lunes, 13 de abril de 2026

Madrid es bonito. Madrid es bonita

Les he preguntado a mis alumnos qué dirían: ¿Madrid es bonitO o Madrid es bonitA? Y anda la cosa muy dividida. 

No han dudado con Sevilla: Sevilla es bonita. Ni con Toledo: Toledo es bonito. Sólo uno de los encuestados afirma que lo que sale es decir: Toledo es bonita. 

Con París anda la cosa dividida, pero la tendencia mayoritaria ha sido: París es bonito. 

Les he preguntado qué opinan de Omsk, capital de Siberia, y todos dicen que Omsk es precioso. Estoy seguro de que si la capital se llamara Amsk, me habrían dicho que Amsk es preciosa.

 

jueves, 19 de marzo de 2026

Mismas palabras, diferente significado

Si ya me cuesta a mí como hispanohablante entender la diferencia entre estas cuatro frases con las mismas palabras en diferente orden, ¡no quiero ni imaginar cómo se las apañará con ellas un extranjero que esté aprendiendo español! 

1. Tengo que comprarte algo ya 

2. Ya tengo que comprarte algo 

3. Ya tengo algo que comprarte 

4. Tengo algo que comprarte ya 

La primera es una urgencia; la segunda, una obligación; la tercera, una feliz ocurrencia; y la cuarta, una feliz ocurrencia a la que se suma una urgencia.

 

domingo, 15 de marzo de 2026

¿Agudas, llanas o esdrújulas?

Les he preguntado a mis alumnos qué tipo de palabras prefieren, si las agudas, las llanas o las esdrújulas. Y las que menos les gustan son las agudas, después las llanas y ganan por goleada las esdrújulas. Les pregunto por qué y me dicen que las esdrújulas son sonoras y más largas y siempre llevan tilde y son más cantarinas. Sin embargo, estoy seguro de que les gustan más las personas llanas y agudas que las esdrújulas. Desde luego creo que a los poetas no les gustan a final de verso demasiado las esdrújulas, que son difíciles de colocar y de rimar y de disimular, y tampoco mucho las agudas, que se hacen notar demasiado y el poema con ellas puede volverse machacón. Son las llanas nuestras preferidas (y, por fortuna, las más frecuentes en español), porque son de sonido más discreto y maleable.

sábado, 7 de marzo de 2026

El poder de las palabras

Con sus místicas alas, las palabras nos llevan al sitio y momento que ellas señalan, sin cambiarnos de sitio ni de momento. Nada en el mundo tiene tanto poder. Pensemos en dos palabras como RETINTÍN o BICHARRACO. ¿No son dignas de un tratado acerca de la capacidad que tienen los fonemas del lenguaje articulado no ya para señalar situaciones reales concretísimas, sino para expresar nuestras más vívidas emociones ante esos hechos? Basta pronunciarlas y ya se pone el corazón a sentir cosas y nuestra imaginación a montar escenarios posibles donde puede suceder lo que ellas señalan. Las palabras, "las aladas palabras", como las llama Homero, son un milagro al que nos hemos acostumbrado.