1. Estás tiritando de frío y te traen una mantita y te dan un arrechucho y te ponen un chocolate calentito y te dicen: "Anda, siéntate al brasero" y entonces el cuerpo te lo agradece con amor y lumbre desde dentro y te dice: "Tú eres este calor y no aquel frío. Disfruta".
2. Después de un día de estar rodeado de gente adusta, que no te mira a los ojos, que tiene prisa; después de todo un día de bregar con el mundo y con los malos olores y con los ciclistas que casi te atropellan en la acera y con los conductores que se saltan los semáforos, llegas a casa y tu hija pequeña, que huele a colonia, a bien, a belleza, a amor puro del bueno, se te cuelga al cuello, donde te pone una guirnalda de besos.
3. Llevas todo el día acalorado y enchaquetado de arriba para abajo, apretando manos y deseando desencorbatarte y, entonces, esa noche, mientras avanzas por el césped, te vas despelotando y te arrojas a la piscina y, entonces, ah, entonces, qué etéreo de pronto en el agua fresca ese cuerpo que antes arrastrabas por las esquinas.
4. Ese día estabas apático y tristón, pero el órgano barroco de la iglesia resuena potente como cien mil arcangélicas trompetas y entonces el pecho se te llena de Dios y Dios es una sensación muy corporal, muy intensa, muy generosa y fragante.
5. Durante la fusión erótica, te conviertes en otro más dorado y terrible que ocupa justamente el centro del universo y se deshace en mil cometas portadores de vida y, tras el incendio de las neuronas, te arrojan a un lecho de flores y te preguntas dónde se habrá metido ese hombre de oro que eras hasta hace unos instantes.
6. Estás sentado en el autobús leyendo un libro difícil de entender y se te sienta delante una mujer que se acaba de lavar el pelo y tiene una larga y rizada y brillante y perfumada melena y te entran unas ganas locas de hundir en ella la nariz.
7. Un amigo a quien hace mucho que no ves te encuentra en la calle y os abrazáis fuerte y te impresiona su musculatura, su calor corporal, su torso nacido para descoyuntar leones, en fin, todo lo que el cuerpo de un hombre significa.
8. En plena madrugada te libra de una pesadilla de sangre y demonios quien duerme contigo y te acaricia la cabeza y amolda su cuerpo a tu espalda desprotegida, para que duermas como un rey, como un niño que cae dormido en el patio y siempre amanece en su camita.
9. Eres un niño y tienes fiebre. Tu padre te pone la recia mano en la frente y sientes que ya te estás curando.
10. Vienes de correr y llegas a casa con la boca seca y te bebes un zumo de naranja fresca y sientes tu cuerpo como una presencia poderosa, cargada de fuerza, de optimismo, de ganas de parar un tren y de saltar desde una cumbre para cazar estrellas y arrojarlas al infinito.
Gracias a Dios por todo.