sábado, 5 de septiembre de 2009

Canibalismo casero

Una vez una mujer separada me invitó a comer a su casa. Era bióloga y adoptaba conmigo un aire de maestra dedicada a romperme los esquemas. Me los rompió todos cuando sacó del congelador la placenta de su último parto.

-¿Y de eso te escandalizas? -me dijo-. Una amiga mía ha cocinado su placenta en estofado y nos invitó a comer a todas sus amigas.

Estaba yo aún recogiendo los palos de mi sombrajo cuando debí de decir que aquello rondaba el canibalismo.

-La autofagia no es tan mala -me replicó-. Tú mismo te comes las uñas, que te he visto, y los niños se comen los mocos. ¿Y nunca te has chupado la sangre de tu propia herida? Todos tenemos un caníbal dentro, pero la religión oscurantista lo ha enterrado bajo los tabúes.

¡Bendita religión, benditos tabúes!

viernes, 4 de septiembre de 2009

Lo que pienso cuando meo borracho en un bar

Advierto: esta entrada es filosofescatológica. He intentado escribirla varias veces, pero siempre la acabo borrando, porque no doy con la tecla.

El caso es que un día, charlando con mi hermano David, descubrimos que tenemos una cosa más en común: los pensamientos que nos abordan cuando meamos borrachos en un bar.

Uno está alegre y chispeante en la mesa, acaba de decir unas cuantas burradas y le acaban de hacer unas cuantas confidencias y entonces uno va al servicio y allí reinan la penumbra y el silencio, pero la cabeza sigue llena de voces y puntos de vista a cual más dispares y entonces es cuando le llueve a uno una tormenta de ideas difíciles de plasmar porque están alcoholizadas: que si el mundo es incomprensible y estupendo, que está lleno de sorpresas, que uno comprende ahora al mismo que quizá mañana, ya sobrio, acabará rechazando. Uno se siente dotado de una clarividencia que le hace comprenderlo casi todo y lo que uno no comprende también le parece bien; e incluso me dirijo a Dios con más camaradería, como si los dos fuéramos soldados en día de permiso.

Como esas meadas suelen ser largas, dan para mucho.

En fin, lo expongo por si a alguien le pasa lo mismo.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Los mejores años

La amiga de una amiga mía dice que, a nuestra edad, ya hemos vivido lo mejor y nos queda lo peor: la adolescencia de nuestros hijos, el declive de nuestras facultades, artrosis, presbicia... Terrible será el día en que nos cueste subir las escaleras o no se nos empine. Por entonces, me gustaría estar aún en mis cabales para poder leer a Dante, Homero, Cervantes, Shakespeare y la Biblia.

Al menos será hermoso esperar la muerte saboreando lo mejor que dejaron los que una vez estuvieron vivos como lo estoy yo ahora.

Fue precisamente mi afán por rebatir esa idea que acabo de exponer por lo que escribí ese aforismo de: "Todos son los mejores años de nuestra vida".

Ojalá.

martes, 1 de septiembre de 2009

Conceptos fatuos


Estoy recopilando conceptos fatuos. Necesito recolectores. Ejemplos de conceptos fatuos son, por ejemplo, la naturaleza o el equilibrio ecológico. ¿Nunca habéis oído frases de este estilo?:

-"La naturaleza, que es muy sabia, ha hecho las cosas así"
-"El hombre está destrozando el equilibrio ecológico".

Vamos por la primera:
¿Quién es doña Naturaleza? No es más que los seres tal como vienen dados, pero ella en sí no es nadie y, por tanto, no ha hecho nada de nada.

Vamos por la segunda:
¿En qué demonios consiste el equilibrio ecológico? ¿En que los hombres no se carguen a los leones y a las gacelas para que los leones puedan seguir devorando gacelas? ¿Y no es eso más una guerra que un equilibrio? Y si eso es un equilibrio, ¿por qué no iba a ser también un equilibrio acabar con los leones?
Dios me libre de querer que desaparezcan los leones, que me encantan, y las gacelas, que me chiflan. Más bien, con todo esto quiero decir que el equilibrio ecológico es un dios vacío y falso: uno lo pincha y suelga un gran peo. El equilibrio ecológico no es más que el estado actual de la guerra.

Yo no quiero luchar a favor de equilibrios ecológicos endiosados y que no benefician a nadie. Yo quiero luchar a favor de los hombres, de las gacelas y de los leones. En ese orden.

domingo, 30 de agosto de 2009

Arquímedes versus Esquilo

Mi buen amigo Lopera in the nest, en un comentario a mis Aforismos verdes, cita a Hardy, autor de La apología del matemático:

"Archimedes will be remembered when Aeschylus is forgotten, because languages die and mathematical ideas do not."

("A Arquímedes se le recordará cuando Esquilo sea olvidado, porque las lenguas mueren y las ideas matemáticas no".)

Como entre Lopera in the nest y yo hay siempre una simpática disputa acerca de la primacía de las matemáticas o de la poesía (a pesar de que, en la cúspide, se tocan y a veces se identifican), quiero aquí rebatir a Hardy con los siguientes argumentos:

1. Aunque las lenguas mueren, las obras de arte no. Por eso, no morirá jamás La Ilíada de Homero por mucho que haya muerto el griego en que él la compuso. La poesía es algo más que la lengua en que se expresa: es la belleza del pensamiento y eso es universal.

2. Mientras que el mérito de Esquilo es el de haber creado una belleza que antes no existía, el de Arquímedes es tan sólo el de haber descubierto la que ya existía. Sin Cristóbal Colón , América seguiría existiendo y, tarde o temprano, la habría descubierto otro. Pero sin Leonardo da Vinci no existiría la Gioconda y el mundo sería así un poco menos bello. Arquímedes y Colón tuvieron el mérito de ser listos, audaces y los primeros en escalar la cumbre, pero Esquilo y Leonardo crearon la cumbre misma.

3. El número pi se impuso a Pitágoras, que se limitó a describirlo, mientras que la Pietá no se impuso a Miguel Ángel, sino que él la creó. Así pues, la Pietá es un producto personal, pero el número pi no. La Pietá es inexplicable sin Miguel Ángel, que la hizo posible. El número pi es explicable sin Pitágoras. Por eso, a Pascal se le recuerda más por sus escritos filosóficos que por sus escritos matemáticos y casi todos saben que la Pietá la esculpió Miguel Ángel, pero muy pocos saben que el número pi lo descubrió Pitágoras. Dentro de mil años seguirá pasando lo mismo.

En fin, eso quería decir respecto a la frase de Hardy.