martes, 5 de octubre de 2010

Ni Hitler se atrevió a tanto

Hace dos días, en cierto periódico nacional, se llevaban en primera plana las manos a la cabeza porque en Castilla-La Mancha todos los médicos objetaban para no tener que intervenir en abortos.

La gente se cree que el aborto es una cosa muy aséptica, que es  hacer plin y ya está. Pero los médicos saben que no es así. Y por eso no quieren mancharse las manos en sangre inocente. 

La vocación de los médicos es curar enfermedades, no matar fetos. Si una ley demencial, eugenésica y homicida convierte la abominación en derecho, sencillamente hay que rebelarse contra ella. Una ley injusta no es ley.

Pero muchos quieren reducir hasta tal punto el derecho a la objeción de conciencia, que en la práctica resulta inviable, incómodo y heroico negarse a intervenir directa o indirectamente en los abortos. Los primeros en caer bajo ese aplastamiento totalitario serán los médicos. Pero si no los apoyamos, si no protestamos, los siguientes seremos nosotros.

Hitler, mientras protegía a las especies animales arias, ordenaba la eugenesia, las esterilizaciones, los asesinatos y los abortos. Pero lo hacía bajo cuerda: nunca se atrevió a convertir el aborto en derecho ni a obligar a un médico a practicarlo.

Hoy hemos superado a Hitler: algunos se rasgan las vestiduras por los experimentos con animales, por las corridas de toros o porque en una obra de teatro se cuece en directo un centollo, pero no por los fetos humanos que en España se pueden matar sin alegar ninguna excusa y, encima, pretenden que los médicos no rechisten.


32 comentarios:

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Brillante análisis de las contradicciones del tema.
Saludos.

Elena Nito dijo...

Totalmente de acuerdo Cotta,

Un saludo

Juramento violado dijo...

Y otro asunto menor, del que no han hablado:

Situación actual en España:
400 abortos al día
x 500 euros por aborto, de media,
x 30 días/mes
x 12 meses/año:
-----------

= 72.000.000 Euros/año.

Por eso Trini no ha querido dar cifras, a pesar de habérselas pedido.

+ Sin contar con el más que probable "efecto llamada", y con un aumento anual del 10% en nº abortos registrado en años previos.
+ A lo que hay sumar una ampliación de estructuras y personal para dar cobertura a toda la demanda prevista.
+ Más el perjuicio, dificilmente medible económicamente, de retrasar obligatoriamente otras intervenciones previstas en la lista de espera, ya que los abortos deberán categorizarse como intervenciones "urgentes" para no pasarse del plazo legal, y cumplir la ley, discriminando pacientes que requieren intervenciones con urgencia, como cánceres etc..
+ Sin contar coste de posibles complicaciones, y demandas por retraso en el Servicio
+ El sobrecoste que las privadas, a las que se derivan las pacientes en algunas áreas, van aplicar en su factura a la hora de succionar de los fondos públicos

Capitán dijo...

Esta es la mayor tragedia y la mayor maldad con la que convivimos, y quizá parte de la tragedia es ese "convivimos", nadie piensa, nadie se pregunta nada, simplemente la tenemos al lado y no hacemos nada.

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
Asunto problemático donde los haya. Quizás la "progresía" se exceda presentando el aborto como si se tratase de una intervención menor (extracción de muelas, por ejemplo). Quizás los grupos "provida" se excedan presentando fotos terroríficas.
Me gustaría saber la opinión concreta de las mujeres que han decidido abortar, porque no creo que sea una decisión a la ligera.
Es cómodo hablar desde la perspectiva de un hombre, porque nunca se verá en dicho trance.
Pero la verdad es que nunca se tratan estos temas con objetividad y profundidad: razones por las que se aborta, riesgos médicos, secuelas físicas o psicológicas, reincidencia...
Y eso sin meternos en litigios legales de derechos, protecciones, mal mayor o mal menor.
En fin, es todo muy complicado.
Salu2.

Fernando Moral dijo...

Y lo peor es lo de los contrastes que citas. Animales antes que humanos... ¿Cómo se puede mantener ese doble pensar?

Un abrazo.

Antonio Rivero dijo...

Y Europa que pretende blindar este derecho. Nuestro amiguitos europeos no se quedan atrás: http://www.hazteoir.org/rebelate-contra-la-policia-del-pensamiento-33059

Me gustó mucho tu entrada Cotta. Eres de los que da en la espina del asunto y duele. Ojalá más de uno del gobierno leyera tu blog.

