sábado, 5 de diciembre de 2015

El poema de la semana

Ahora que vienen los fríos, nos llega también esta golondrina. ¿Qué tendrán los pájaros que tanto han inspirado a los poetas? Lo que no sé si en este poema lo que llega al poeta es una golondrina u otra cosa tan bonita como ella.

Feliz Puente de la Inmaculada.

Súbita golondrina
Llegó una esperanza,
como una golondrina adelantada,
antes de cesar el hielo,
y era un prodigio.
Mas sólo voló un instante,
cual un relámpago en la nieve,
y cayó muerta. ¿Cómo entierro
yo, ahora, una esperanza,
tan pequeña y con corbata roja?

(José Jiménez Lozano)

jueves, 3 de diciembre de 2015

Sobre José Antonio y Federico

Gracias al periodista Adriano Luciani por su amable y atenta reseña de Rosas de plomo aquí.

Viendo el panorama político español actual y sin simpatizar con la primera etapa filofascista de José Antonio (permítanme los joseantonianos que me cubra las espaldas con esta afirmación, tal como están los tiempos), comprendo cada vez mejor la fascinación que en la vehemente España de la República ejercía la figura de aquel caballero guapo, elegante y audaz que, en vez de pasar su vida galanteando en los salones, se metió a salvar a España como si fuera su novio.

Los que ahora se presentan como salvadores de España no son tan guapos ni tan valientes ni tan caballeros ni tan generosos.

Y tampoco hay escritores que amen a España con ese descaro y esa naturalidad con que la amaba el Poeta, Federico García Lorca. El caballero la amaba como a una novia y el Poeta como a una madre.

Nos haría falta otro Federico que cantara como un ruiseñor en esta España tan poco orgullosa de sí misma.

lunes, 30 de noviembre de 2015

El rastro luminoso del amor

Cuando yo era niño, no quería tocar lo que habían tocado personas que yo creía que eran malas. Esas personas ensuciaban de oscuridad las cosas que tocaban y yo sentía asco y miedo de contaminarme de ellas.

Pero también pasaba que las cosas que habían tocado las personas que yo amaba estaban adornados de la luz que emitían. Era, y es, una luz real que iluminaba la casa entera.

Me sigue pasando. Estoy, por ejemplo, ordenando los objetos de un baúl y aparece, de pronto, la carta de un amigo o el reloj que me regaló mi padre y, en cuanto los toco, esas dos personas que ya no están en la tierra me están tocando a través de esos objetos.

Ahora que muchos hablan de energías positivas y negativas, halos y auras, me gusta pensar que el amor de las personas es algo más que un sentimiento y que, en una visión mística de la realidad, deja en las cosas un rastro más real que el halo luminoso de los cometas en el espacio.

Si yo tuviera la mirada de los ángeles, seguro que podría verlo y seguirlo, a ver dónde me lleva.

sábado, 28 de noviembre de 2015

El poema de la semana

Muchas maravillas ocurren delante de nuestras narices, pero no las vemos los que fuimos arrojados del paraíso. Por fortuna los poetas las entrevén a veces y nos transmiten un chispazo de esa maravilla en sus poemas.

NEVER EVER

Imaginaos que un viento de belleza
recorriese el invierno
o que hubiera jardines, no países,
imaginaos el mar recibiendo visitas
a la hora del té,
que a las estatuas les creciesen ramos
de flores en su bronce viejo y frío,
que los espejos
nos vieran como somos y pudieran decírnoslo,
que por toda la tierra fuesen juntos y libres
gacelas y leones,
que alguien dijera
Le temps s’en va, le temps s’en va, ma Dame
y una mujer cayese enamorada en medio de la calle
o que un beso, un abrazo
no fuese más que un beso y un abrazo
y no epílogos, prólogos, epítomes, contratos,
que viésemos el mundo como Adán pero llevásemos
corbatas de Loewe.
Tan solo imaginaos.
Nunca aquí lo veréis, con nuestros ojos ciegos.

(Las propiedades del aire, de Enrique Baltanás)

jueves, 26 de noviembre de 2015

La poesía entre pucheros

A veces el trance poético me obliga a ponerme a escribir en cualquier sitio: una fiesta familiar, la calle, una discoteca, una cocina... Y a menudo me preguntan cómo puedo concentrarme con tanto trajín a mi alrededor. Y siempre me sorprende la pregunta, porque no me cuesta nada escribir en medio del mundanal ruido. Me he criado en una casa de siete hermanos y muchos amigos de los hermanos y luego sobrinos saltándonos por los hombros y todos nos hemos sacado la carrera y las oposiciones estudiando sin escritorio ni despacho acomodándonos con los apuntes donde hemos podido. Además, cuando el Espíritu sopla y quiere que me entere de algo, el ruido que me rodea no importa, sino que, al contrario, es la música de fondo.

Cuando decía santa Teresa que Dios también está entre los pucheros, se refería, según lo veo, no solo a Dios, sino a todo lo que viene de él, como la poesía, el amor, la belleza.