miércoles, 6 de octubre de 2010

Poesía en medio de la calle. Y Tomás Rodríguez Reyes

El otro día iba para el trabajo cuando me encuentro en una avenida, apoyado en una farola, a un hombre leyendo poesía. Y resulta que era un amigo mío. Primero me di cuenta de que el libro era de poesía y luego de que lo leía un amigo.
Toda la gente iba de un lado para otro, con prisa y con caras serias, pero él estaba en otro mundo, entre los versos de una poeta, cuyo nombre no recuerdo, pero que había ganado un premio y había dedicado esos versos a su padre, que padecía Alzheimer. Me pareció un hermoso destino para la poesía.
Mi amigo me dijo que a él la poesía lo salvaba, lo rescataba, lo redimía, le daba su sitio en el universo.
De eso voy a hablar el viernes por la tarde en la librería Luces de Málaga, a propósito de El huerto deseado, de Tomás Rodríguez Reyes, cuya poesía aprecio mucho.
Si alguien está en Málaga y lo desea, será un placer saludarle y presentarle al poeta.

13 comentarios:

Ramón Simón dijo...

La poesía es la hermana pobre del arte, la más humilde. El puente que une las dos orillas de un río, al hombre con la Vida, con Dios.

Que disfrutéis,Jesús, Tomás, de vuestra estancia en Málaga.


Un abrazo.

Yé dijo...

Juana Castro es la poeta y el libro "Los cuerpos oscuros". Y que es cierto que me rescata, que la poesía me salva en cualquier momento, y que apesar de mi olvido (porque a veces la olvido como un amante desagradecido e infiel) y otras como un amoroso padre que, sintiendose culpable, quiere compensar los momentos perdidos, la busco,la bebo, la comparto. Es en esos momentos en los que me digo: que tonto eres, que incosciente, ¿Cómo puede olvidarte de la poesía con lo bien que te sienta tenerla cerca?
Tendré que estar más atento para que no suceda.
Gracias Jesús por tu manera de ver y admirar la vida que pasa a tu alrededor.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Ramón, citaré esta frase tuya en la presentación.Gracias.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Yé, gracias por recordarme el nombre. Lo buscaré. Y, bueno, no te sientas culpable por ser infiel a veces a la poesía. Al final uno siempre vuelve a ella y ella no es rencorosa.

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
Que se lo pase usted bien, que la concurrencia disfrute con la poesía y, no me coma ni me beba usted mucho, que luego, me ha dicho un pajarillo al oido, que se le suelta la lengua y se le tensan los músculos y hace usted cosas muy bizarras y llamativas...
25 neutonios y 1/4 de erotones.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Dyhego,seré comedido, beba lo que beba. Eso sí, me comeré vivo a ese pajarito. y gracias por los ánimos y los neutonios y los erotones.

Anita dijo...

Yo estoy de acuerdo, y que mal que la gente pasa y pasa sin darse cuenta. La poesía es una lente sublime por la cual la vida se siente con más encanto. Un poeta mexicano solía decir:

"Los hombres nunca saben
cuánta dulzura
y cuánto quebradizo silencio
hay en una poesía".

Efraín Huerta
(México 1914-1982)

Blimunda dijo...

Con respecto a esto de la poesía se podrían dar cientos de acertadas aproximaciones pero una de las que más me han gustado la leí en un blog muy especial: el de Alejandro
Que disfrutes muchísimo.

lolo dijo...

Poesía en medio de la calle; me creo esa redención y ese rescate.
Mucha suerte mañana.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Anita, muy bello el poema que citas. La poesía ayuda a vivir mejor, más intensa y bellamente. Un saludo.

Blimunda, coincidimos en nuestro gusto por el blog de Alejandro. Y, en efecto, su reseña es fina y acertada. Ya la quisiera yo para mí. Un beso.

Lolo, la poesía es como volver al paraíso, llamar a las cosas por su primer nombre. QUe nunca nos falte.

Mery dijo...

Es verdad, por la calle veo poquísima gente leyendo poesía.
Quizás la gente piense que los versos requieren una cierta quietud e intimidad.

Aurora Pimentel dijo...

A mí me da otro ritmo leer poesía, todo va más lento. Y me ayuda a estar en la vida y a escribir, aunque no sea poesía. Me gustó mucho "El huerto deseado" cuando lo recibó y, por casualidades de la vida, estaré allí. Nos vemos, Jesus.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Mery, sí, la poesía requiere esa calma, pero a veces ella la produce cuando no está, en medio de la calle.

Aurora, me lo dijo Mirna. ¡Qué sorpresón!