Telémaco, recuerdo la nobleza
de Alcínoo, aquel rey que oyó mi ruego
y sin saber quién era, con alteza
me acogió. Ya en la mesa, un bardo ciego
-Demódoco es su nombre- con destreza
cantó mi historia. Y yo sentí tal fuego
que cubrí con un velo mi cabeza.
Nadie veía en mí más que un extraño
y tan sólo aquel ciego me veía
con cantos que llegaron un buen día
antes que yo a mi patria. ¡Cuánto daño
para los náufragos que desesperan
si los aedos ciegos no existieran!
(de A merced de los pájaros, Jesús Cotta)
3 comentarios:
Don Epifanio:
¡dichoso aquel cuyas hazañas son inmortalizadas en versos sublimes!
25 neutonios odiséicos.
Es un honor para una persona ser inmortalizado en la poesía. Reciba usted mis homéricos neutonios
Es usted un poeta, de eso no le cabe ninguna duda a nadie que sin envidia le lea. Yo sí le tengo envidia, lo confieso, y mucha, pero lo que está a la luz no necesita candil, que dicen en mi pueblo.
A Jesús Cotta envidias
aunque no quieres,
por lo que escribe y por
lo que sugiere.
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