lunes, 8 de noviembre de 2010

La amistad

Dos son amigos por una simpatía mutua consistente más que en una afinidad de ideas en una complementariedad de sentimientos y talantes. Yo puedo ser tímido y tú audaz, que si a ti te gusta mi timidez y a mí tu audacia, seremos amigos. Uno puede ser liberal y el otro anarquista, que si nos emociona el mismo poeta, es porque compartimos más cosas de las que pensamos.

Por desgracia, con la edad la gente entabla  menos amistades porque se empeña en que estas han de basarse en afinidad de ideas.

Yo prefiero el estilo de amistad infantil, cuando uno iba al parque a buscar amigos y no se preguntaba por la condición social, económica, cultural o ideológica del amigo. Lo importante era que el otro también quisiera ser amigo. ¡Qué época feliz aquella, cuando los amigos, arrastrados por la intensidad del juego, acababan peleándose y retirándose la palabra, pero luego estaban deseando que un tercero los reconciliase para volver a jugar y a pelearse otra vez!

19 comentarios:

Fernando Moral dijo...

No sé, Jesús, yo creo que en edades avanzadas se hacen menos amigos porque te sientes bien con los que tienes, a lo que hay que sumarle que con el paso de los años uno ha podido pasar por varios desengaños. Lo demás entrañable, como siempre.

Un abrazo.

Juanma dijo...

Estoy de acuerdo con Fernando en todo su comentario.

Por lo demás, decir sólo que valoro la amistad por encima de cualquier otro sentimiento. Me parece el único imprescindible. Ni siquiera el amor llega a su altura.

Un fuerte abrazo.

Blimunda dijo...

Yo creo que es muy dificil encontrar verdaderos amigos, de los que NO te encajonan en la estrechez de sus espectativas, de los que te permiten ser lo que tú quieres, lo que tú eres. Las relaciones interpersonales están minadas de sutiles manipulaciones...y con la edad hay muchos prejuicios añadidos. No es común dar con personas que te aprecien ,aunque no pienses como ellos ,pero cuando los encuentras... ya dice muy bien el Antiguo Testamento lo que ocurre.

La entrada, como la amistad; parafraseando a Fernando: entrañable.
Besos.

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
Pero la amistad necesita gestos y pruebas (respeto, complicidad, límites...).
Las amistades infantiles son entrañables pero efímeras... Duran lo que dure el interés (juego, aventura, interés...)
Las amistades juveniles son gregarias (eres amigo mientras estés en el grupo y duran lo que tarde el viento en cambiar de dirección).
Y, aunque parezca mentira, seguimos considerando "amigos" a los conocidos y a los que se agregan en las redes sociales.

Amigos, amiogos... con los dedos de la mano.

20 neutonios amistosos (o lo pretenden).

L.N.J. dijo...

Pues yo escucho la canción de Serrat "decir amigo" e intento entender muchas cosas. Con ella vuelvo a mi infancia, pero vamos creciendo y ¿qué pasa?, alguien me lo puede explicar.

Saludos.

lolo dijo...

Las amigas del colegio son hoy mis amigas; por eso creo en el estilo infantil.
Luego nos ahogan las estrecheces de los adultos y nadie viene para que hagamos las paces.
Por eso cuesta, y porque "nos vamos poniendo viejos".

Retablo de la vida antigua dijo...

Lo que dice usted al final es lo que la pasaba a los reyes antiguos, a los reyes homéricos. También a los personajes de los libros de caballerías. No existe el cálculo, ni el resentimiento. Es una moral distinta.

Vale.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Fernando, es cierto. Lo que me gustaría es que esos desengaños pesasen menos en el adulto que el deseo de recobrar la amistad. Un abrazo.

Juanma, en la amistad hay una complicidad muy simpática que en el amor es más difícil. Me has dado una idea para tratarla en otra entrada. Un abrazo.

Blimunda, ese es el tipo de amigo que también busco yo, el que no te encajona. Bienvenidos sean allí donde estén. Un beso.

Dyhego, yo no llamaría interés a lo que lleva a los niños a hacerse amigos, sino vida, necesidad, naturalidad, no sé, pero no interés. Bienvenidos son esos neutonios y yo le mando los míos.

LNJ, creo que entre todos los comentaristas algo han explicado al respecto. Yo creo que a los amigos no hay que pedirles más de lo que te dan y así todo funciona. Un abrazo.

Lolo, ¡por fin alguien que conserva las amistades del colegio! ¡Qué bien que tengas lo que yo perdí!

Retablo, ¡hagamos una revolución moral y resucitemos la nobleza!

