jueves, 13 de marzo de 2014

Jenofonte, vacas y vampiros

Ayer, traduciendo en clase  la Anábasis de Jenofonte, mis alumnos se encontraron en una frase las palabras "griegos", "alimentar" y "rebaños" e interpretaron, muy bucólicos ellos, que los griegos alimentaron a los rebaños, cuando en realidad era que los griegos, muertos de hambre como estaban en tierra extraña y acosados por enemigos, se alimentaron de los rebaños que habían podido robar. Quizá interpretaron eso porque los dibujitos animados que han visto de niños eran de frutas parlantes y animalitos muy buenos que no se comen a otros animalitos.

A veces me da por pensar que, si los vampiros hoy gustan tanto a los adolescentes, es por reacción a tanto descafeinamiento políticamente correcto en las lecturas y películas infantiles.

Por cierto, hoy, al sacar la bici municipal de una estación, se me cayó la bici y la bolsa de la compra al suelo y un muchacho me ayudó con una sonrisa a recogerlo todo. Era, además de amable y sonriente, muy guapo. La amabilidad de los desconocidos es el mejor argumento para creer en la Humanidad. Desde aquí quiero darle las gracias. He encendido una vela a la Virgen por él.

3 comentarios:

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
Recuerdo una película de Almodóvar, "Todo sobre mi madre" en la que Marisa Paredes le dice a Cecilia Roth: "siempre he creído en la bondad de los desconocidos".
¡Qué cierto es!
¡Pero tampoco hay que abusar!
Con los desconocidos también te llevas muchas sorpresas: cuando crees que una persona, por su pinta, no va a ayudar a nadie, zas, resulta que sí. Y otros que tienen buena pinta, resulta que no mueven una pestaña aunque se te hayan caído al suelo el bebé, la cartera, la compra, el carricoche y el svrsvum corda.
Hoy, su entrada da para mucho.
El edulcoramiento y buenismo en los cuentos debería ser muy comedido.
Uf, me enrollo demasiado. Paro.
25 neutonios jenofontianos.

Jesus Cotta Lobato dijo...

Dyhego, creo que esa frase tan bonita de esa película tan buena la tomó Almodóvar de Un tranvía llamado deseo. Y coincido con usted en que a veces los aparentemente más desastrados son los más humanos. Debería usted escribir cuentos riéndose del edulcoramiento, pero sin caer en lo soez. 25 neutonios

Anónimo dijo...

"He encendido una vela a la Virgen por él".
Creo que debería ponerse en manos de un experto en principio de confusiones mentales graves. Lo digo por su bien. Visto lo visto, lo siguiente será que se le aparezca la Virgen cuando se caiga y se golpee levemente la cabeza.