viernes, 22 de mayo de 2009

La prueba del poeta


No sé qué dictador le dijo a un poeta que denunciaba sus injusticias:


"Escribe poemitas, pero no (j)odas".


Eso es lo que yo llamo la prueba del poeta y del escritor en general: escribir poemitas que gusten a todos, para no molestar, o ser libre como un pájaro y escribir lo que le salga de la punta.


Quevedo prefirió seguir escribiendo odas ("No he de callar por más que con el dedo..."). Maiakovski también y por eso se mató. Es un mártir de la poesía, como Miguel Hernández, que prefirió cantar lo que quería, no lo que le pedían. Los tres, a su manera, lo pagaron caro.


Me pregunto qué haría yo ante semejante prueba. ¿Qué podría más en mí: el amor a la libertad y a la poesía o el amor a la seguridad y la vida?


Aquí salimos Jabo H. Pizarroso y yo, en fotografía de Antonio Acedo, con el libro amarillo de Maiakovski. Vestimos los dos de negro, pero fue pura casualidad. Durante el coloquio, al aire libre, cuando comenzaba a refrescar, tuvimos algunas intuiciones felices.

21 comentarios:

Julio dijo...

Ecribe poemas, y jode todo lo que puedas.
Enhorabuena, amigo Jesús.

Dyhego dijo...

¿Cuáles fueron esas "intuiciones felices"?
Espero que llegue usted a formar un cuarteto con los poetas que usted cita, PERO EN LA GLORIA LITERARIA, NO EN SU FINAL, POR SUPUESTO.
Hoy le voy a dar a usted 2 neutonios.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Tanto la charla en la pérgola como las cervezas posteriores fueron estupendas, Jesús. Una tarde más que completa.
Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Lo cierto es que hay que (j)oder todo lo que se pueda.

Felicidades por la charla.

Y desde luego, como se podrá comprobar, la poesía está por encima de todas las cosas, del bien y del mal, y realiza "intuiciones".

Un abrazo y mis mayores felicitaciones.

Rosna dijo...

Bravo por la poesía que lo acoge a usted y sus intuiciones felices ,insisto ,no piense en el final , vivimos el aquí y ahora .
Feliz Viernes !!!
Yuriko
Ohhhh , salió muyyyy wueno en la foto , no esta diferente a su fotis en la portada de su Bitacora . Omedeto !!!!

Dyhego dijo...

Que pases un buen fin de semana. Los ídem nunca estoy en mi casa por eso no aparezco por ninguna bitácora y los lunes me da pereza contestar a entradas antiguas.
1 neutonio

Jesús Cotta Lobato dijo...

Julio, a ver si tengo lo que hay que tener para hacerlo. Gracias por los ánimos.

Dyhego, sólo uno de cada mil millones de hombres en la historia consigue esa gloria. Por ahora me contento por dar de mí lo mejor que puedo dar en poesía. En cuanto a las intuiciones felices, se pueden resumir en que, aunque por exigencias del guión que no vienen al caso incluimos a cuatro poetas aparentemente heterogéneos (Maiakovski, Ritsos, Esenin y M. Hernández), luego ha resultado que entre ellos cuatro tenían más en común que entre poetas del mismo país y que todo eso quedó ilustrado con reflexiones que se nos ocurrieron durante la charla.

Juan Antonio, si sabes algo de tus cuitas, por favor, comunícanoslo.

Javier, durante la charla descubrí que si un poeta se autocensura por miedo, se muere.

Rosna, me mira usted con muy buenos ojos. Desde aquí una brazada de flores del jacarandá para usted.

Dyhego, lo mismo digo. Que te pongas fuerte.

Alejandro Muñoz dijo...

Tus poetas valientes, ¿tenían hijos? A lo mejor eso te ayuda a sopesar, Jesús.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Alejandro, de los cuatro citados creo que sólo Miguel Hernández tenía un hijo, al que compuso desde el hospital las famosas nanas de la cebolla. Precisamente nunca entendí por qué Miguel no accedió a lo que le pedía su mujer, que escribiera cosas religiosas para que se librara de la condena por sus pasadas actividades políticas. Los autos sacramentales que escribió en su pasado, cuando aún era católico, podían haberlo salvado y aun así no quiso dar su brazo a torcer. Yo creo, Alejandro, que por amor a los hijos uno puede hacer cualquier cosa menos el mal. Un poner: si Stalin, para salvarme, me obliga a cantar las loas a su sanguinario régimen, quizá lo haría por no dejar huérfanas a mis hijas, pero siempre me sentiría un cobarde, un colaborador de la sangre. Un abrazo.

Er Tato dijo...

No recuerdo quién dijo que cuando una batalla está perdida, el único guerrero que puede librar la siguiente es el que huyó.

Un abrazo

P.S.: Es curioso, pero a pesar de la foto del blog, si me cruzara contigo por la calle no te reconocería. Se te ve bastante cambiado y más guapo ;-)

Jesús Cotta Lobato dijo...

