domingo, 29 de junio de 2008

Más poesía y menos pitillo

Cuando he dicho que mis hijas me han pedido que abandone la nicotina el tres de julio, buenos amigos con buena intención y mejor criterio me han aconsejado hacerlo por mí más que por ellas. Pero hacer cosas por mí nunca ha sido mi fuerte. Lo que sí se me da muy bien es dejarme arrastrar por mí, por lo peor de mí: eso explica mi afición al tabaco.
Por eso lo voy a hacer por mis hijas, para no asfixiarme cuando corro con ellas por el parque o por la arena de la playa, para poder llevarla en brazos sin sudar la gota gorda cuando estén dormidas, para no llegar a los sesenta años con un enfisema que me impida disfrutar de mis nietos si los tengo.
De todos modos, sí haré algo por mí, por una vez en mi vida: deporte. Eso sí, no me depilaré las piernas.
A ver si las Musas y las Gracias me visitan estos días con síndrome de abstinencia.

2 comentarios:

jose miguel dijo...

No es mala idea la de dejar el tabaco por la poesía, o al menos eso es lo que te ocurrirá, escribir poemas tristes la mayoria de las veces como los de Miguel Hernadez, porque tu amada nicotina la tendrás lejos de tus labios y su aroma fuera de tu lecho, claro que eso te lo agradeceran tus hijas y tu esposa por estar solo contigo. Pero la nicotina es una amante que huele como las esencias baratas que la creeras oler en todas partes, un amante inoportuna, que te hará vivir sin ella luchando siempre y te dejará morir entre sus brazos sino luchas, es una amante posesiva con la que solo engendrás alitosis, dedos amarillos y boca poco apetitosa.
elpiyayo

Jesús Cotta Lobato dijo...

¡Córcholis! Cada vez que flaquee, leeré tu comentario y se me quitarán las ganas de fumar.