lo esquivo para no sentirme más obligado con él? ¿Lo saludo como siempre pero no le compro rosarios hasta finales de junio para que comprenda que esos cincuenta euros valen por los rosarios de dos meses? ¿Y si me pide más dinero? ¿Hasta dónde debo ser generoso? ¿Le digo que vaya a Cáritas, a la que pago una suscripción mensual, y así me quito quebraderos de cabeza?
En fin, que estoy hecho un lío.
lunes, 16 de mayo de 2011
Momentos en que dan ganas de ser malo
1.Estás en un soporífero claustro de profesores y entonces te subes a la mesa y haces un estriptís y le tiras la camisa a la profesora más mustia, el pantalón lo cuelgas del cuadro del rey y los calzoncillos los recoge en el aire el soltero más guay.
2. Estás hablando con un cliente tiquismiquis, susceptible y prepotente y, entonces, con una sonrisa en la boca, le dices: "Usted es un perfecto gilipollas. Váyase al carajo, hijo de puta."
3. Alguien, muy políticamente correcto, te dice que todas las opiniones son igualmente válidas y entonces tú le dices que esa en concreto que él dice no vale un pimiento.
4. En tu trabajo hay una persona muy presumida y, a la vez, muy regular. Un día, muy preocupado y solidario, le dices que tiene muy mala cara, que algo le pasa, que vaya al médico.
5. Cuando te hacen una pregunta indiscreta, responde lo que más envidia le dé a la gente. Al "cuánto ganas", responde que seis mil euros al mes, entre comisiones y dietas. Al "con quién vives", responde que con dos suecas o dos brasileiros y que formáis un trío.
2. Estás hablando con un cliente tiquismiquis, susceptible y prepotente y, entonces, con una sonrisa en la boca, le dices: "Usted es un perfecto gilipollas. Váyase al carajo, hijo de puta."
3. Alguien, muy políticamente correcto, te dice que todas las opiniones son igualmente válidas y entonces tú le dices que esa en concreto que él dice no vale un pimiento.
4. En tu trabajo hay una persona muy presumida y, a la vez, muy regular. Un día, muy preocupado y solidario, le dices que tiene muy mala cara, que algo le pasa, que vaya al médico.
5. Cuando te hacen una pregunta indiscreta, responde lo que más envidia le dé a la gente. Al "cuánto ganas", responde que seis mil euros al mes, entre comisiones y dietas. Al "con quién vives", responde que con dos suecas o dos brasileiros y que formáis un trío.
sábado, 14 de mayo de 2011
Consejos para las chicas que buscan chico
1. No le entregues tu corazón a un chico que te diga: No te pongas esa falda, no te pintes los labios, no hables con otros chicos, no tal y cual... Ese chico no te quiere.
2. Sí, ya sé que te gustan los chicos malos, los que tratan a las chicas con la punta del pie. Quizá te parezcan más viriles, pero no seas tonta. Los chicos buenos son mejores compañeros y en la cama no te dejan a medias. Y, lo más importante, no soportan a los tipos que te tratan mal.
3. Tú vales muchas flores y muchos poemas. Que gozarte les cueste un poco de estrategia, simpatía y seducción. Si te entregas a la primera, no invertirán en ti tiempo, energía, inteligencia, sino sólo sus cómodos espermatozoides. Si eso te parece bien, ¿no sería más inteligente cobrar al menos un poco de dinero?
4. No seas una chica fácil, pero tampoco difícil. Sé sencillamente lista para escoger bien y, una vez que escojas, hazlo feliz sin atosigarlo. Muchas te lo querrán quitar, pero tú no te enfrentes a ellas. Que sea él quien las espante. Si esa táctica no funciona, escoge a otro mejor.
5. ¿Que te ha dejado embarazada y te ha dicho que él te acompaña a abortar en vez de alegrarse de tener un hijo contigo? Ese no te quiere. Mándalo a la mierda.
6. No lo apartes de sus amigos. Para él, relacionarse con hombres es casi tan importante como tener novia. No te conviertas en una persona molesta y pejigueras y aguafiestas y posesiva a la que no le gusta lo que él era antes de conocerte.
7. Igual que tú no soportas a un hombre mentiroso y cobarde, él no soporta a una mujer murmuradora, cotilla, enredadora y criticona.
2. Sí, ya sé que te gustan los chicos malos, los que tratan a las chicas con la punta del pie. Quizá te parezcan más viriles, pero no seas tonta. Los chicos buenos son mejores compañeros y en la cama no te dejan a medias. Y, lo más importante, no soportan a los tipos que te tratan mal.
3. Tú vales muchas flores y muchos poemas. Que gozarte les cueste un poco de estrategia, simpatía y seducción. Si te entregas a la primera, no invertirán en ti tiempo, energía, inteligencia, sino sólo sus cómodos espermatozoides. Si eso te parece bien, ¿no sería más inteligente cobrar al menos un poco de dinero?
4. No seas una chica fácil, pero tampoco difícil. Sé sencillamente lista para escoger bien y, una vez que escojas, hazlo feliz sin atosigarlo. Muchas te lo querrán quitar, pero tú no te enfrentes a ellas. Que sea él quien las espante. Si esa táctica no funciona, escoge a otro mejor.
5. ¿Que te ha dejado embarazada y te ha dicho que él te acompaña a abortar en vez de alegrarse de tener un hijo contigo? Ese no te quiere. Mándalo a la mierda.
6. No lo apartes de sus amigos. Para él, relacionarse con hombres es casi tan importante como tener novia. No te conviertas en una persona molesta y pejigueras y aguafiestas y posesiva a la que no le gusta lo que él era antes de conocerte.
7. Igual que tú no soportas a un hombre mentiroso y cobarde, él no soporta a una mujer murmuradora, cotilla, enredadora y criticona.
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