Dios es señor del ser en tal medida
que todo es lo que Él diga. Si Él quisiera,
el ser podría ser de otra manera.
No hay fuerza que lo frene ni lo mida.
Podría hacer que el bien en esta vida
fuese el mal. No hace formas duraderas.
Y el hombre sólo entiende el ser por fuera,
pues dentro es sólo lo que Dios decida.
Ante la omnipotencia todo es nada.
Sólo nos quedan nombres sin esencia
para errar en un mundo incognoscible.
Dios no es la comprensible conveniencia
que pretende la ciencia, equivocada
con tal de no creer en lo increíble.
(de Menos la luna y yo, Jesús Cotta)
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