domingo, 7 de junio de 2015

El poema de la semana

Las campanas siempre se han llevado bien con la poesía. Los ángeles las tocan para que el poeta despierte y escriba lo que ellas tengan a bien decirle.

Llaman las campanas. Arden
los tejados. Y se apagan
en el cielo los espejos
azules. En la balanza

del sueño y de la memoria
hay campanarios y plazas,
hay golondrinas y sombras
de silencio en las fachadas.

Vuelven las visitas tristes,
vuelve a sonar la campana
de la iglesia. El tiempo es agua.

Yo soy cristal de ventana
de una tarde de domingo
de primavera lejana.
Juan José Vélez Otero

2 comentarios:

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
Las campanas deberían ser declaradas patrimonio de la humanidad.
25 neutonios campaneros.

Jesus Cotta Lobato dijo...

Es lo primero que quiero oír cuando muera.
25 neutonios campaneros