Un Saludo

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Pues siento decirte, que yo creo que los que defienden la vida de los animales, son los mismos modernos que apoyan el aborto.
Siempre diré que el aborto es un asesinato y como tal no puede estar regulado por una ley.
Saludos

José M. Martínez dijo...

O sea, que la objeción de conciencia era buena para no ir a la mili, y ahora no es buena para no matar a un no nacido. Esto no hay quien lo entienda.

eutelia dijo...

El aborto debe ser una decision personal de la mujer, como efectivamente los hechos demuestran que es, a pesar de todas las opiniones a favor o en contra. En cuanto a los costos y la perdida de vidas humanas: sigue siendo mas costoso tratar a una mujer que se ha (mal) practicado un aborto ilegal que efectuar un aborto medico antes de las 12 semanas de gestacion. La mortalidad es tambien mayor entre aquellas mujeres que se han practicado un aborto de forma clandestina. De nuevo, compete a la madre. Ahora bien, si la Iglesia, el Estado, Caritas, la Cruz Roja, quien sea, garantiza a la mujer que ese hijo que ella no desea (por las razones que fuere) va a tener garantizadas las necesidades basicas, (como las estipulan los Derechos del Niño), entonces estoy segura que, sin prohibirlo ni propiciarlo, ni estigmatizarlo ni promoverlo, muchas mujeres no abortarian. Pero defender el derecho a la vida en abstracto desde cualquier tribuna, resulta infinitamente mas facil.
Saludos,

Jesús Cotta Lobato dijo...

José Miguel, es que las contradicciones son tan flgrantes, que es difícil no señalarlas de modo brillante. Recibe tú también mi saludo.

Elena, así somos más. A ver si nos oyen.

Juramento, me he quedado anonadado por esas cifras y datos que todos deberían conocer. Es vergonzoso y horrible. Un abrazo.

Capitán, ¡me alegro de verte! Ya me habían dicho que habías vuelto a la blogosfera pero no me lo acababa de creer. En fin, lamento que el reencuentro sea a propósito de esta matanza silenciosa de inocentes. Un abrazo.

Dyhego, el asunto es complicado, eso está claro. Pero lo que sí es sencillo es que no se puede obligar a un médico a practicar un aborto, por muy compleja que sea la situación de la mujer que se ve empujada a abortar. Reciba usted hoy veinte neutonios porque el tema se las trae.

Fernando, ¡había olvidado ese doble pensar orwelliano! Habría que escribir un libro demostrando que la distopía de Orwell está teniendo lugar y no precisamente en una dictadura como la que él describe.

Antonio, casi prefiero que no me lean, no sea que les dé por censurarme. Un abrazo.

No cogé ventaja, ojalá los que defienden la vida de los animales también defendieran la de los embriones humanos, que como mínimo valen lo mismo que una foca. Un abrazo.

José María, por eso pongo el grito en el cielo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Eutelia, en España la Iglesia, las asociaciones provida y cáritas y todas esas instituciones que citas dan ayudas reales y efectivas a las madres que quieren tener a sus hijos. No se limitan a predicar: actúan. Lo sé porque colaboro con ellas. Pero por desgracia se mantienen con el dinero de los que voluntariamente contribuimos, cuando debería ser el Estado el que ponga todas las facilidades posibles para que las mujeres tengan a su hijo, en vez de dar facilidades para que los aborten, que le sale mucho más barato. Lamento disentir contigo, pero en el debate está el enriquecimiento mutuo. Creo que el aborto no es una decisión solo de la mujer, porque el hijo no es suyo. Los hijos no son de nadie. Nadie es de nadie. Y si el hijo fuera suyo, eso no le da derecho a la madre a destruirlo, igual que yo no puedo destruir árboles o yacimientos arqueológicos sólo porque están en mi finca. Los árboles y los no nacidos tienen un valor y hay que defenderlos contra la voracidad de los supuestos propietarios. El aborto es llevar la propiedad privada hasta un capitalismo brutal. Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Entiendo tu postura, pero de ahí a decir que los abortistas son peores que Hitler... va un trecho largo, me parece a mí.

Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

José Miguel, no he dicho que los abortistas, en general, sean peores que Hitler, sino que he arremetido contra aquellos abortistas, en concreto, y sólo contra esos, que pretenden anular el derecho a la objeción de conciencia. Esos han ido más lejos que Hitler, ¿no te parece?

eutelia dijo...

Perdon, pero me he encendido (soy de chispa facil). Mi opinion completa sobre el tema esta en mi blog

www.albinovino.com

saludos,

Alejandro dijo...

Si matas a un venado en una cacería eres un pijo aristócrata o un ministro advenedizo. Si matas a un toro en una plaza, eres un facha de mierda, aunque tu origen sea humilde y te haya costado Dios y ayuda llegar hasta allí.

Si matas a un feto que te sobra, por tu irresponsabilidad a la hora de planificar tus actos; no solo eres un progre, además recibes sus aplausos y subvenciones.

Yo siempre digo lo mismo, que los apoyo parcialmente... que qué buena oportunidad perdieron sus madres de habernos evitado su presencia.

Un abrazo y mi respeto, Jesús.

José Miguel Ridao dijo...

Hitler obligaba a los médicos a hacer cosas bastante peores que el aborto. Es cierto que Hitler, como Stalin, estaba en contra del aborto, pero ¡ojo!, sólo de las mujeres arias. En Polonia, por ejemplo, como recuerda una campaña actual antiabortista Polaca, sí lo introdujo. Desconozco si obligó a algún médico a abortar, pero en el caso de que no lo hiciera, eso sólo prueba que los abortistas actuales que no reconocen la objeción de conciencia (que no son todos, ni mucho menos) llegaron más lejos que Hitler en ese apartado. En todos los demás las aberraciones y crueldades del Führer fueron incomparablemente peores. Yo veo peligrosa esta comparación, poner el nombre de Hitler al lado de los (esos) abortistas.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Eutelia, este asunto enciende a cualquiera y no tienes por qué disculparte. Has sido respetuosa y eso te da derecho a opinar lo que te dé la gana. Gracias por el enlace.

Alejandro, este comentario tuyo brillante y audaz es una buena manera de decir que el aborto sólo debería ser defendido por los que fueron abortados y les pareció bien.

José Miguel, quizá yo debería haber aclarado al principio de la entrada que no estoy poniendo a los abortistas a la altura de las barbaridades que Hitler perpetró. En la brevedad que uno busca en sus entradas está mi error. Pero si la lees bien, verás que la comparación entre los abortistas radicales de hoy y Hitler se reduce al asunto del aborto. Lo que afirmo es que Hitler no lo convirtió en derecho sanitario ni obligó a los médicos a practicarlo, mientras que los abortistas radicales de hoy lo han convertido en derecho sanitario y pretenden con la nueva ley que se está gestando en Europa anular la objeción de conciencia de los médicos. Si pongo a Hitler como referencia, es para que los abortistas radicales de hoy se den cuenta de que están llegando en ese asunto en concreto más lejos que el mismísimo Hitler. Un abrazo.

Ramón Simón dijo...

La vida es bella, sagrada.


Un abrazo.

Ramón Simón dijo...

La vida es bella, sagrada.


Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Ramón, buen aforismo. La belleza es la razón de su carácter sagrado. Un abrazo.

Blimunda dijo...

Yo ,que pienso como DHYEGO que esta es una cuestión muy compleja, hablando un día con Almudena lo ví todo un poco más claro. Ella me preguntó :"¿Quién defiende al neonato?" y esa idea fue...otra de sus semillas para mí.
Un abrazo Jesús.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Blimunda, ¡cuidado con Almudena, cuya capacidad de persuasión tú y yo hemos sufrido! Bromas aparte, me alegro de que plantase ella esa semmilla. Un beso.

lolo dijo...

"Nadie es de nadie". El estar en el vientre de una mujer no da derecho a decidir sobre la vida del feto. Si lo hace y acaba con él no puedo llamarla madre. Tampoco los hijos son de los padres, tampoco.

Quiero pensar en todas las terribles situaciones por las que pasa una mujer para llegar a tal decisión, y creo que si lo que encuentra en un médico es la "solución" de una operación de rutina no podemos decir que se tenga en cuenta a la madre.

Si los médicos deciden objetar a la ley y hay quien se escandaliza, será porque el sistema cree que somos suyos. Y la ley cree que está por encima del derecho.

Er Tato dijo...

