domingo, 25 de octubre de 2015

García Lorca y la eucaristía en Torrejoncillo del Rey

En Torrejoncillo del Rey, organizaron el fin de semana pasado unas jornadas sobre Cultura y Religión y el organizador, Carlos Cuenca, que supo de mí por la lectura de Rosas de plomome invitó a dar una ponencia sobre Federico García Lorca y la eucaristía.

Torrejoncillo es uno de los pocos pueblos de España donde aún se celebra la procesión eucarística de la Minerva. Me impresionó cómo un pueblo tan pequeño era capaz de convocar a tanta gente, pero más me impresionó lo mucho que se interesaron por mi ponencia y lo hospitalarios y corteses que eran todos.

Allí defendí, entre otras cosas, que, contra lo que opinan algunos estudiosos, lo que empujó a García Lorca a componer la "Oda al Santísimo Sacramento" de García Lorca (en concreto, en la parte de "Exposición", que es donde me centré) no fue un arranque pasajero de su vida, sino una devoción madura y total que lo acompaña desde niño y que se manifestó en un momento crítico de su vida; que no tuvo que fingir ortodoxia en el contenido de la oda para agradar al muy ortodoxo Manuel de Falla (a quien la oda va dedicada), porque su devoción eucarística era profundamente católica; y que Falla, como otros tantos, no caló en la hondura religiosa de la oda, porque se escandalizó con la osadía de las imágenes, que no son las propias de la tradición de los himnos eucarísticos, lo que le impidió reparar en que tales imágenes están al servicio de las dos nobles actitudes que presiden la oda: asombro y gratitud ante la grandeza del Todopoderoso que decide dignificar al hombre y la materia trabajada por él convirtiéndose en ella y exponiéndose así al olvido e incluso la profanación.

Qué portentosa y bella definición de la transustanciación es este verso:

“Cuerpo de luz humana con músculos de harina”.

Gracias, pues, a Carlos Cuenca por organizar esas jornadas de cultura y religión ahora que tantos hiperlaicistas quieren la religión fuera de la cultura.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Como suelo, en desacuerdo con varios puntos esenciales de lo que aquí se dice.

1) Desconozco si el autor conocerá el trabajo de Eutimio Martín, estudioso bien conocido de la obra lorquiana, cuya tesis fundamental (copio literalmente del artículo dedicado al tema por Jaume Pont) "reivindica la heterodoxia religiosa de Lorca desde una óptica literaria que reconvierte la figura de Cristo en paladín de los desheredados y a la iglesia en deformadora del mensaje evangélico" (y que esto es así, y Lorca un muy severo crítico de la ortodoxia vaticana, como queda patente con la simple lectura de su poema "Grito hacia Roma", "una profunda, desagarrada y a veces cruel crítica a la Iglesia católica y al Papa, así como al capitalismo que amparan y del que forman parte".

2) "Ahora que tantos hiperlaicistas quieren la religión fuera de la CULTURA". No lo dice el texto, pero supongo que la alusión será a la intención anunciada por el PSOE de suprimir de la enseñanza pública la educación religiosa. Que algo esté fuera de LAS AULAS no significa que esté fuera de LA CULTURA; la parte más sustancial de la mía propia, y supongo que de la del autor, fue adquirida FUERA de las aulas; luego la confusión entre una y otra cosa es errónea, y parece interesada. Por lo demás, en Francia, sin ir más lejos, hace muchísimo tiempo que no se enseña religión en los colegios públicos (que allí son el 80%, más o menos). ¿Carece por ello el pueblo francés de CULTURA religiosa? Yo no veo, honestamente, que sea el caso.

Ambas afirmaciones parecen pues dictadas más por una pura convicción emocional ("wishful thinking", para decirlo en inglés: pensamiento desiderativo, confundir nuestros deseos con la realidad) que por una consideración objetiva de los hechos.

Anónimo dijo...

Ha quedado un tanto descuadrada, contra mi voluntad, una frase de mi primer mensaje, al cambiar parte de lo que inicialmente había escrito. Quise decir que "y que esto es así... queda patente con la simple lectura...". Y, de paso, olvidé también el paréntesis de cierre, para que no faltara nada. Supongo que se me entiende, pese a todo.

Jesus Cotta Lobato dijo...

Anónimo, gracias por su aportación. Prefiero discutir el asunto con Eutimio Martín.