Tato, acabas de disipar mis cuitas con ese dicho. Ahora tengo claro que yo agacharía la cabeza ante el dictador y cantaría poemitas... hasta que la palmara uno de los dos.
Y gracias por el elogio. Seguro que me ves por la calle y el brillo de mi cráneo me delatará ante tus ojos. Un abrazo, compañero.

Ranzzionger dijo...

Me imagino que transigir por salvar la vida es un precio que pagaríamos casi todos. Sólo algunos elegidos o iluminados tienen la valentía o inconsciencia de plantar la cara sin importar las consecuencias. Si hubieran transigido, habrían escritos más poemas, pero, ¿serían mejores? Esperemos nunca tener que enfrentarnos a esa terrible disyuntiva.
Por cierto, muy conjuntados ambos, en la línea de Alberto Cortez y Raphael.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Ranzzionger, supongo que sólo los genios son capaces de pasar por el aro y encima seguir escribiendo cosas maravillosas. Por cierto, yo me pido Raphael.

Olga B. dijo...

Yo no sé qué es pasar por el aro realmente. Dejarse matar o matarse también puede ser pasar por el aro, no lo sé.
Es que tú no sabes que soy fan de Arquíloco, claro. Un hoplita sólo podía volver de la batalla con el escudo o sobre el escudo, pero él abandonó el escudo para huir más deprisa... y luego escribió poemas sobre ello.
Ante la vida o la muerte, no lo sé, la verdad; no me preocupa tanto, lo malo es que soltamos los escudos todos los días por cualquier cosita, por el que dirán, por un favorcillo, por una palmadita, por evitar una crítica (¿te acuerdas de la entrada de "¡somos moñas!:-)... hablar de vida o muerte es ponerse estupendos. Hay pocos héroes. Incluso hay poca gente consecuente.
Yo deseo ser consecuente aunque haya que pagar los precios que haga falta, pero la vida... ¿no es demasiado precio?, ¿no es una obligación moral conservarla?
No lo sé, es complicado.
Un abrazo y muy buen finde, Jesús.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Jo, Olga, de todos los comentarios de hoy, el tuyo es el que más fino hila. Desde luego yo no soy de los que me voy a poner valiente cuando, como bien afirmas, en la vida cotidiana me dejo prostituir un poco. Y me has abierto los ojos con eso de que es un deber moral conservar la vida, sobre todo si muchos nos aman. Un beso.

Ruben M. M. dijo...

Jesús, grandes preguntas plantea tu pregunta. Tú mismo has respondido. Si diariamente, de alguna manera, en la vida diaria por h o por b todos pasamos por el aro, qué decir de la situación que tú planteas. Recuerda el histórico: "... y sin embargo, se mueve...". Pienso que cada momento histórico y cada lugar es diferente y exige unas respuestas determinadas. Piensa que harías con tu capacidad creadora, si fueras un judio en la Alemania nazi. No sé, alguien dijo que sólo los genios se atreven a estas cosas... y creo que es así. Además cada persona es como es y tiene sus necesidades y cada necesidad llega hasta un cierto límite. Recuerdas todos esos pesonajes que habiendo creado obras inmortales, depués actuaron con un sentido totalmente práctico y se acercaron a quienes debían para vivir mejor. Pero a pesar de todo, aquí te dejo una frase para pensar, pronunciada por Edmund Husserl en 1938: "Las ideas son más fuertes que todos los poderes empíricos."
Un abrazo, y qué pena no poder haber asistido a la presentación del libro. Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Rubén, me gusta la frase Husserl. De hecho, por una idea Antígona se enfrentó a un tirano. Esos mártires pasaron a la historia, como los cristianos que morían en el circo. Los que tiramos por el camino de enmedio, vivimos, pero no para la posteridad. Es un pago justo. Un abrazo.

Mery dijo...

El temita se las trae, porque puede ser una banalidad o dar para profundidades.
Se me ocurre el ejemplo de Sherezade, que inventó mil y un cuentos para abatir al sultán enloquecido y tirano, exponiéndose a ser la próxima en morir de madrugada, en vez de quedarse calladita y escondida.
Pero ser héroe en la vida diaria es un sueño romántico al alcance de pocos. El común de los mortales lo que hacemos es remontar las tribulaciones de la vida lo mejor que podemos.

Un beso y feliz fin de semana.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Mery, Sherezade está aquí muy bien traída. Así que ya sé qué haría: cautivaría con mis poemitas a todos, pero procuraría que hubiera una segunda lectura. Lo malo es que para eso hay que ser muy listo.

Gerardo V. dijo...

dices bien, amigo Cotta, intuiciones; y si, también felices, porque los que allí estuvimos conversando, estuvimos muy agusto y eso se aproxima bastante al concepto felicidad o ¿acaso la felicidad debe ser grande en su empresa (sueños), dócil y aburrida como cosa permanente e inmutable?. Dices bien, querido Jesús, tuvimos intuiciones felices, breves, inconclusas pero que sirvio para encontrarnos en la emoción de lo que las palabras nos descubren.
Un abrazo.
Gerardo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Sí, Gerardo, lo pasamos bien charlando con una cerveza de poesía, del universo, de las especies y uno escucha cosas que no había sospechado o acierta a decir en palabras lo que antes le costaba poner en pie. Un abrazo.