Si naciendo escapé de la nada,
mi existencia será para siempre.
Morir es no haber sido engendrado.
Quien nace no muere.
Desde el día en que fui concebido
he vencido por siempre a la muerte
aunque el viento se lleve mis átomos
y sople muy fuerte.
Eso sí, ¿qué será de mí, solo,
y tan lejos del sol, tan ausente,
sin espacio ni tiempo ni el mundo
donde tú me quieres?
(de Niños al hombro, Jesús Cotta)
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