Anónimo dijo...

No sé si es muy razonable exponer aquí su tesis, pero negarse en cambio a discutir sobre ella. En todo caso, gracias a usted; a mí me parece obvio que la religiosidad de Lorca era heterodoxa, pienso, como dije, que la simple lectura de "Grito hacia Roma" lo hace patente, y creo que es tema sobre el que sí valdría la pena discutir. Pero si usted piensa de otro modo, ciertamente es cosa suya.

Respecto al otro punto de disconformidad, no sé, aunque imagino que no, si el silencio sobre él es aquiescencia con lo que digo. En todo caso, me reafirmo: ni sacar a la religión de las aulas es "expulsarla de la cultura", ni pienso que en Francia, donde no está en ellas hace muchísimo tiempo, haya dejado por eso de existir cultura religiosa. Son cosas muy distintas, en mi opinión.

Anónimo dijo...

Sr. Cotta, aunque sigo su blog pero no suelo intervenir, al hilo de esta conversación debo decir que como docente tengo oportunidad de tratar con universitarios extranjeros, muchos de ellos, franceses, para temas de Historia del Arte, y con tristeza constato que su conocimiento sobre temas religiosos propiamente culturales (no me refiero a asuntos doctrinales) es ínfimo. Por ejemplo, a la hora de identificar personajes o escenas bíblicas, o determinados símbolos, que en otra época a buen seguro habrían conocido. No creo que sea tan seguro afirmar que el pueblo francés sigue teniendo cultura religiosa.
Atentamente,
Álvaro

Anónimo dijo...

Llevo observando mucho tiempo a este tocayo y te describo, Jesús, su modus operandi, porque, por nada del mundo, quisiera que lo confundieras conmigo, que también discrepo de ti a veces:

a) Recurre a la falacia del espantapájaros, es decir, supone o pone en tu boca afirmaciones que no has dicho o que se parecen a las que has dicho; de esta manera, no te rebate a ti, sino al espantapájaros que le conviene y que se ha inventado.
Por ejemplo, en este caso no ha refutado tu afirmación acerca de la Oda al Santísimo, sino que ha sacado el poema del Grito hacia Roma. ¿Demuestra eso acaso que la Oda no era sincera ni ortodoxa? Por otra parte, ni se le ocurre pensar que en tu libro tratas el asunto del Grito hacia Roma y rebates los argumentos de Eutimio Martín.
Lo mismo ha hecho respecto a tu afirmación en la que lamentas que los hiperlaicistas quieran la religión fuera de la cultura. No sé por qué interpreta esa afirmación general con la última declaración tontaina de Pedro Sánchez.

b) Suele colar entre sus argumentos el mismo argumento ad homimen: que tu religiosidad te impide ser objetivo. En este caso, por ejemplo, califica tu pensamiento de desiderativo.

c) Las veces que has intentado, con paciencia infinita, responder a sus argumentos y las veces que los tuyos son claramente aplastantes, él nunca dice: "ah, tiene usted razón ahí, pero en esta otra cosa no", sino que saca otro asunto de la chistera, o bien se da por ofendido, como cuando hablaste del aborto y dijiste que los que niegan la condición de ser humano al feto están siguiendo la misma lógica que los que niegan la condición de ser humano al esclavo, o algo así. Ya sabes que no estoy de acuerdo contigo en el aborto, pero siempre, en aquellos tiempos en que discutía contigo, siempre nos hemos permitido el uno al otro desplegar nuestros argumentos sin utilizar la táctica de darnos por ofendidos para que el otro no pueda argumentar con libertad.

e) Mientras tú discutes a cara descubierta, él no y, en vez de agradecer la liberalidad con que nos tratas a todos para entrar anónimamente en tu blog, aprovecha el anonimato para dejar en él sus veladas descalificaciones a tu pensamiento. Estás permitiéndole más de lo que en justicia debes.

e) Y, lo más irritante de todo, va de ecuánime y objetivo. Ese es su rasgo más definitorio. Sus juicios de valor los considera íntimamente juicios de hecho.

Por todo esto, Jesús, creo que lo mejor que puedes hacer con comentarios anónimos de ese tenor es borrarlos.

Jesus Cotta Lobato dijo...

