miércoles, 9 de diciembre de 2009

Últimas palabras

Las palabras, los objetos y los gestos del que va a morir son ya más del otro mundo que de este. La inminencia de la muerte los inviste de un sentido oculto y hondo que hay que desentrañar. No es lo mismo pedirle al criado más luz en el escritorio, como cada noche, que gritar “¡Más luz!” con los ojos perdidos y en el lecho de muerte, con un ángel glacial e invisible junto al testero de la cama.

Por eso solemos atesorar la última palabra o el último gesto de aquel al que hemos visto morir. ¿No sería bonito que se nos concediera a todos la gracia final de poder decir unas últimas palabras antes de morirnos, como a los que van a ejecutar? ¿Y no sería una pena no tener nada interesante que decir en ese momento o nadie a quien decírselo o, peor aún, nadie que nos diga unas últimas palabras de aliento y cariño?

De todas las desgracias, morirse a solas me parece hoy la más triste.

16 comentarios:

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Sería una pena, de verdad.

Un abrazo.

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
Suprimí la entrada porque después de escribirla me pareció estúpida. No tiene nada que ver ni con usted ni con su blog, por eso quise aclararlo al resto de sus lectores.
Siempre me ha parecido un poco histriónico y jactancioso eso de las últimas palabras en el lecho de muerte. ¿De verdad en esos momentos uno está pensando en hacer una frase ingeniosa que quede recogida en las antología de últimas voluntades? (Por cierto, en una ocasión me regalaron un libro de esos).
Si debe ser tristísimo morir sin nadie al lado. Yo, desgraciadamente, tengo esa experiencia por partida doble...
No puedo seguir, estoy casi llorando.

lolo dijo...

Sí, morirse solo debe ser muy triste y, aunque no podemos elegir nuestra muerte, yo pido al menos poder despedirme.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Y no solo hoy, amigo Jesús. Ya ves, hoy también hablo de palabras últimas. Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Pero no ocurrirá, Javier.

Dyhego, desde luego en esos momentos uno está más bien sufriendo que pensando en frases grandes. Lamento haberle emocionado con esta entrada. Pero piense usted que a veces es casi mejor morirse a solas, para evitar el mal trago a la gente. Hoy un abrazo, amigo.

Lolo, yo también.

Juan Antonio, me gusta coincidir contigo. Me paso por tu casa ahora mismo.

Capitán dijo...

Si te soy sincero, no sé como será morirse, pero si se parece a estar con gripe, ojalá me dejen a solas (que no sólo).

Jesús Cotta Lobato dijo...

Capitán, espero que Dyhego lea tu comentario. Seguro que le consuela. Espero que esa gripe sea agua pasada.

elpiyayo dijo...

Es triste morirse a solas y más sin esperarlo y peor aún si te esperan en casa.
En cuanto a las ultimas palabras me parecen todas estupidas, podrian ser "tengo sueño""apaga la luz cuando me vaya""niña, la comida a ver si se te pega"o peor "mañana que me vas a poner de comer".
Así que me quedos con las frases más repetidas "No fumes más que no quiero quedarme viuda tan joven" "¿por favor no fumes más en el dormitorio""Ay¡ que siempre tienes colillas por todos lados""Te lo estaba diciendo que quemabas con el cigarro la sábana", claro que con ese curriculum me gustaria a mi recordarlas, asi seria señal de que el viudo seria yo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Piyayo, seguramente nuestra última frase será algo así. Y está bien que así sea.

Ruben M. M. dijo...

Jesús, muy bonito y profundo esto que nos dices aquí.
Muchas veces he pensado en lo injusto que es ni tan siquiera poder tener conciencia, en los últimos momentos.

Un abrazo.

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
Gracias por sus palabras. He leído lo de Capitán.
En fin, el que no se consuela es porque no quiere.
Gracias de nuevo.
1 neutonio

Jesús Cotta Lobato dijo...

Rubén, poder despedirse con conciencia y sin dolor, eso sería para mí lo ideal. Un abrazo.

Dyego, otro neutonio.

lolo dijo...

Pensandolo más, también me gustaría acompañar y despedir con paz a los que se vayan. Que no estén solos por mi flaqueza.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Lolo, quizá sea eso a veces más difícil que morirse. Pero si acompañamos a los que se van a morir, no se morirán a solas. Un beso.

Máster en Nubes dijo...

Acabo de leer lo que dijo Henry James: "hombre, la distinguida" (más que de despedida, de saludo a la ... parca, toma ya) Un abrazo, Cotta.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Máster, qué buenas palabras. Desde luego, ella, la muerte, es una dama que llevamos esperando mucho tiempo.