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

La amistad es una dulce responsabilidad, por eso conforme vamos envejeciendo se nos hace más cuesta arriba.
En la niñez es más fácil porque la responsabilidad es efímera.
Saludos.

Aurora Pimentel dijo...

Puede ser lo de empeñarse en la afinidad de ideas que dices, pero yo creo más en afinidad de sensibilidades, vamos. Eso une más que las ideas, con qué te ríes, con qué te emocionas... lo cual a veces con la ideología no tiene que ver tanto. Y por eso a veces es muy fácil la amistad o muy difícil por mucho que pienses parecido, o por lo menos a mí me pasa.

Yo creo que lo que nos pasa de adultos -además de muchas de las cosas apuntadas en tu entrada y los demás más arriba- es que tener amigos, mantener o hacerlos nuevos, lleva tiempo y hoy vamos con mucha velocidad, no puedes dedicar a cada uno el que se querría. A los amigos hay que tratarles aparte, por separado, resolvemos el tema por una cuestión de tiempo en lo "grupal" y ahí la amistad no digo que no crezca, es que lo hace de un modo más superficial a veces.

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
Cambiemos "interés" por "necesidad".
Más neutonios, hala.

Anónimo dijo...

Que tema tan apasionante trata usted hoy,como todos.En pocas palabras la amistad,ya sea la de los primeros años,o la de los venideros no debe ser interesada sino todo lo contrario, desinteresada y sincera.Y no debe estar manipulada.Saludos .TROYA.

Jesús Cotta Lobato dijo...

No cogé, nunca lo había visto así, pero me convence.

Aurora, cada vez estoy más convencido de que uno de los males de nuestro tiempo es el poco tiempo que tenemos para lo que nos gusta y para lo importante y lo mucho que dedicamos al trabajo, con esa tontería de la realización profesional con que nos han engañado.

Dyhego, pero qué apañado que es usted. ¡Cómo me voy a poner con tantos neutonios!

Troya, esa es la palabra clave: sincera. Sin sinceridad, la amistad se pervierte y muere pronto. Un abrazo.

Elena Nito dijo...

Jesús, qué cierto. Yo creo que en esa complementariedad hay algo de "química" ¿por qué con ese amigo del patio y no con otro? ¿Fue azar o hay algo que os conduce a reencontraros?

¿Por qué una cena, unas cañas, un rato con tus amigos te dejan como nuevo? Te repolarizas, te llenas de energía positiva, y es mutuo, tiene que haber algo químico, eléctrico, magnético, no sé..

En la peli "Una terapia peligrosa" los protas parecen antagónicos pero descubren que les gusta el mismo cantante..

Pues nada, a colisionar hadrones. Buena semana!

Jesús Cotta Lobato dijo...

Elena, cómo me gusta eso de colisionar hadrones. ¡El gusto que da poder discutir de lo que a uno le dé la gana con un amigo sin que por ello te retire la palabra!

Olga Bernad dijo...

Aunque, como Lolo, aun guardo (o más bien atesoro) alguna amistad de la infancia, no quiero amistades infantiles, sino adultas. Sin embargo, no suelo tener problemas con lo de las afinidades más o menos ideológicas, aunque a veces sí noto que pueden tenerlos conmigo. Los prejuicios existen porque son prácticos: no volvemos a juzgar lo ya juzgado. Forman parte de esa prisa que acompaña nuestra vida. Es difícil el mundo adulto. Así, a veces, somos víctimas o verdugos de nuestra propia experiencia. Es bueno pensar sobre ello.
Gracias.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Olga, acabas de expresar muy bien lo prácticos que son los prejuicios. A mí me gustaría que estos fueran tan sólo una prevención y no una sentencia, es decir, que aunque uno tenga prejuicios contra tal o cual persona sin conocerla bien, no le cierre la puerta. Pero, en fin, eso es lo difícil. Un beso.

L.N.J. dijo...

Perdona Jesús, que vuelva de nuevo a estos comentarios tan interesantes. Pero creo la amistad no puede definirse con exactitud, Uno mismo puede llegar a dar, sin pedir o desear nada a cambio.
Se da y se da..., y quitaría de un plumazo esa pequeña frase que se dice: " Hoy por ti y mañana por mi". La amistad es amor y el amor debe ser incondicional, en el momento que somos conscientes de esas condiciones, todo cambia.

Gracias y besos.

Jesús Cotta Lobato dijo...

LNJ, eso que dices es lo bonito y a la vez lo frágil de la amistad: que se funda en mi libertad y de ella depende. Profeso amistad porque quiero. Por eso, creo que no debo dar por hecha la amistad del amigo, sino que la tengo que cuidar, porque libremente me la puede negar si no la cuido. Saludos.