domingo, 5 de abril de 2009

El miedo


Deja, Alejandra, el miedo
para la sabandija
que teme a las doradas aves,
para la sucia mano
que profanó el altar.
Tú, la doncella alada,
eres del sol y las estrellas,
un lucero en mis manos,
la gracia que me aleja de la muerte.

¿Qué montañas tendría que escalar,
qué tesoros tendría que vender
para que la afilada plata de los ángeles
te libre de las hidras de la noche?

sábado, 4 de abril de 2009

Un buen invento


Dos joyas de la Creación son sin duda las auroras boreales y el sexo. Como las auroras boreales no las tengo al alcance, sino en la cabeza, voy a hablar del sexo, que lo tengo en los dos sitios.

Los seres vivos se podrían reproducir, por ejemplo, sin necesitar a otro o sencillamente no reproducirse. Pero el Hacedor de estrellas prefirió esta manera tan curiosa de conjunciones copulativas, donde una criatura se siente llamada a otra y donde la autosuficiencia y el narcisismo son estériles.

En el adolescente bulle una necesidad que la familia no puede ya satisfacerle. Desde entonces Eros nos arrastra hacia el otro y nos lleva a hacer cosas que en realidad quería hacer él, no nosotros.

Para vencerlo, Orígenes se castró. Se olvidó de que la libido, los testis y el rabito son también obra de Dios.

¡Y menudo invento! Aparte de su función urinaria, el falo es un adorno muy mono y, cuando se le trata bien, despide millones de veces la copia de uno mismo, como un Big Bang en miniatura. Apunta al cielo, como el espíritu, y con su esplendor vital intenta alejarnos de la muerte. Sabemos que no lo va a conseguir, pero siempre consigue engañarnos el muy listo.

viernes, 3 de abril de 2009

Farewell, Nicotine


Me aficioné a ti in illo tempore porque me sentía esclavo y tú parecías liberadora, querida Nicotina. Pero ahora que me siento libre, ¿qué necesidad tengo de ti?

Debes estar contenta: te he dado veinte años de salud. Yo te agradezco que nunca me hayas dado un disgusto, que siempre me hayas dado lo que te he pedido en cada pitillo, ni más ni menos, que hayas sido el colofón de muchos placeres, que me hayas ayudado a reconciliarme con ciertos enemigos. Pero ha llegado el momento de sacarte de mi pecho. No puedo seguir siendo tu templo.

No diré eso de que no fumaré ni siquiera en la boda de mis hijas, porque tengo los pies de barro. Diré tan sólo, como los nicoticómanos anónimos y como me han aconsejado los amigos de mi bitácora: Hoy no voy a fumar.

Y si mañana vuelvo a fumar, no pienso atormentarme, que bastantes tormentos ofrece ya la vida.

Que me disculpen mis lectores si durante unos días estoy combativo: es que estaré librando una batalla interior con una hidra policéfala.

Me mantenga o no en lo dicho, espero no daros más la lata con este asunto.

Quod scripsi, scripsi.

jueves, 2 de abril de 2009

El bozo

Recuerdo la invasión hormonal que sufrí en mi adolescencia. Yo era un incendio con patas. Pero me esforzaba lo indecible por que no se notara.

Un día, en una discusión familiar, uno de mis seis hermanos me acusó de afeitarme el bigote en secreto. Y yo dije: ¡Mentira!, cuando era una verdad como un templo que era tan ridículo negar, que se produjo una risotada general.

¡Qué edad más tonta! Sin embargo, no dejo de recordarla con cierto cariño. Me estaba inaugurando como hombre y no entendía lo que me pasaba.

Cuando mis alumnos se ponen un poco insoportables, me digo: Jesús, recuerda: incendios con patas.

miércoles, 1 de abril de 2009

Vivan la libertad y las erecciones de estatuas

ISA (Iniciativa Sevilla Abierta) nació hace un par de años para pedir una Sevilla abierta a algo que no fuese sólo lo folclórico y tradicional. De sus dos años de vida y de letargo la ha despertado Juan Pablo II: ISA nos escribe pidiendo dinero dinero para poder difundir en la prensa escrita su oposición a que los sevillanos, con su propio dinero, levanten una estatua a Juan Pablo II. Su argumento es que Juan Pablo II puede herir sensibilidades de una sociedad plural y que se opuso a grandes logros sociales (entiéndase condón) y científicos (entiéndase el uso de embriones como medicamento).

Desde aquí les respondo:

a) Los partidarios de la libertad siempre tienen razón. Así que ISA, en vez de fastidiar a los demás, erija, con su dinero y en otro sitio, otra estatua y así todos tan libres y contentos. Por erecciones, que no quede. Proponer es más elegante y abierto que oponerse.

b) Si sólo pudiéramos levantar estatuas que no hirieran sensibilidades, los homenajeados sólo podrían ser el inventor del hilo dental y el sintagma nominal (y aun así, alguien se podría ofender). En vez de prohibir erecciones, lo mejor es no ser tan susceptible ni sentirse herido con tanta facilidad.

c) La tolerancia no consiste en prohibir las erecciones de estatuas, sino en permitirlas.

d) La sociedad es muy plural, pero los individuos no. Y como lo real son los individuos y la sociedad es sólo una entelequia, demos libertad a las erecciones de los individuos. Así que prohibir iniciativas de los individuos en nombre de la sociedad, es como prohibir a los pájaros volar en nombre de la pajaridad.

No recuerdo si yo fui en su día firmante de la declaración de ISA, pero, claro, por entonces yo creía que no nos oponíamos a las erecciones.