Como este asunto ya ha salido otras veces por aquí y siempre he manifestado mi oposición al aborto, dejo aquí una derivada que leía el otro día en un blog de Derecho y que casi has apuntado en uno de tus comentarios, Jesús: suponiendo que admitiéramos el derecho a abortar, ¿el hombre que preñó a la mujer no tiene nada que decir? Porque actualmente, la ley permite tomar la decisión unilateralmente a la mujer, pero esa misma ley -hay abundante jurisprudencia al respecto-, obliga al padre biológico a hacerse cargo del hijo si así lo exige judicialmente la madre. Es decir, el padre no tiene ni voz ni voto cuando la mujer decide abortar, pero le imponen obligaciones cuando le mujer decide no abortar. Todo muy coherente.

Un abrazo

eutelia dijo...

Este ultimo comentario de ER TATO si que ha sido un aporte interesante. Si el padre biologico da el paso para querer hacer valer su derecho, creo que hay que escucharlo. Legalmente, por supuesto.

Lo que no se me ocurre es como implementarlo desde el punto de vista legal. Eso dando por descontado que haya quorum de padres biologicos interesados en hace valer este derecho.

Saludos ER TATO,

Eutelia

Jesús Cotta Lobato dijo...

Lolo, me gusta esa reflexión: el sistema cree que somos suyos. Pero aquí estamos nosotros para decirle: Y un pimiento.

Tato, ya te había leído yo algo al respecto. Eso da para varias entradas más. La verdad es que la solución, desde mi punto de vista, sería, no mirar el interés del padre o de la madre, sino el del más débil, el del no nacido. Un abrazo.

Eutelia, los padres biológicos creo que sí estarían interesados en poder decir algo respecto al no nacido. Pero, en fin, algún desalmado habrá. Los más desalmados son, creo, los hombres que empujan a la mujer a abortar, para que ella cargue con el muerto. Un abrazo.

Elena Nito dijo...

Me ha encantado: "la belleza es la razón de su carácter sagrado".

No haría falta violar ninguna conciencia si Ruth Macklin en su artículo "Dignity is a useless concept" tuviera razón.

Es llamativo que esta afirmación, que tan profundo ha calado en bioética, la hiciera una señora que tiene esta facha:

http://www.einstein.yu.edu/retp/rmacklin/index%201.htm

Fuera de bromas, estás dando en la espina, Cotta, en hueso descarnado. Señalando este doblegar conciencias, atroz, y aquella mosca impositiva que le había picado a Obama, estás revelando, desde diferentes ángulos, un mismo problema de fondo que nos están programando para no ver, y que tiene ya múltiples ramificaciones. Decías ¿por qué esa desconfianza intervencionista? ¿por qué el sistema cree que somos suyos?

¿Será que nos hemos dado otro dios, el estado, el que sea, y le hemos otorgado poder ilimitado? ¿Será que al transferirle la responsabilidad de nuestros actos obtenemos una falsa libertad que nos adormece la conciencia y nos permite vivir más animalizados si cabe?

¿Por qué nos tenemos en tan poca estima? ¿Por qué mutilamos nuestra belleza y extirpamos al cuerpo su alma?

Jesús Cotta Lobato dijo...

Elena, mucha gente se complace en señalar todo aquello que empequeñece al hombre y lo envilece. Y creo que la razón es el miedo a la grandeza y la belleza, que no se llevan bien con lo vil, lo feo, lo cómodo, lo sucio, lo egoísta. Creo que esa es la razón. Se me ocurren otras, pero son demasiado confesionales. Es el miedo a la luz y a la belleza lo que explica esa complacencia en declararnos unos animales más, sin alma, con sólo unas cuantas neuronas más que el mono. Recibe mi saludo y mi aprecio.

Elena Nito dijo...

Coincido Jesús, miedo. Qué bien lo explicas. Y mira que nos han repetido veces: No tengáis miedo..

Aprecio y saludos también para tí.

Capitán dijo...

Ya ves Jesús, recaída en el vicio, pero bueno, estoy disfrutando de nuevo de la escritura. Espero que algún día coincidamos personalmente.

Un abrazo

Mery dijo...

En este asunto se revela el misterio mismo del ser humano: somos capaces de actos paradójicos en extremo, y nos quedamos tan panchos.
Somos los reyes de los derechos, incluso hablamos de los derechos de los animales. Al feto ni lo consideramos.
Un abrazo