lunes, 12 de octubre de 2026

El mancebón de los Palacios

Ambientada en los Palacios de Villafranca, de Sevilla, El mancebón de los Palacios. Agraviar para alcanzar, de don Juan Vélez de Guevara (siglo XVII), trata de un mancebo muy fuerte y noble que, pese a sus deseos y su nobleza de carácter, no puede ceñir espada, porque es de padres desconocidos. 

La obra no se ha representado jamás y el director teatral Antonio Cabello la ha recuperado, remozado y, sobre todo, la ha dirigido con maestría, hasta lograr lo increíble: que una obra siga emocionando con toda su emoción y colorido más de tres siglos después de ser escrita. Juan Vélez de Guevara debe estar ahora mismo celebrándolo con Calderón y Lope y todos los grandes, porque, por fin, su obra, y una buena obra a fe mía, ve la luz precisamente en la villa donde él la había ambientado y bajo la dirección elegantísima de Antonio Cabello, que desde hoy tiene ya en el cielo a Vélez de Guevara como guía privilegiado, igual que Dante tuvo a Virgilio. Yo tengo el honor de representar en ella un pequeño papel, el de Pero Alonso. 

El mensaje profundo de la obra, a mi entender, es que, si la aspiración de una persona es noble es porque ella es noble y, entonces, lo mejor que puede hacer es intentar cumplirla aunque tenga en contra todo el orden social. El mancebón es noble de corazón y, aunque él no lo sabe, lo es también de sangre, y esa doble fuerza interior, brutalmente frenada por las convenciones sociales, le bulle por dentro y lo tiene en un sinvivir. Y dado que en él su carácter, su amor, su fuerza, su nobleza, en fin, todo es excesivo, no le queda otra que ser excesivo en absolutamente todo lo que hace y piensa y quiere. ¿Cómo no lo va a ser si todo su ser lo empuja desde dentro a ello y toda la sociedad se le opone desde fuera? Y por eso se atreve a aspirar a una altísima dama fuera de sus posibilidades y de afrentar al noble caballero con quien el rey la tiene comprometida; se atreve en fin a desafiar las disposiciones del rey mismo. Todo ese despliegue de su personalidad queda ilustrado y reforzado por los contrastes de personajes como Racimo y Rufina y Manrique, doña Isabel y toda una rica galería de personajes. 

Como presiento que esta obra tendrá un largo recorrido, recomiendo que no se la pierdan.

 


sábado, 3 de octubre de 2026

Un poema de Juan José Cerero

Me encontré el otro día en la librería MIENTRAS HAY LUZ, un poemario de Juan José Cerero, y lo compré. Y lo he disfrutado mucho. ¿Hay placer mayor que leer de noche buenos poemas? Especialmente buenos son LA FORMA DE LOS ÁRBOLES, EL GORRIÓN, LA DUDA, EL LARGO VIAJE… Pero mi favorito es EL PUENTE, y aquí os lo dejo. Hito, lo irreversible, misterio, superposición temporal, bellas imágenes, emoción, expresión afinada, final sublime… Helo aquí:

 


domingo, 27 de septiembre de 2026

El poder de la inspiración

Este soneto me llegó caído del cielo, verso a verso, mientras vigilaba un examen de literatura griega, y un par de alumnos intentaban copiar. Si consiguieron copiar algo, es porque yo estaba arrebatado por las Musas. Espero que Safo y Píndaro, los autores del examen, no me lo tengan en cuenta. 

AUNQUE ES DE NOCHE
Cuando me niegas lo que pido a gritos, 
lo que sabes que siempre he deseado, 
me entregas abundante e inesperado 
regalos que no sé que necesito. 

Me asombras como el mar; y lo inaudito 
es que no sé quién eres. Te he buscado 
donde dicen que estás y no he encontrado 
más que esta sed rabiosa de infinito. 

Tan solo te he encontrado aquí en lo oscuro 
combatiendo con ángeles mis miedos 
cuando tengo que entrar en la maleza. 

No puedo verte. Pero estoy seguro 
de Ti, aunque es de noche, porque puedo 
reclinar en tu pecho la cabeza.

 de    Menos la luna y yo, Jesús Cotta, Isla de Siltolá, 2015 

lunes, 21 de septiembre de 2026

Entonces digo Dios

ENTONCES DIGO DIOS 
Entonces ¿digo Dios y ves a un cascarrabias, 
sólo a un tapagujeros, un padre omnividente, 
una sublimación de miedos primitivos? 
¿Digo Dios y la tarde no canta con más mirlos, 
no gira con las dalias el planisferio azul, 
no vocean más fuerte su nombre las estrellas, 
no ejecuta piruetas el chorro de la fuente? 
¿Digo Dios y no ves su alegría en el géiser, 
su guiño en las cosquillas, sus huellas en la música? 
Entonces ¿digo Dios y… nada?

 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Río oculto, de Sonia Losada

Tengo en mis manos un poemario que es una lucha entre el mundo que niega a Dios y el mundo que no hace sino hablarnos de Él de mil maneras, y la que asiste a esa lucha en sus propias carnes es la autora, Sonia Losada, que nos la revela a media voz, pero sin componendas, sin callar el dolor ni el gozo, en unos versos claros y sencillos como el agua, que nacen de la mejor tradición mística. 

El primer mundo es uno de los tres enemigos del alma, el que quiere hacernos creer que sólo existe él y sólo importa él: «Si callas vivirás», repiten/ los que cosen mis labios. Es el mundo de los que Creen que sigo en venta. La autora describe muy bien la sensación de tristeza cuando, para evitar problemas, callamos lo que creemos que es bello y bueno. Si callo, ¿es prudencia o miedo? Si hablo, ¿es valentía o es temeridad? Sea cual sea la respuesta, empieza por la palabra «amor», el ámbito donde las cosas no se miden ni se calculan: Es imposible detener tu perfume. 

Y el otro mundo es el creado por el Gran Poeta, Aquel que pasa por entre sus criaturas “mil gracias derramando”, como diría san Juan, y siendo, pues, Sus nuncios de los modos más insospechados: Tu luz buscándome en los charcos. El primer mundo tiene el poder, pero el segundo tiene algo más importante: la huella y el mensaje y el encanto del Único que puede colmar el corazón, que es ese lugar sagrado donde atesoramos aquello por lo que estamos dispuestos a vivir y morir. Traduzco el pulso de las estrellas/ en mi temblor, tu alegría. 

El poemario posee bellas imágenes: un mirlo es una alada corchea,/ mudo trino de sol. O: este río que cruzo descalza,/ salpicada de tu música. La gracia es agua que entra Allí donde se abren de sed las grietas. Y algunos poemas poseen un significado abierto a interpretaciones distintas, pero siempre luminosas, como el titulado «Olas mansas», que se puede interpretar como la voz de la criatura haciéndose cargo del dolor del Creador o bien como la voz del Creador acogiendo a la criatura. 

Quiero señalar muy especialmente el bellísimo soneto final, con el que dan ganas de bailar para celebrar un amor  que nos excede. 

Por todo ello, bienvenido sea este poemario de voz clara, serena, «de rumor de agua», como con tanto acierto lo califica la también poeta Marcela Duque, que lo prologa. La elegante y sencilla edición a que nos tiene acostumbrados la editorial Númenor se corresponde con la elegancia y la sencillez con que Sonia Losada nos habla desde sus poemas.

 Río oculto, de Sonia Losada, editorial Númenor, Cuadernos de Poesía, 2026