lunes, 8 de julio de 2024

Oda sáfica del agua, de Digno del barro

¿Qué tendrá el agua que tan bien combina 
bajo la luna con tu cuerpo a solas 
en este punto del planeta azul 
donde te gozo? 

¿Qué ligereza luminar es esta? 
¿Qué danza ingrávida te guía al fondo 
de las pupilas donde estáis nadando 
tú y los nenúfares? 

¡Cómo te quiere el agua, cómo brilla 
suya en tu piel multiplicando lunas! 
¡Qué alborotada te bendice y ríe! 
¡Cuánto le gustas! 

(de DIGNO DEL BARRO, de Jesús Cotta) 

Pues eso, el agua y yo os deseamos un feliz verano.

 

viernes, 5 de julio de 2024

Xilófono o cantaleño

Tenemos tan asociados los términos de origen griego a lo culto, que un término equivalente de raíces en español nos suena (al menos a mí) a palabra de andar por casa, a juguete infantil, a cacharro doméstico. Por ejemplo: 

-clepsidra: robaagua 
-iconoclasta: rompeimágenes 
-acróbata: altiandarín 
-termómetro: midecalores 
-biblioteca: mueblelibros 
-caleidoscopio: miralindo 
 -telescopio: miralejos (ya está el antiguo catalejos) 
-melancolía: negrahiel

 

jueves, 27 de junio de 2024

Aumentativos de partes del cuerpo

Suelen ser todos despectivos, porque, en general, tener muy grandes partes del cuerpo suele ir contra la proporción que consideramos elegante. De dedo dedazo. De mano, manaza. De oreja, orejazas. De pierna, piernazas. El sufjo –aza –azo es el más habitual. Pero hay partes del cuerpo que, por cierta cuestión de elegancia fónica, prefieren otros. Por ejemplo, de cabeza cabezón y de nariz narizón (porque cabezaza y narizaza son demasiado cacofónicas). 

Hay aumentativos de partes del cuerpo que son muy halagüeños, porque todos damos por sentado que tenerlas grandes está bien, como ojazos y pelazo. Y luego hay partes del cuerpo que, aunque salta a los ojos que pueden ser grandes, no tienen un aumentativo (o al menos yo no se lo he oído), como mejilla, mentón, pie o espalda, y en general recurrimos a adjetivos o a verbos: mofletudo, pedazo de mentón, pies como barcas, armario empotrado….). No cito aquí esas partes del cuerpo que el pudor impide nombrar, pero en la que todos, menos yo, estáis pensando.

lunes, 24 de junio de 2024

El sufijo -ota

Calvorota, gafotas, carota, pasota... Si se os ocurre alguno más, decídmelo: con que hubiera cuatro más, ya lo podemos considerar un sufijo productivo, es decir, capaz de prestarse con facilidad a crear palabras nuevas que lo usen. He intentado inventarme una, pero no es fácil, porque me salen más naturales otros sufijos en -on... Por ejemplo, copión en vez de copiota.

 

jueves, 20 de junio de 2024

Un poema de amor en el bosque

GENTILEZA DEL BOSQUE
Aquí el barro que somos nos exalta 
y en sábanas de hierba tú me bordas. 
La armonía perdida se recobra. 
Dentro vuela un halcón y un ciervo salta. 

El bosque se nos brinda en copas altas 
donde un vino de sangre se desborda. 
A mí me falta lo que a ti te sobra 
y a mí me sobra lo que a ti te falta. 

Para este barro nuestro insatisfecho, 
aunque tengamos todos los veranos, 
son pocos pechos para tantas manos, 

son pocas manos para tantos pechos. 
Y luego te recuestas en mi hombro 
y todo es gratitud, amor y asombro.
(de NIÑOS AL HOMBRO, de Jesús Cotta)