Si naciendo escapé de la nada,
mi existencia será para siempre.
Morir es no haber sido engendrado.
Quien nace no muere.
Desde el día en que fui concebido
he vencido por siempre a la muerte
aunque el viento se lleve mis átomos
y sople muy fuerte.
Eso sí, ¿qué será de mí, solo,
y tan lejos del sol, tan ausente,
sin espacio ni tiempo ni el mundo
donde tú me quieres?
(de Niños al hombro, Jesús Cotta)
2 comentarios:
Don Epifanio:
tan lejos de este mundo donde se nos quiere. La terrible pregunta para la que nunca habrá respuesta, y cuando la encontremos, ya no servirá para nada.
Me quedo con la primera parte del poema, que es más alegre. (Lo que no quiere decir que el final sea malo, claro).
25 neutonios eternos.
Don Diego, tiene usted razón: la última parte es triste.
Yo quiero tener la esperanza de que la conciencia de nuestros seres queridos no se ha extinguido. Así sea.
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