jueves, 2 de junio de 2011

Títulos de películas porno

Yo de esto no sé mucho, pero me han dicho que en las pelis porno el guión es muy pobre y los temas son siempre los mismos. Por lo visto, un clásico es que llegan unas extraterrestres y abducen a unos granjeros que, a pesar de vivir entre vacas, tienen músculos de gimnasio. Las extraterrestres llevan antenas y cosas de esas, pero a los diez segundos de enrollarse con los inocentes granjeros, que, por cierto, tienen unos cacharros de envergadura, se descubre que son totalmente humanas y que incluso se les corre el rimmel.

Propongo, pues, al mercado de pelis porno los siguientes temas y títulos, para enriquecer un poco la gama y la trama:

1. Guerra de guarrillas
2. La Falomaquia (una adaptación del mundo de los gladiadores)
3. El Pajabarata y el Mamasutra (con actores de Bollywood)
4. Conjunción copulativa (una explicación erótica de la gramática)
5. Marineritos musculosos desesperados en alta mar (estudio psicológico de las consecuencias que para los varones tiene el estar mucho tiempo alejados de tierra firme)
6. Murieron con las gomas puestas (pornowestern)
7. Los neunucos (el harén del sultán se lo pasa bomba con los falsos eunucos)
8. Ay pupa (para los amantes del sado)
9. Chicha chachi (cine realizado por actores entrados en carnes)
10. Nabucondonosor (peli de tema histórico)

miércoles, 1 de junio de 2011

Dónde quiero que me entierren

Ni los faraones, con todo su poder, han escapado de los profanadores de tumbas. Así que ¿para qué gastarme dinero en una tumba? Que me entierren desnudo en el campo, con una cruz de palo, y que planten un arbolito para que sus raíces arraiguen en mi pecho. Me gustaría que el árbol sea frutal, pero no quiero obligar a nadie a que se coma mis cerezas. Se las dejaremos a los pajaritos.

Lo malo es que el Estado, siempre tan providente y metomentodo, no nos deja ser enterrados en la propia tierra de uno.

De todas las  intromisiones del Estado ésta es una de las más desconcertantes. Pero como a nadie le gusta pensar en su propia muerte, nadie protesta.

Y, de paso, me encantaría que me dijeseis si vais a dejar dicho o escrito qué deben hacer vuestros deudos con vuestro cuerpo o qué os gustaría que hiciesen con él.

lunes, 30 de mayo de 2011

Mis alumnos de griego os regalan más palabras

1. Macrobio: microbio gigantesco de mil pares de narices, ameba amorfa y descomunal que no cabe en la probeta.

2. Macrobiobyte: virus informático que ocupa toda la pantalla, el muy puñetero.

3. Pordomancia: adivinación a través de las ventosidades. “A ver, déjame que adivine: has comido alubias”.

4. Tristífugo: que aleja la tristeza. "Estoy en una fase de mi vida en que solo puedo leer poesía tristífuga".

5. Papirodactilotomía: cortarse el dedito con el filo del papel. “Ayer casi me desmayo por culpa de una papirodactilotomía”.

6. Biblióbolo: lanzador de libros. “Señor director, acuda a la clase de tercero de eso, que están practicando la bibliobolia”.

7. Osteoteca: saco de huesos. “La novia de Popeye es una osteoteca”.

8. Megalogamia: casarse a lo grande, en la basílica de la Macarena o en la catedral, y presidiendo el cardenal y no un curilla cualquiera.

9. Cefalofagia: comerle el coco a la gente.

10. Hoplofonía: sonido de las armas. Vg.: A mí me encanta la hoplofonía de la guerra de las galaxias.

sábado, 28 de mayo de 2011

El sueño más triste

Yo en sueños he sido abogado y me sabía las leyes al dedillo. He sido guerrero y he matado monstruos. He sido perseguidor y perseguido. He sido también torero. Y compañero de cama de muchas personas que no lo saben o que no existen. Y he montado motos, caballos y dragones. Y, siempre en septiembre, he sido profesor buscando en los pasillos de un instituto un aula, unos alumnos o unos apuntes que nunca encuentro.

Pero de todas las cosas que en sueños he sido ninguna me oprime tanto como aquella vez que yo era tan solo un hombre desnudo que llevaba a hombros el cadáver de mi padre, anciano, recién devorado por la metástasis, tibio aún y pesado como el mundo, por una ciudad oscura, desierta y sucia, en un amanecer que nunca acababa de romper del todo y que me llenaba el corazón de tristeza, de soledad, de desamparo, de orfandad para siempre.

Cada vez que el recuerdo de este sueño me angustia, tengo que volver a mirar la fotografía de mi padre cuando era soldado, joven, fuerte, guapo, de rasgos finos, de rizos negros y recios, el hombre del que mi madre aún sigue enamorada. Desde esa foto me sonríe, sin saber que yo iba a existir gracias a él años después.

Así de guapos y jóvenes nos esperan nuestros padres allí arriba a los que ya somos huérfanos.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Jabón Estelar

Con un viejo termo eléctrico y una turbina, David ha elaborado una máquina de hacer jabón.

Allí vierte sosa cáustica y aceite usado y la máquina lo convierte en jabón de lavar ropa. ¡Y qué gusto da ponerse la ropa lavada con ese jabón! Es como ir desnudo y espolvoreado de polen.

Pero la especialidad de la casa es el Jabón Estelar.

Con aceite virgen de las aceitunas de su finca, pétalos de flores escogidas por sus hijos, esencias pasadas por el manto de la Virgen y bendecidas por el padre Luis, David ordena a la máquina batir el mejunje y luego lo vierte en una caja de madera noble y labrada por él y lo deja al relente toda la noche.

Entonces las estrellas escancian sus chiribitas, sus minicometas incendiarios, sus tornasoles, sus querubes y sus caballitos siderales y un toque de los anillos de Saturno, en fin, todo lo que recibieron, cuando eran aún barro, Adán y Eva en el Edén. Y todo eso le viene muy bien al jabón.

Y al amanecer, David lo corta con un machete y guarda las pastillas en bolsas de tela y las reparte generoso.

Las niñas que se lavan con ese jabón son más bonitas y más listas; y los niños, más fuertes y avispados; los muchachos se hacen poetas; las muchachas, pintoras; y ha habido mujeres que, acariciadas por ese jabón, se han quedado por fin, como deseaban, embarazadas en largas noches de amor con sus maridos.

Gracias, David, por el Jabón.