miércoles, 6 de mayo de 2026

Oda sáfica de alabanza

ODA SÁFICA DE ALABANZA
Surjo del agua tan recién nacido, 
tan goteando en ella el cielo entero, 
que agradecido echo a correr, y espanto 
peces y alondras. 

Cuando en la palma de tu césped caigo, 
qué sacramento verde eres, río. 
Y tú, discreta brisa, qué bien besas 
y abres mis brazos. 

Al son de un tigre, corazón, bombeas. 
 No os cabe luz más grácil, ojos míos. 
Y tú, deseo, ¿de dónde habrás sacado 
tanta amapola? 

En cuanto a Ti, ¿por qué te escondes, Dios, 
tan sumamente bien en estos dones? 
Vistes de azar tu amor y en él olvido 
qué tuyo es todo.

 Acogido a sagrado, Jesús Cotta, Cuadernos de Númenor

2 comentarios:

Baltasar G.M. dijo...

Las tres primeras estrofas me parecieron excelentes hasta que leí la cuarta, tan magistral que obliga a releer las tres otras con menos entusiasmo. No sé si me explico. Difícil escribir una "introducción" a la misma altura que la extraordinaria conclusión.

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
las tres primeras estrofas nos invitan al placer terrenal. La cuarta lo cambia todo...
25 neutonios paradisíacos.