lunes, 26 de julio de 2021

Poesía para dejar la pornografía II

Predisponte a la cópula, 
no a la pantalla. 
Viértete en otros brazos 
como Dios manda. 

Desempolva tus mancuernas. 
Sal orgulloso a la calle. 
Ahí fuera la belleza 
te espera para abrazarte. 

¿Para qué ser el mirón, 
el que no baila con nadie, 
mientras los guapos se llevan 
la que estaba a ti esperándote? 

Para ello necesitas 
agallas, ganas y un ángel 
que te recoja del suelo 
todas las veces que caes.

Salta, sapo, de la charca 
y conviértete en gigante. 
Toca algo más que ratones. 
Cómprate una cama grande. 

Que solo sea el deseo 
la fuente de tu calor. 
Te saldrá toda la hombría. 
Haz la prueba y cuéntalo. 

No te abras el apetito 
con inyecciones de porno. 
Ábrelo a la realidad. 
Volverás a ser un potro. 


viernes, 23 de julio de 2021

Poesía para dejar la pornografía I

 Con ustedes, una primera tanda de coplas para quien necesite motivarse para dejar de depender del porno 

Los cuerpos que están a un clic 
se te han grabado a láser. 
Y sin ellos no funcionas. 
Deja ya de envenenarte. 

Sal de la caverna al sol. 
No te pierdas en imágenes 
que te atan al sofá. 
Corre a la playa a bañarte. 

¿Qué haces buscando la escena 
que merezca un buen final 
En vez de buscar a alguien 
con quien merezca empezar? 

Eros enciende tu cuerpo, 
pero el porno hurga en él. 
Que Eros venga a tu lecho 
y deja el porno en Internet.

miércoles, 21 de julio de 2021

Digno del barro y Homo mysticus

Cuánto agradezco a Elena Marqués la amable reseña que me ha hecho de mi libro Digno del barro aquí. Qué bien me ha leído, y lo digo porque ha resaltado los poemas que más me gustan a mí. Gracias, pues, por hacer ese honor a mi libro.

Y aquí mi compañero bloguero Diego Morales publica una entrada sobre mi Homo mysticus.

jueves, 15 de julio de 2021

Del juego al insulto

 

Tendría yo unos doce años cuando, en clase, mi mejor amigo, Antonio C., y yo empezamos sin darnos cuenta un juego en principio inocente. Para reírnos, él o yo dijo: "Mi letra es mejor que la tuya", a lo que uno u otro replicó: "Pero mi jersey es más bonito que el tuyo". Y el otro: "Mi casa es más grande". Y el otro: "Mi madre es más guapa". Y el otro: "En tu casa comen de postre caca de caballo"… Y ni él ni yo podíamos detenernos en ese acelerado descenso al insulto creciente y moliente, y los dos acabamos mentándonos al padre e insultando del otro lo que sabíamos que el otro amaba más, ¡y todo eso sin querer! Era como si no hubiéramos sido nosotros quienes hubiéramos comenzado un juego, sino como si el Juego nos hubiera engatusado con unos caramelitos y luego nos hubiera azuzado a los dos a pelearnos como gallos de pelea. No es que el juego se nos fuera de las manos: es que estábamos en manos del juego. Y salimos los dos de allí tristes, sin saber cómo había pasado todo eso, con lo que nos queríamos, con lo bien que lo pasábamos juntos…

lunes, 5 de julio de 2021

Digno del barro




No quepo en mí de gozo con mi cuarto libro de poesía, que me ha publicado Renacimiento, editorial cuyos autores sigo y admiro. Desde que comencé a escribir mis primeros versos vocacionales en mi adolescencia hasta hoy han pasado más de treinta años, y ahora en perspectiva veo cómo mi vida está literalmente tomada por esta tarea de explorar y explotar el lenguaje para ponerlo a la altura de la belleza, el misterio y la grandeza que la inspiración me dejan a veces entrever. 

Tendría yo unos quince años cuando el director de un campamento veraniego me dijo algo que entonces no entendí: "Jesús, eres más bucólico que las mariposas". Y ese es mi problema y, a la vez, mi vocación: la poesía.

Para quien quiera, os presento, pues, Digno del barro. Estoy muy contento con este libro. Puedo decir con el corazón en la mano que lo he escrito a golpes de inspiración: cuando ella, la Poesía, venía a casa, dejaba todos mis quehaceres, descuidaba mis deberes, y la atendía a ella sola, como a una amada celeste que, cuando quiere, se deja abrazar de un simple mortal.

Os dejo aquí uno de los poemas del libro: 

AHORA ME DOY CUENTA
¡Ahora me doy cuenta! 
Tú eres lo que me ha dicho esta mañana 
desde la tapia el gato, 
lo que la lluvia está cantando al loco, 
lo que se borda en seda, 
lo que me contó en sueños la tortuga 
que perdí en la mudanza. 
Tú eres lo que se guarda en un anillo 
con una ciudad dentro, 
lo que dora un retablo y esconde a un niño 
huyendo de un pirata, 
lo que vuela el platino que ha quedado 
tras unos cascabeles. 
¡Ahora me doy cuenta! 
Sí, me lo ha dicho el gato esta mañana