lunes, 27 de abril de 2020

Dos poemas de Enrique García-Máiquez

Los he sacado de su último poemario, cuya lectura encarezco, Mal que bien, en Adonáis.

En todos sus poemas chispea el ingenio, late la emoción, rebosa el buen gusto y, sobre todo, hay luz y optimismo. ¿Qué más se puede pedir a un libro?

Pongo aquí solo dos poemas brevísimos, pero estupendos.

EPITAFIO A UNA JOVEN MADRE
                                A Cristina Moreno
No te sea leve la tierra en que reposas
ni tampoco tranquila. No estás acostumbrada.
Que sobre ella retumben cada día más firmes
los pasos de tus hijos y el ruido de sus risas.


EPIFANÍA
En el instante
         en que el niño se lanza
                                      a la piscina
         pueden verse en su espalda
las alas de su ángel.

3 comentarios:

E. G-Máiquez dijo...

Muchísimas gracias.

Dyhego dijo...

La muerte siempre es triste. Le ha dado la vuelta.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Sí, Diego, también se hace eco de la fórmula latina que viene en tantas tumbas: Sit tibi terra levis: que la tierra te sea leve.