Para los dos anónimos: En Rosas de plomo afirmo que Grito hacia Roma es un poema crítico con la jerarquía, pero no heterodoxo, porque reconoce la legitimidad de la Iglesia como heredera del mensaje de Cristo y por eso apela a ella para urgir a la Iglesia a purificarse del pecado y del mundo. No es el grito del hereje heterodoxo, sino la del hijo dolido ante los pecados de su madre.

Por último, me había propuesto no entrar a discutir en estas cosas. Pero siento que tengo que decir algo: me gusta disfrutar con mi blog, pero no disfruto cuando la discusión entre los comentaristas y yo o entre ellos se personaliza demasiado.

Anónimo dijo...

Gracias, de veras, a Jesús Cotta por su reacción, tan ponderada y ecuánime.

Me parece muy atendible la observación de "Alvaro", pero tengo que decir que mi impresión personal (y tengo amigos franceses y algún conocimiento de sus opiniones) no coincide con la suya. En todo caso, se trata en efecto de opiniones personales, y en ese terreno no hay mucho que decir; cada uno puede, naturalmente, pensar lo que desee.

Respecto al tocayo que recomienda que se me censure, lo normal, por ejemplo, en los foros de las noticias de medios públicos (periódicos, etcétera), es que existan unas normas para los comentarios, en las que se deja claro que no se tolerará el lenguaje grosero y, en fin, las faltas más elementales de educación o de respeto. No ha ocurrido hasta ahora que a mí me hayan censurado, por lo que imagino que piensan de mis comentarios que no incurren en esos defectos. Nos quedaría, pues, su convicción de que, aun no siendo mis intervenciones descalificables por su tono, lo son por su contenido, porque no exponen con honestidad lo que pienso, y recurren, con las peores intenciones personales, al retorcimiento y al sofisma. Es también una opinión personal, como en el caso anterior, aunque no me parece fundarse en hechos, sino más bien en un disgusto hacia las mías igualmente personal. No creo, honradamente, que se justifique la censura que propone, y agradezco al titular del blog que no parezca compartir su agresiva opinión. En todo caso, si desea que no vuelva a intervenir en él, así lo dirá, imagino.
Respecto a lo que él mismo dice acerca de su comentario a "Grito hacia Roma", debo decir que no he leído su libro (aunque el Anónimo de antes parezca pensar que eso es o imposible o intolerable).

Mi opinión personal acerca de todo esto es fácil de sintetizar: 1) Nada hay en mis comentarios que justifique su censura, a no ser que la discrepancia razonada sea motivo suficiente para ejercerla. 2) Si mi irritado tocayo no gusta de mis intervenciones, lo que debe hacer es no leerlas. Afortunadamente, la lectura no es obligatoria.

Sí me resulta pintoresco que "lo más irritante" le parezca el que uno "vaya de ecuánime y objetivo". Acaso le gustara más que "fuera" de todo lo contrario, es decir, de exaltado y sectario, y se encontrara más cómodo así. Lamento tener que decirle que no voy a darle ese gusto; es pedir demasiado que uno se convierta en todo lo contrario de lo que naturalmente es sólo para que alguien no se sienta incómodo. Busque en otro lado esas cualidades que preferiría encontrar en mi pobre persona; le aseguro que no le resultará nada difícil.

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
ya sólo me quedan treinta páginas para acabar su libro, el de "Rosas de plomo".
25 neutonios rosáceos.

Jesus Cotta Lobato dijo...

Me estoy pensando, contra mi costumbre, eliminar la opción de los anónimos, de manera que todos los que aquí opinen den su nombre como lo doy yo y se piensen dos veces lo que dicen. Esto lo digo a los dos ánonimos (Álvaro no es anónimo y además es al único que conozco en persona): al primer anónimo, por concluir en su primer comentario, a partir de una escueta entrada informativa mía, que mi pensamiento sobre Lorca, sobre el que he escrito un libro, es desiderativo, lo cual hace que, de entrada, discutir con él, que ya tiene la acusación contra mí preparada, sea desagradable y se convierta en un enojoso esfuerzo por rebatir con los argumentos que están en mi libro los prejuicios con que me amenaza de entrada si no entro a discutir

Y al segundo anónimo, a pesar del aprecio que demuestra tenerme, porque no me gusta que mi blog se convierta en el espacio en que unos despellejan a otros.

Así que doy por zanjada la discusión y no se me enfaden si en esta entrada y quizá en las siguientes no permito más anónimos.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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