jueves, 7 de mayo de 2009

La poesía como rebosamiento


La poesía y Eros se me manifestaron más o menos a la misma edad y han ido creciendo juntos, hechos del mismo barro.

Igual que al principio Eros era más bien un descubrimiento en mi cuerpo y después me fue abocando al otro con una fuerza más íntima en mí que yo mismo, hasta convertirse en algo que me rebosaba y me rebasaba, del mismo modo, la poesía era en mi adolescencia un recrearme para mí, hasta que se convirtió en una imperiosa necesidad de adentrarme en el espíritu del otro. Peleché una noche en que me dieron las tantas rematando unas coplas a una bailarina mitológica (cosas de la edad) y entonces me di cuenta de que, si mi bailarina no la conocía nadie, era tan sólo un onanismo.

La flor necesita atraer a las abejas para dejar de ser estéril.

La poesía no es una necesidad, sino un gozoso rebosamiento.

El espíritu, excitado por la belleza del universo, se pone a cantar y a bailar y le salen flores y estrellas.

Cada verso es un cometa que lanzamos al infinito.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Aforismos XIII y youtube

1.El futuro no está escrito, pero ocurrirá igualmente.
2. Antes que mariposa, el gusano de seda fue hoja de morera.
3. El resentido escribe contra Roma, pero no a favor de Cartago.
4. Quien no es capaz de disfrutar de un buen vino en un vaso de plástico, tampoco sabe disfrutar de la vida.
5. El narcisismo consiste en creer que, cuanto más se mira uno al espejo, más guapo se pone.
6. Lo que está abajo pero apunta hacia arriba es mejor que lo que está arriba y apunta hacia abajo.

Y quiero agradecer a nuestra Rosna
el sorpresón que me ha dado colgando mis aforismos con música en youtube. Cuando me leo, me siento como Lao Tsé. Se puede ver aquí.
Nunca fue caballero de damas tan bien servido.

martes, 5 de mayo de 2009

Aforismos romanos


1. Lo mejor de Roma son sus iglesias y sus ruinas. Las iglesias son gratuitas; las ruinas, no.
2. Todos se ponen nerviosos cuando meten la mano en la Boca de la Verdad, aunque nunca muerde.
3. En la Capilla Sixtina no hagas fotos ni grites (además, no te dejan). Más bien, persígnate ante la Belleza.
4. En Roma hay curas de todos los colores. Abundan los curas jóvenes y guapos. Las mujeres los miran con el rabillo del ojo. Los hombres también.
5. Hacerle foto a todo es una manía muy tonta.
6. De todos los peregrinos, los polacos son los más devotos.
7. Bajo una pirámide se hizo enterrar Cayo Cestio hace dos mil años. Esa excentricidad aún sigue en pie.
8. En Roma hay más Lepanto que en la propia España.
9. Las cacas de perro son igual de feas en todos los sitios.
10. Los helados entran por los ojos y no defraudan al gusto. Muy importante: tarrina se dice copetta.

lunes, 4 de mayo de 2009

Castiguito de Dios (no apto para sensibles)

Mi hermano el químico se trajo petardos a los Manjones, la casa solariega de mi madre, y le dio por hacer experimentos físicos con las heces que los sobrinos más pequeños iban dejando por el campo. Cada vez que un niño de la familia deyectaba (y hay muchos niños en la familia), allá que iban todos en pos del químico a reventar la hez con un petardo para estudiar y celebrar con aspavientos las transformaciones aéreas del negro elemento.

Hubo de todo: heces que reventaban en partículas microscópicas, heces inamovibles y heces que saltaban con la explosión y cambiaban de forma, pero que, cual blandiblú, nunca se deshacían. Eran un caso de cohesión digna de estudio.

Una vez el químico les dio a los más pequeños un petardo más grande de la cuenta para que realizaran la prueba con una hez más grande de la cuenta y los animó a no alejarse de ella para que comprobaran mejor las evoluciones aéreas, con la esperanza de hartarse de reír viéndolos espolvoreados de.

Mientras tanto, él y la persona que me ha contado esta historia se alejaron bastantes metros, por si acaso. Pues bien, he aquí que la hez saltó por los aires y dejó a los sobrinitos intactos, pero manchó generosamente los rostros del químico y de la susodicha.

¡Castiguito de Dios!

domingo, 3 de mayo de 2009

Día de la madre

Estuve en tu vientre y ya olías a esas flores que andas siempre cuidando.

Tú me tomaste en tus brazos cuando me atropelló la moto. Enjugaste mi llanto de niño cada vez que me daba un golpe y curaste mis depresiones infantiles con amor y sin pastillas. Y, veinticinco años después, me acompañaste de tu brazo a la iglesia para entregarme a otra mujer.

Tu abrazo breve y fragante cuando me despido de ti me da fuerza para matar dragones y demonios; y cuando estoy a punto de hundirme en la ciénaga, siempre encuentro una rama a la que aferrarme, porque tú estás rezando.

Siempre me ha desarmado tu generosidad espontánea. A ella debo una infancia feliz y un corazón que quisiera ser como el tuyo.

Recibe, madre, mi beso.