miércoles, 10 de septiembre de 2014

El suicida y su ángel

Mi corazón está con el de todos los suicidas desde que de niño veía entre las fotos familiares el retrato de un hombre joven que, como me explicó mi padre, era un amigo suyo que se suicidó.

Creo que aquello me impresionó tanto porque ya por entonces oía yo una especie de voz, que no era sino una sugerencia loca, pero persistente, de mi imaginación, que, al asomarme a un barranco o al ver una soga o un cuchillo, me susurraba: "Ahora, Jesús, ahora es el momento. Fíjate qué fácil".

Por fortuna, los niños aprenden, gracias a los ángeles, a distinguir entre lo bueno de la imaginación y lo malo antes que a hablar, y el mío no solo me enseñaba eso, sino que además me apretaba contra su pecho cálido y fuerte. Lo recuerdo bien. Y siempre me salvaba.

A él el suyo no lo pudo salvar.

Qué tristeza tuvo que invadir al ángel del suicida no solo por no haberlo podido salvar de la muerte, sino sobre todo por no haberlo podido salvar de la tristeza que lo había matado por dentro antes de que el cuchillo, la soga o el barranco lo hubiera matado por fuera.

Por él enciendo hoy otra mariposa.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Mariposas encendidas

Cuando alguien va a Grecia, le encargo que me traiga mechas para mis mariposas de aceite, que cada vez es más difícil encontrar en España.

Siempre tengo una vela o una mariposa encendida en casa a la Virgen.

Me ha dicho un amigo que mis velas le están ayudando mucho. Me hace muy feliz pensar que ofrecer mi ayuda no es lo único que puedo hacer por alguien, sino que, además, puedo rezar. Eso extiende mi ayuda hasta extremos que yo ni puedo sospechar ni soñar. Con que solo exista una posibilidad entre un millón de que exista Dios y atienda a mis plegarias, vale la pena llenar mi casa de mariposas encendidas que las lleven a las manos de la Panagía, de la Toda Santa.

Si Él no me escucha, ya me escuchará Ella.


martes, 2 de septiembre de 2014

Las flores y el bombero

Hoy iba por la calle con un ramo de nardos y rosas rojas y me paró un bombero por la calle y me dijo: "¡Suerte! Que tenga usted mucha, que ya es difícil" y se despidió con esa sonrisa de complicidad entre hombres.

Y la verdad es que he tenido mucha, mucha suerte, si podemos llamar suerte a las mercedes recibidas, al amor, a la gracia.

Gracias a las flores y al bombero.

lunes, 1 de septiembre de 2014

El mejor de los placeres veraniegos

De todos los placeres del verano me quedo con este: flotar desnudo y de noche en la piscina mirando a las estrellas.

Es un placer no solo porque el agua y la desnudez se hicieron la una para la otra, sino porque en ese templo de las estrellas sobre el agua es natural y fluida la conversación con Dios.

Vengo, pues, con muchas ganas de charlar con vosotros y de contaros lo que me han contado las estrellas.

La primera es recomendaros el blog de mi hermano Daniel: Almanaque de alacranes, donde cada día colgará un punzante epigrama para despertarnos.

Un abrazo a todos


lunes, 18 de agosto de 2014

He soñado con Federico García Lorca

He soñado que acompañaba a Federico García Lorca por varios sitios que eran uno solo: tan pronto era mi instituto como la casa solariega de mi madre o el centro de Sevilla. Y en un momento dado, cuando el Poeta me sonreía como dicen que sonreía él y me estrechaba la mano para agradecerme no sé qué, me di cuenta de que lo querían matar. Advertí como una realidad física esa amenaza.

Desde entonces todo mi afán era protegerlo, porque yo era el único que lo sabía y podía salvarlo.

El resto del sueño consiste en aparecer él de pronto por aquí o por allá y yo tras él mirando a un lado y a otro buscando sospechosos, hasta que, en mitad del campo, veo una pistola apuntándole y lo empujo cuesta abajo y esta vez lo salvo. La pistola reaparece y lo vuelvo a salvar. Pero la pistola reaparece.

Me he despertado con la sensación de que el asesino tenía más interés en matarlo que fuerzas y oportunidades tenía yo de salvarlo. Y he encendido una vela a la Virgen, de la que tan devoto era el Poeta, para que ahora que tiene superpoderes proteja de las mordazas, de los politicastros, de los tiranuelos, a todos los cantores, profetas, poetas y amigos de la belleza que Dios nos ha encomendado custodiar y aumentar.

Lo mataron hoy un 18 de agosto, pero de 1936.

Me alegro de haberlo salvado tantas veces: una por cada 18 de agosto.