martes, 27 de abril de 2010

Confesión de un amigo

Hace ya bastantes años, un amigo, tras unas cuantas copas de más, me confesó que se había llevado  un chasco cuando la chica en que él había puesto los ojos, sin atreverse siquiera a dirigirle la palabra durante meses, se le entregó totalmente un día después de atreverse a hablar con ella.

-¿Un chasco? ¿Por qué? -le pregunté extrañado-. Menuda alegría debió darte. ¿No es eso lo que quieren todos los hombres?

-Sí, fue maravilloso.Pero yo esperaba que la maravilla llegara después de algún esfuerzo. Es como si me hubieran dado el premio antes de comenzar la carrera. Si esa mujer hubiera sido entonces para mí tan sólo una rubia de discoteca que quiero tirarme y adiós muy buenas, habrían estado bien tanta rapidez y facilidad, pero yo la quería para siempre, no para una noche y, a pesar de mi deseo, me habría gustado que la unión amorosa hubiera sido una cumbre, algo alto y bello que cuesta un poquito alcanzar, después de muchos poemas, después de muchas flores.

-Aprovecha que ahora es tu mujer. Escríbele los poemas ahora, regálale las flores ahora.

11 comentarios:

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Pues sí, nunca es tarde, ¿verdad? Cierto es que el placer de la conquista es agradable, pero el "flechazo" también tiene su encanto. Un abrazo.

reyvindiko dijo...

Bien está lo que bien acaba.

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
No recuerdo ahora el título de la película, pero me impactó mucho un diálogo en el que un personaje, hablando de una chica, decía que no era una puta por haberse entregado a la primera, sino que tenía que sentirse alagado y complacido porque esa chica le hubiese ofrecido su cuerpo.
1 neutonio.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Juan Antonio, esa es la mejor manera de ver las cosas: ver lo agradable de todo. Un abrazo.

Reyvindiko, hala, otro optimista, como Juan Antonio. Entonces habrá que procurar que la vida acabe bien. Un beso.

Dyhego, esa sí que es una reflexión hermosa: contra prejuicios, gratitud. Un neutonio.

lolo dijo...

Después de muchos poemas, después de muchas flores...

Esta es una historia moderna, un cuento sin príncipe y sin princesa, sin dragón y sin torre. Pero al final, hay flores y poemas.
Me ha gustado mucho.

Mery dijo...

Lo mismo la chica estaba colada por sus huesitos hacía bastante tiempo y él ni lo había notado.
Qué delicia que ahora sea su mujer.
Un estupendo consejo el tuyo, claro que sí.

Un beso

Jesús Cotta Lobato dijo...

Lolo, si algún comentario de texto le cuadra a esta historia, es el tuyo. Eso es exactamente lo que yo quería transmitir.

Mery, poemas y flores son siempre un buen consejo. Un beso.

Ruben M. M. dijo...

Amigo Jesús, tu amigo tiene vocación de poeta, pero a veces la vida nos regala circunstancias inesperadas que hemos de aprovechar y obviamente ésta es una de ellas. Dile que la "re-conquiste" pausadamente, atendiendo a su condición de musa.

Un abrazo,

Rubén.

P.D.: Aunque no siempre me puedo detener a comentarte, casi siempre me paro a leerte, pero el tiempo apremia.

elpiyayo dijo...

Querido hermano mio, son pocas las ocasiones en las que te felicito y de los que entran en tu blog, nadie puede ser más crítico contigo, ni más punzante, nunca te echo flores y algunas veces me paso doscientos pueblos, por ser yo tu hermano varón mayor se que te cuesta a veces admitirlo pero me lo consientes, pero bueno, soy así o quizás peor.
Pero jamás he oido mejor consejo, mejor medicamento para llevar un matrimonio hasta que la muerte de uno de los dos lo acabe y no muera ese amor.
Cierto es, que lo que no se suda o no se sufre no se valora, pero si lo encuentras de "sopetón" ¿por qué no valorar lo que encuentras?
Algunas personas para encontrar una esmeralda han de destrozar una montaña y otras solo con levantar una pequeña piedra encuentran otra mejor, la tiran y buscan otra más grande, craso error.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Rubén, eso mismo opino yo. ¿Cómo decir que no a la maravilla sólo porque vino muy pronto? Y yo sé muy bien que el tiempo apremia. Yo soy el primero que quisiera leer y comentar más en los blogs amigos, pero no tengo tiempo apenas para escribir una entrada y responderos. Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Vaya, ¡el Piyayo me echa una flor! Guardaré esta entrada en un cofre y la releeré cuando esté depre y piense que no vale nada lo que escribo. Un abrazo, hermano.