lunes, 19 de octubre de 2009

Cambio radical

Tendría yo unos veintiún añitos cuando resolví dar un giro copernicano a mi vida: tenía que cambiar mi actitud ante el mundo. Adiós al Cotta sonriente y complaciente, al que pide disculpas y se arrepiente y duda de todo. Adiós a Woody Allen. Ahora mi modelo sería James Bond.

Salí, pues, de mi casa aquella mañana con pie firme, fumando y mirando con descaro a la gente, como si el mundo me importara un rábano. Iba en dirección al Corte Inglés a comprarme unas supercuchillas de afeitar que marcarían el inicio de una nueva vida. Y cuando llegué al Corte Inglés, tan concentrado estaba en mantener mi nueva y definitiva actitud ante la vida, que no me di cuenta de que el cristal de la enorme puerta estaba cerrado y me di de narices contra él.

-Está cerrado, niño -me dijo una señora que estaba esperando que lo abrieran, mientras a mí se me saltaban lágrimas de dolor imposibles de disimular.

Por entonces yo pensaba que podía dar giros radicales en mi vida.

27 comentarios:

Ángeles dijo...

Es la vida la que nos gira como quiere.
Me alegra su recuperación, no tosa, ni se ria mucho.
Un saludo

eres_mi_cruz dijo...

de Woody Allen al inspector Jacques Clouseau...
pasando por Bond... James Bond...
una metamorfosis hilarante, jesús...

ReyVindiko dijo...

Me encanta esta anécdota, es tan woodyallense. ¡Cuántos planes no habré hecho yo para cambiar mi vida y no me han dejado más que frustración, pesimismo o, en el mejor de los casos, resignación!

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
Los giros de 360º son los más peligrosos...
1 neutonio de latitud 38º Norte y longitud 1º Oeste

Jesús Cotta Lobato dijo...

Ángeles, por ahora me he librado de la tos. De la risa, no.

Eresmicruz, si me hubiera propuesto como modelo algo más asequible para mí, no sé, por ejemplo, James Stewart, el golpe de narices no habría sido tan fuerte. Un abrazo.

Reyvindiko, tú me conoces bien. Y tengo más anécdotas como esta, sólo que no son para contarlas aquí.

Dyhego, sí, pero he tardado unos veinte años en darme cuenta. Ahora me propongo cambios tales como: a partir de ahora, voy a leer un cuento con mis hijas al menos una vez por semana. ¡Ni aun así lo cumplo!

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

El hombre propone y el Corte inglés dispone, amigo Jesús. Es ley de vida...

Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Juan Antonio, sin embargo, lo que me encantaría es ser más poderoso que la vida, ser yo quien disponga.

Rocío dijo...

Jajajaja... Cuántas veces nos propondremos esos cambios radicales sin efecto alguno. Mejor pequeños cambios, dominables, realistas, poco a poco... Y así no nos damos de bruces contra ningún cristal...

Rocío dijo...

Por cierto, me alegro de que todo saliera bien. Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Rocío, eso haré. Cambios pequeñitos. No quiero más golpes contra los cristales. Un beso.

elpiyayo dijo...

Bueno ese es un cabezazo bien dado, pero ni has contado el primero y espero que yo no pueda criticar el ultimo,porque esos se pueden evitar , pero hay otros que no.Tu hermano que te quiere, te admira pero..... es un ..tu ya sabes como soy.
Por cierto, se baraja la posibilidad que mi proxima nieta se llame Lula, ¿no serán muchas?

Jesús Cotta Lobato dijo...

Piyayo, Isabel es un nombre precioso. En nuestra familia lo llevan mujeres guapas y buenas. Yo voto por ese nombre. Por cierto, me acabo de enterar de que será nieta y no nieto. En esta familia faltan mujeres.

Capitán dijo...

Total, que el cristal fue el primero en darse cuenta que habías dado un giro radical a tu vida, sin vuelta atrás.

Un abrazo

lolo dijo...

...y el Cotta sonriente se dio la vuelta para demostrar al mundo que dudar y arrepentirse es mejor que darse de narices en un falso escaparate.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Sí, Capitán, el cambio radical se lo quedó el cristal de las narices.

Lolo, tu comentario debería ser el final de mi entrada. Gracias.

Alejandro Muñoz dijo...

No sabes lo que me alegro de que te estrellaras con ese cristal.

Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Cáspita, Alejandro, con este comentario tuyo has conseguido que, por una vez en mi vida, me alegre de uno de mis batacazos. Un abrazo.

Juanma dijo...

Ay, si es que lo rituales de iniciación siempre fueron dolorosos.

¿Cómo estás? ¿Todo bien y en su sitio?

Un fuerte abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Juanma, aquel, más que ritual de iniciación, fue de finalización. Respecto a lo otro, todo en su sitio, gracias a Dios.

Francisco Sierra dijo...

Seguramente no será el último golpe.
SALUDOS.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Francisco, por desgracia no será el último. Me gustaría que cada uno de los golpes nos enseñaran algo, pero me temo que algunos no enseñan nada. Tan sólo duelen. Un abrazo y bienvenido.

Anónimo dijo...

Me ha alegrado mucho que entres en mi blog "churretosillo", pero prefiero que entres tu antes que Gala o Sanchez Dragó, por si las moscas.
Lo de que va a ser niña es que yo soy agorero, pero en el buen sentido, es que como una mujer siempre vale y valdrá en todos los sentidos más que un hombre, por eso lo digo.
España seria una gran nación si lo gobernara una mujer, tengo esa Esperanza.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Anónimo, si tú lo auguras, entonces así será.

Dyhego dijo...

DoN EPIFANIO:
No sé si es correcto que yo, visitante, utilice su blog para contestar a otro visitante suyo, pero lo voy a hacer.
Se trata de ANÓNIMO:
Me gustaría decirle que ser mujer no garantiza nada; ni bueno ni malo.
Recuérdese a Marisol Yagüe, anterior alcaldesa de Marbella; a Idoia López Riaño, "la Tigresa" de ETA,con 23 cadáveres a sus espaldas; a Imelda Marcos con sus 3.000 pares de zapatos; a Márgareht Thather que dejó el Reino Unido hecho unos zorros; a Suha Arafat, que vive como una reina en París...
¡Que no nos vendan la moto de que una mujer ya tiene el plus de ser mejor persona!
Un saludo, señor Anónimo.
1 neutonio, don EPIFANIO

Jesús Cotta Lobato dijo...

Dyhego, puede usted contestar a quien quiera. En realidad Anónimo lo ha dicho más como una caballerosidad que como un dogma. Un abrazo a los dos.

maite mangas dijo...

Normalmente, en la vida, los giros radicales tienen más de estamparse contra un cristal que de cambio.
Buenísima anécdota, Jesús.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Maite, no había caído en la cuenta de eso: quizá sí se produjo un cambio radical en mi vida: el aceptarme como soy. Un beso.