Entonces ¿digo Dios y ves a un cascarrabias,
sólo a un tapagujeros, un padre omnividente,
una sublimación de miedos primitivos?
¿Digo Dios y la tarde no canta con más mirlos,
no gira con las dalias el planisferio azul,
no vocean más fuerte su nombre las estrellas,
no ejecuta piruetas el chorro de la fuente?
¿Digo Dios y no ves su alegría en el géiser,
su guiño en las cosquillas, sus huellas en la música?
Entonces ¿digo Dios y… nada?
No hay comentarios:
Publicar un comentario